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jueves, 27 de noviembre de 2014

Relato erótico narrado "La Fantasía de Patricia" del libro "Sé que estás ahí" Irene Comendador

Buenas mis amores!!
Hoy os traigo una genial noticia, una pequeña sorpresa que me tiene muy entusiasmada. Aviso: SOLO PARA MAYORES DE EDAD 
Mi querido amigo Sergi Carles Folch de TODO JINGLES ha locutado uno de los relatos de mi libro erótico ilustrado “Sé que estás ahí”, en concreto el relato titulado “La Fantasía de Patricia”. Ya veis la voz que tiene, si alguien quiere contratar sus servicios para booktrailers, audiolibros, publicidad… no os lo penséis, son increíbles!
Con más ilusión que maña, hice este pequeño montaje para que podáis escuchar lo bien que ha quedado. Espero que os guste tanto como a mí; y para el que no tenga reparo en decorar sus redes sociales, le animo a compartirlo
¡Ha quedado aluciflipante y genialfástico!
(Recomiendo vasito de agua fría con el visionado )




viernes, 1 de agosto de 2014

Reseña de la antología "Relatos fotoeróticos" en la revista digital "Literaturas.com"




Hoy os quiero enseñar una reseña de Francisco José Peña Rodríguez en la Revista digital "Literaturas.com" de la antología erótica en la que participo junto a grandes autores "Relatos fotoeróticos"
Que bien sienta saber que los lectores disfrutan de tus letras

http://www.literaturas.info/Revista/2014/07/relatos-fotoeroticos/

martes, 22 de julio de 2014

Entrevista en "Radio 21" hablando de "Relatos Fotoeróticos" con Javier Fernández, Miguel Ángel de Rus e Irene Comendador




Ya podéis disfrutar del programa que grabamos el otro día en Radio21, en el programa La Biblioteca Encantada, donde Javier Fernández, Miguel Ángel de Rus y yo hablamos de la nueva antología de relatos eróticos publicada por la Editorial Irreverentes, "Relatos Fotoeróticos", espero que os guste

http://castillosenelaire21.blogspot.com.es/2014/07/la-biblioteca-encantada-135-relatos.html

viernes, 4 de julio de 2014

Recomendaciones literarias personales, hoy "Gilda" de Moira Cooper (disponible en ebook y papel)





Por el nuevo lanzamiento de la novela “Gilda” en ebook (también está en papel) he querido hacerme esta fotito con el libro y recomendarlo encarecidamente, se trata de una novela erótica escrita por la autora Moira Cooper, una erudita del género y que me ha dejado impresionada con su forma narrativa y su manera de dibujar las escenas.
Es una novela erótica que deslumbra por su originalidad, no es la típica historia de chico conoce a chica, pero en ella podremos encontrar intriga, amor, pasión, y sobre todo mucho erotismo. Gilda es una artista con los pinceles que conocerá al amor de su vida en unas circunstancias muy especiales que la harán perder su pista, el resto de personajes de la historia entran en su vida de una forma inusual y sorprendente. Es una novela que te engancha desde la primera página y no puedes dejar de leer hasta el final, final que te deja de piedra y satisfecha.
La manera de narrar de la autora es sublime, una prosa inmejorable, tanto en descripciones como en realismo de personajes, parece que los conoces de toda la vida.
La maravillosa y llamativa portada es obra de mi chica Karol Scandiu, no se puede pedir más.
Se que a muchos de mis lectores os gusta este género, pues si queréis una buena novela erótica no os la podéis perder (ya sabéis que no suelo pedir nunca nada, pero se agradece que la compartáis porque se lo merece)
El libro sale por el módico precio de 7.85€ en papel y a tan solo 1.54€ en Kindle, vamos, un regalo para la calidad que ofrece el libro!!

Aquí os dejo la sinopsis:

“Personajes con historias independientes que acaban enlazándose entre sí a todos los niveles. El detective privado, la puta, la que engaña a su marido mientras éste le engaña con otra, y todo visto desde los ojos de Gilda, aspirante a artista, y Ariza, detective privado siempre listo para meterse en la cama de cualquier mujer. Amor, romance y sexo puro y duro, juntos pero no revueltos... hasta el inesperado desenlace.”


Aquí el enlace de compra en ebook:



viernes, 20 de junio de 2014

La mejor novela erótica que he leído: "Gilda" de Moira Cooper


































No os podéis hacer una idea de las ganas que tenía de que saliera a la venta este libro, se trata de una novela erótica escrita por la autora Moira Cooper, una erudita del género y que me ha dejado impresionada con su forma narrativa y su manera de dibujar las escenas.
Os presento a Gilda, su primera novela erótica, quedaros con el nombre porque subirá en las listas de los más vendidos como la espuma ^_^
Es una novela erótica que deslumbra por su originalidad, no es la típica historia de chico conoce a chica, pero en ella podremos encontrar intriga, amor, pasión, y sobre todo mucho erotismo. Gilda es una artista con los pinceles que conocerá al amor de su vida en unas circunstancias muy especiales que la harán perder su pista, el resto de personajes de la historia entran en su vida de una forma inusual y sorprendente. Es una novela que te engancha desde la primera página y no puedes dejar de leer hasta el final, final que te deja de piedra y satisfecha.
La manera de narrar de la autora es sublime, una prosa inmejorable, tanto en descripciones como en realismo de personajes, parece que los conoces de toda la vida.
La maravillosa y llamativa portada es obra de mi chica Karol Scandiu, no se puede pedir más.
Se que a muchos de mis lectores os gusta este género, pues si queréis una buena novela erótica no os la podéis perder (ya sabéis que no suelo pedir nunca nada, pero se agradece que la compartáis porque se lo merece)
El libro sale por el módico precio de 7.85€, vamos, que yo no me la pierdo por nada del mundo!!

Aquí os dejo la sinopsis:

“Personajes con historias independientes que acaban enlazándose entre sí a todos los niveles. El detective privado, la puta, la que engaña a su marido mientras éste le engaña con otra, y todo visto desde los ojos de Gilda, aspirante a artista, y Ariza, detective privado siempre listo para meterse en la cama de cualquier mujer. Amor, romance y sexo puro y duro, juntos pero no revueltos... hasta el inesperado desenlace.”

Y aquí el enlace de compra:




miércoles, 14 de mayo de 2014

Mi nueva colaboración antológica "Relatos fotoeróticos" Editorial Irreverentes




A partir de este viernes podremos disfrutar de la nueva antología que saca al mercado Ediciones irreverentes, una recopilación de relatos eróticos con alto contenido sexual y fotográfico, de calidad no hablamos porque mis compañeros de páginas son unos verdaderos artistas de las letras.
Os presento “Relatos fotoeróticos” donde participo junto con Karol Scandiu, Javier Fernández, y muchos más genios de la literatura.
Aquí os dejo tanto la portada como el enlace para saber un poquito más sobre la obra, ¡calentando motores, señores!


miércoles, 26 de febrero de 2014

Uno de mis relatos convertido en audiorelato "Compañeras"

Hoy vengo más feliz que una perdiz el día de su primera comunión ^^ Resulta que mi querido amigo José González me dio una sorpresa inmensa, ha puesto audio y voz a uno de mis relatos, exactamente el que participó en la antología gratuita de terror que hace unos años organizó Alfonso Zamora.
Mi relato “Compañeras” es uno de los que más me gustan, y poder escucharlo, ver la historia de esa manera, con voz propia, con una narración excelente y una ambientación tan buena, es que me ha dejado sin palabras.
Aquí os dejo el audio gratuito para quien le apetezca pasar unos minutitos de miedo junto a mi protagonista Maya y la voz de este genial artista.



Y ahora un llamamiento, para todos los escritores que pasáis por aquí: si os gustaría oír a vuestros protagonistas y las historias que han salido de vuestra imaginación, contactar con José, quedaréis muy satisfechos con los resultados, os lo aseguro ^^


Muchas gracias por darme esta sorpresa, estoy toda feliz!

miércoles, 17 de julio de 2013

Los días trescientos



Los días trescientos



Diario del día trescientos junto a ti.

Has llegado puntual como de costumbre. Me encantan tus hoyuelos. Me siento débil y flaquean mis piernas cuando te acercas a darme el primer beso… lo echaba de menos. Me persigues escaleras arriba corriendo. Me encierro en mi cuarto y esperas suplicante tras la puerta mientras me cambio de ropa por enésima vez. “¿Dónde iremos hoy?” Te grito. “Sorpresa, princesa”. Contestas. Olvido adrede ponerme el brillo de labios, de todos modos, terminaría emborronando toda mi cara tras tus besos. Salimos abrazados de la casa y me abres la puerta del coche, despacio, como dando paso a la princesa persa que merece sutileza. Rodeas el coche con rapidez y me besas antes incluso de cerrar tu puerta. La radio de fondo se escucha a un volumen muy bajo, casi un susurro dentro de la nube que me provoca tu cercanía. Tu palma toca mi muslo y se desliza hasta la rodilla, presionas, sonríes. Te observo concentrado en el asfalto y las luces artificiales de la noche. El sonido del tráfico que nos rodea es imperceptible, la autopista brilla de naranja y blanco mientras me acaricias ahora el brazo, hasta llegar a mi mano. Entrelazamos los dedos y me dejo resbalar en el asiento, apoyando la cabeza en el respaldo y cerrando los ojos, disfrutando del olor que desprende tu piel, una mezcla de cuero, gel y after shave. Abro los ojos cuando el vehículo se para por completo. Siento el aire del exterior golpear mi rostro. Tus labios acarician mi mejilla y tu mano sobre mi brazo tira de mi cuerpo para sacarme fuera. Una cala privada se abre ante nosotros, nocturna, silenciosa, en completa calma y solitaria. Las olas golpean las rocas cercanas, producen la melodía de la banda sonora de mis sueños. Bailo interiormente a su compás. Miro fija la luna en el horizonte, aún guarda su calor, resplandece llena y nos contempla con envidia. Me abrazas por la espalda y besas el hueco tras mi oreja. Dejas llevar tus dedos por mi columna y trazas un elaborado puzzle en forma de dibujo ininteligible. Hundes tu cara en mi pelo y aspiras con fuerza, dejando ir el aliento en un suspiro que eriza el vello de todo mi cuerpo. Tus brazos rodean mi cintura y los sujeto. “No te separes”. Digo muy bajito. “Nunca”. Recibo en el oído. Intentas aflojar mi agarre y emito un gruñido inconsciente. Siento tu sonrisa en mi mejilla. Giro sobre mí misma para mirarte, contemplando el oscuro de tus ojos, el largo de tus pestañas, el calor de tus labios, la incipiente barba. El primer beso me acaricia la frente. Cierro los ojos y me dejo llevar por el calor de tu cuerpo pegado al mío, por la sensación de protección que me da tu contacto. El segundo beso choca repentino sobre mi nariz, sonoro, rápido y divertido. Mi entrecejo se frunce y abro los labios. El tercer beso acalla cualquier palabra, dejando nuestras bocas unidas. La tersura de tu piel me estremece poniéndome nerviosa. Tiemblo. Sueltas mi cintura y enmarcas mi cara con las palmas, acercando el contacto y colando la lengua en mi interior, sorbiendo mi saliva y besando cada parte con vehemencia. Las lenguas bailan despacio, en un acorde perfecto que se sincroniza con el silbido de una radio lejana. El beso se profundiza, se acentúa. Incrementando la pasión y velocidad hasta conseguir que deje de respirar. Jadeo en tu boca y curvas el gesto, satisfecho. Y sin dejar de tocar mi mejilla, bajas una de las manos por mi costado, elevándome del suelo y acoplando nuestros cuerpos, hasta que ambos encajan a la perfección. Hechos el uno para el otro.
Despierto a la mañana siguiente, esta vez han sido más de diecisiete horas junto a ti. Tiempo robado a la vida, arañando minutos poco a poco. Espero pasar pronto las horas que nos mantienen separados.

Diario del día trescientos uno junto a ti.

Las copas de los árboles son nuestro techo, las estrellas se ocultan allí arriba, pero no tengo ojos para ellas en estos momentos. Tu cuerpo bajo el mío se agita, respira, se acalora, se ensalza. Estás apoyado al tronco de un árbol caído, con las piernas separadas, y mi cuerpo entre ellas como una cómoda cuna, en la que incluso, logro escuchar una nana. Un dedo juguetón se desliza por mi clavícula y rueda por la tela del sostén, provocando que el bulto bajo la tela se endurezca y salude a su dueño. Paseas bajo la prenda la yema, pellizcando con cuidado el pezón, rodeando la aréola y tragando saliva. “Sabes que no opondré resistencia si quieres probar su sabor”. Digo, dejándolo claro. “No provoques a la bestia si no quieres sufrir las consecuencias”. Contesta rugiendo cerca de mi hombro. Le guiño un ojo y bajo el tirante del lugar donde se sujeta. Ladeo mi cuerpo y cruzo las piernas sobre sus caderas, sexo contra sexo, pantalón contra pantalón. Agarra el borde de mi suéter y besa mi cuello con lentitud, creando un camino de besos húmedos por el escote, hasta introducir parte de mi pecho en su boca sedienta y caliente. Dejo caer mi cabeza hacia atrás y jadeo excitada. Siento todas y cada una de sus succiones, sus caricias, la manera enloquecida en la que me saborea y consume. Agarro su mano y la introduzco dentro de mis pantalones, bajo las braguitas.
En la mañana despierto mojada en sudor y agradezco las dieciocho horas que me has regalado en esta ocasión. Perfecciono la técnica con los días y como todo ser hambriento, quiero más. Faltan pocas horas para nuestro próximo encuentro.

Diario del día trescientos dos junto a ti.

Aún estando en el exterior, el olor a fresas se percibe fuerte. El bol descansa entre tus piernas y cada vez que mojas una de ellas me siento infantil, pequeña. El azúcar cubre la piel rosada de la fruta y me mancha las comisuras. Limpias mis labios con tu lengua y saboreas el fruto de mi piel. El dulzor es placentero, pero su sabor no puede competir con el tuyo. Miro más allá de la baranda de tu porche, alejados del mundanal ruido y sus gentes, perdidos en nuestro espacio privado y secreto. Escucho lejanas las sirenas y el bullicio de la ciudad. Las velas iluminan las tablas de madera bajo nuestros cuerpos semidesnudos. Las sombras se reparten a nuestro alrededor y dibujan extrañas formas en las paredes de la casa. Decides apartar el cuenco y aproximar mi cuerpo al tuyo. Nos complementamos. Somos un solo ser. Retiras la escasa ropa que cubre tu piel y me tumbas con delicadeza sobre la manta de color marino. Paseas tu nariz por entre mis piernas y cuelas la lengua en mis pliegues, mientras me acaricias el vientre. Agarro tu pelo con ambas manos y enredo los dedos. Tu mirada me vigila, sonríes sobre mi entrada y dejas escapar el aire de tus pulmones, provocando un espasmo en mi organismo. “Quédate conmigo”. Me suplican tus ojos vidriosos. “No voy a parte alguna”. Intento contestar. “Quédate conmigo, por favor”. Repites suplicante. “Estoy aquí”. Quiero decir. “No me abandones, princesa”. Me exiges preocupado, levantando el tono de tu voz. Tu gesto se endurece y contrae.
Otro espasmo arremete contra mí. Tus manos empiezan a separarse de mi piel. Intento gritar. Mi cuerpo se agita involuntariamente. Te veo alejarte. Hasta que empiezo a ser consciente de lo que ocurre. “¡No, aún no!” Grito desgarrada. Mi estómago se encoge. La garganta se cierra. El corazón se para. La luz me ciega. Un pitido insufrible machaca mis oídos. La oscuridad se apodera de mí. Me marcho para siempre.
Los médicos no consiguieron reanimarme con la suficiente rapidez. La avaricia de pasar más horas junto a ti dentro mis sueños y el exceso de somníferos, te arrancaron de mi lado para siempre. Únicamente podía tenerte durmiendo.

Tras mi muerte, ya no habrá un día trescientos tres. 


miércoles, 26 de junio de 2013

Él es Jordi, Jordi Miguel Novas




Buenas tardes mis chic@s, como sé que os gusta leer y lecturas de buena calidad, os dejo el enlace a la web de un autor que ha cubierto el 80% de mis fantasías literarias (sé que te gustará esta frase, bicho)
Él es Jordi Miguel Novas y escribe como para no querer cambiar de marca estupefaciente, no digo más ^_^
Aquí una dosis, que lo disfrutéis!!


lunes, 13 de mayo de 2013

Nuevo relato narrado, hoy "El vaso"

Aquí os traigo otro relatito narrado, esta vez con la colaboración de Javier Fernández (muchas gracias corazón por dejarme poner el audio)
Espero que os guste!!! Muchos besos mis amores :D


sábado, 27 de abril de 2013

Mi primer relato narrado "De nombre, quizás, María"




Hola mis amores, hacía tiempo que quería realizar este pequeño proyecto, un vídeo narrado por mí misma con uno de mis textos.
Sé que no ha quedado muy profesional, pero aún así, espero que os guste.
Un beso para tod@s y gracias por leerme, o en este caso, escuchar mis historias. 










lunes, 3 de diciembre de 2012

Descarga la entrevista en Radio21 sobre mi libro "Sé que estás ahí"






Hola corazones míos, aquí os traigo una noticia muy interesante para todos aquellos que se interesen por mi nuevo libro “Sé que estás ahí”.
El pasado viernes día 30 de noviembre se retransmitió en Radio21 (programa Castillos en el Aire), un especial velada erótica sobre mi libro, donde hablé de sus relatos (también leí algunos para quien quiera subir la temperatura del momento) y tuve una charla de lo más divertida con Javier, locutor de este tremendo programa que tiene un éxito rotundo.
Os dejo la una fotillo que nos hicimos en la emisora, y el enlace de descarga del programa, espero que os guste mi entrevista ^^.
Besotes amores, que paséis una buena y ardiente semana. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Presentación del libro "Sé que estás ahí" de Irene Comendador






































Hola mis amores, ya estoy de nuevo por aquí para daros toda la información de la presentación de mi libro “Sé que estás ahí”, para el que quiera y pueda pasarse, prometo regalar besos en cantidades industriales ^^

El día de la cita es este jueves día 22 de noviembre en el centro de Madrid, lugar: calle Libertad número 8, en el Café literario Libertad8 a las 19.30 horas.
 (Y con la increíble autora Karol Scandiu para hacer las veces de presentadora, un lujo de los grandes)
Os adjunto un enlace a su web y al plano de Google para que no haya pérdida.




Y ahora, quiero agradeceros a tod@s el haberme acompañado todos estos meses hasta la publicación de mi libro, no lo habría conseguido sin vuestro apoyo y compañía, sois los mejores amigos y compañeros que se pueden tener, un GRACIAS con mayúsculas para cada uno de vosotros!!!

(Os dejo el cartel promocional de la presentación para que no haya dudas del lugar, día y hora, por supuesto podéis invitar a quien os plazca, os esperaré con los brazos abiertos)

Y para los que no me pueden acompañar en este día, no preocuparse que ya habrá muchas más ocasiones (o eso espero)
Un beso muy fuerte y feliz semana (Para mí, de nervios) :D

lunes, 19 de noviembre de 2012

Si digo que lo hago, lo hago







Si digo que lo hago, lo hago 



— Dicen que no se puede y sí que se puede, se puede y punto. Pero si es hasta fácil si te lo propones. Estoy cansada de que me digan lo que se puede hacer o no, lo que está bien o no, lo que es correcto o no, ¡venga ya! No me toques las narices, si te digo que lo hago es porque lo hago, a mí nadie me dice lo que es viable, posible o imposible, así que aparta y deja de dar el coñazo. Yo entro, busco y me hago con sus calzoncillos en un pis pas y aquí todos tan contentos. Seguro que tiene millones de ellos por ahí tirados y además, no los echará de menos.
— Si tu crees que puedes entrar en una fortaleza rodeada de verjas inmensas, de alambreras electrificadas, repleta de cámaras de seguridad, perros asesinos en busca de huevos colgantes, puertas blindadas y ventanas con sensores, además de un circuito de alarma replegado por todos los rincones de la casa, creo que estás loca. No van a ser mas benevolentes contigo o menos efectivos, por querer unos gayumbos en vez de las joyas y el dinero que ese famoso cantante de rock pueda tener guardados en la caja fuerte. Inténtalo, no llegarás ni a tocar el alambre cuando media unidad policial te haya puesto las esposas y te hayan amordazado como a una delincuente. Estás flipada si crees que la cosa va ha funcionar porque te hayas puesto ese pasamontañas naranja tan hortera con pompón incorporado.
— Es que no lo tenían en negro y… me da igual lo que digas, me he visto la película de Ocean eleven más de diez veces seguidas y tengo la plena convicción de haber aprendido perfectamente cómo burlar todas esas mierdas que protegen la ropa interior de ese hombre, los calzoncillos serán míos y punto pelota.
— Adelante, estoy deseando echarme unas risas, pero mejor te espero aquí, que no quiero quitarte protagonismo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Sí, soy chica Häagen-Dazs







Sí, soy chica Häagen-Dazs


Soy chica Häagen-Dazs… porque es mejor consumirme en dosis pequeñas, porque cuando estoy fría con un poco de tu cálido aliento me derrito, porque congelo tu mente si me acerco demasiado, porque soy adictiva, porque según los días puedo
tener diferentes sabores, porque huelo a chocolate, caramelo y fresa, porque no puedes parar si has comenzado, porque sirvo para depresiones, celebraciones y otros sentimientos encontrados, porque me necesitas si las circunstancias se ponen calientes, porque con un lametón te he conquistado, porque sí y por que lo valgo, porque apetezco a cada rato, porque me coges, me miras, me hueles, me saboreas y devoras sin tiento, y cuando desaparezco, te oprime la tristeza en el pecho de saber que me has acabado.

lunes, 29 de octubre de 2012

Microrrelato. Una amistad muy particular






Una amistad muy particular



— ¿Desde cuándo los vampiros se cepillan los colmillos? ¿Acaso os preocupan las caries?
— Muy graciosa. Si pudiera alimentarme de gente honesta, buena y de “alta sociedad” como tú, posiblemente no tendría este sabor de boca. El último llevaba meses sin ver el agua y el jabón.
— Que asco, mejor ahórrate los detalles.
— No todos tenemos la “suerte” de podernos alimentar como tú lo haces. Todavía estoy perplejo de cómo surgió nuestra amistad. A cualquiera le resultaría gracioso.
— Mi condición es exclusiva, y tampoco es que sea de las mejores, tiene sus pegas.
— ¿Pegas? Con lo bien que vives… la cosa es quejarse.
— ¿Tú crees? No puedo saborear cosas buenas, ni oler esencias deliciosas, no puedo follar y sentir placer con nadie ni nada. Hasta tengo prohibido tener deseos. En algo nos parecemos, tampoco puedo dormir y soñar.
— Ohhh… pobre Ángel Caído, que dura es su vida. Si no me llego a comer a tu último trabajo, aquel asesino degenerado, ahora estaríamos destripándonos mutuamente. La vida es insólita.
— Absurda, diría yo. Vamos, acerquémonos un poco al sol, también es mi hora de comer.
— Después del almuerzo podríamos tener sexo juntos, yo no soy humano, conmigo sí que puedes.
— ¿Y perder mis alas? Ni de coña. Terminaría siendo tu postre.

martes, 23 de octubre de 2012

Próxima publicación de mi libro erótico “Sé que estás ahí” Irene Comendador







El libro “Sé que estás ahí” de la autora Irene Comendador saldrá a la venta el 22 de noviembre de este 2012 bajo la mano de la Editorial Seleer (http://www.editorialseleer.com/)  
La primera presentación de la obra será el mismo día 22 de noviembre a las 19.30 h. en el café literario Libertad8, Calle Libertad número 8 (Madrid), cerca de la Gran Vía y en todo centro de Madrid.
Aquí el enlace de la web del local: (http://www.libertad8cafe.es/index.php)
En la presentación tendremos el honor de contar con la presencia de una gran escritora como lo es Karol Scandiu (autora del libro “El diario oscuro”), que será la mecenas del evento.
Todo el mundo está invitado a la presentación, aquí el cartel promocional que la editorial hizo para la ocasión:





Y ahora un poquito más de información que saber sobre este libro:

Sinopsis “Sé que estás ahí”


“¿Dónde están los límites del erotismo?

Comenzando por algo tan sutil como el brillo de una vela reflejado en el charol de un zapato de aguja, hasta convertirlo en recipiente de esperma.
De dibujar con delicadeza los contornos femeninos a carbón sobre papel granulado, a destrozar la obra depositándola sobre el lecho donde se desata la pasión.
De la elegancia de un muslo blanco y firme, entrevisto en el corte de una falda con vuelo, a rasgar la tela aún más ligera de la ropa interior para alcanzar el húmedo premio.
El beso casto y lleno de cariño que es la nota que abre un baile en el que las lenguas se entrelazan, los labios se funden y los dientes llegan a chocar. Observar desde la distancia, sin tocar ni ser tocado, o introducirse de lleno hasta saborear el sudor, la saliva y otros néctares.
Si a todo ello le añadimos la mezcla de géneros y el suspense en la trama, podremos encontrar un libro cargado de relatos sin tapujos que te dejará con la sangre caliente y el corazón acelerado.”



Palabras de la autora: Trata de un libro de 38 relatos eróticos con las acostumbradas mezclas de géneros que suelo utilizar, pasando del terror, suspense, intriga, drama… hasta el romanticismo, humor y otros cuantos géneros de difícil clasificación. Contiene relatos sensibles y delicados, pero también duros y de alto contenido sexual, donde el límite solo está en la imaginación del lector. O como siempre digo,  pequeños retazos de vida dentro de este género tan controvertido que es el erotismo. Y contando con la corrección del fantástico corrector Fernando Martínez Gimeno.
Y eso no es todo, el libro es ILUSTRADO.
Nueve talentosos ilustradores y reconocidos artistas en el arte del dibujo han colaborado para poder visualizar las escenas de algunos relatos, en total 19 ilustraciones con gusto y estilo, diferentes cada una pero igual de artísticas y genuinas.
 
Aquí la lista de profesionales y un poquito de información sobre su carrera:
Marcos DK
Ilustrador en 3D con varias portadas de libros hechas por él y algunas colaboraciones, además de ser el autor de "La Rebelión de las Razas", novela de fantasía épica, que saldrá pronto a la luz.
Aquí su página en facebook: https://www.facebook.com/larebeliondelasrazas
Y aquí su web de autor: http://www.marcosdk.net

Karol Scandiu
Autora de “El Diario Oscuro”, “Erótika Vol.I” ,“200 baldosas al infierno”, “Arkham. Relatos de terror cósmico”, “Zombies! Antología de muertos vivientes” ,“Femenino Singular” entre otros.  Ilustradora, amante del Diseño Gráfico y portadista de varios libros publicados, tanto propios como por encargo.  
Aquí su página en facebook: https://www.facebook.com/KarolScandiuEscritora

Rubén Davila
Dibujante e ilustrador tanto de cómics como en otras publicaciones, por ejemplo: "Golden Age World", "El Arca de las historietas" o "Los Caídos"
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/R.DavilaDibujante
Y aquí la de ilustrador: www.facebook.com/RubenDavilaArt

Juan José Hidalgo Díaz
Ilustrador y escritor, tiene varios trabajos en el dibujo y diseño como son: “Forastero En Cuerpo Extraño” ,“El Último Legionario”; e-posters como: “Mosaicoplastía, a propósito de 3 casos” y “Hip Fracture and Blood Transfusion” y muchos más trabajos relacionados con el diseño.
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/vlad.temper 

Carlos Ríos Esarte
Ilustrador y diseñador gráfico: trabaja con agencias de Publicidad, revistas de cómics, editoriales y estudios de diseño. Colabora en “El Arca de las historietas”, “Action Tales”, “Ts Comix”, “Fan Digital” y portadas para grupos musicales de Rock y Punck Rock(Lee Van Cleef, Quant y Minapolaris). Y ha realizado Storyboards para cortometrajes.
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/esarte?fref=ts
Y aquí su web de autor: http://carlosriosesarte.blogspot.com.es

Jaume Moreso Mallofré
Escritor e ilustrador a lápiz y digital con varios trabajos en solitario y colaboraciones, tanto en el ámbito profesional como personal. Publicaciones: “Estimada Montse”, “La Il•lusió de Gaia” y “Outre”.
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/azelhighwind
Y aquí su web de autor: http://Jaumemoreso.bubok.es   

Michelle M. Sánchez
Ilustradora y dibujante de cómics y colaboradora de la página "Proyecto Planet", además de otras publicaciones diversas.
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/michelle.sanchez.1690

José Gabriel Espinosa
Ilustrador y portadista, con trabajos en: TV y cine: “Metalco Motors, Luído”,  “La Joya de Tudmir”. Serie de TV: “La rabia”. Portadas: “Terra Incógnita”, “Lo que una vez se llamó Flora”, “Juego de rol La marca del este”, “Lo que el ojo no ve” Colaboraciones: Imaginarios y Minatura. Autor revelación en la revista Heavy Metal (2009) y finalista en los premios Scifiworld (2012).
Y aquí su web de autor: http://artofjosegabriel.jimdo.com

Sandra Lee Lacambra
Ilustradora que destacaba por sus dibujos tétricos o con tintes góticos. Realiza ilustraciones por encargo para particulares y trabaja para la revista del Periódico de Aragón.
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/SandraLeeShadows
Y aquí su web de autor: http://sandraleeshadows.deviantart.com


La obra cuenta además con un prologuista y un epiloguista, que harán del inicio y final del libro las delicias del lector; donde el humor, el erotismo y la buena literatura se palpan en cada palabra:  
Gustau Santos (Prólogo)
Escritor y lector compulsivo, en 1993 ganó el tercer premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción, publicado por Ediciones B en su colección Nova. Escritor de relatos cortos de humor, amor, multiversos y otros versos como los haiku.

Jordi M. Novas (Epílogo)
Escritor destacado y pendiente de publicación de su próximo libro. En la actualidad, escribe sin parar en la web “Proyecciones blog” y para la revista “Desaparezca Aquí” Además de haber realizado guiones para diversos cortometrajes.
Aquí su perfil de facebook: https://www.facebook.com/jordi.miguelnovas
Y aquí su web de autor: http://jordim.wordpress.com





Podréis encontrar más información sobre la obra y a lo largo de todo este mes hasta el día 22 de noviembre que salga a la venta, aquí, en las webs de la autora Irene Comendador:
Página de la Editorial (Seleer): http://www.editorialseleer.com/
Web oficial del Café literario (presentación): http://www.libertad8cafe.es/index.php

jueves, 4 de octubre de 2012

Mi nueva entrada-relato en la web Con un par de tacones



Una semana más y como cada jueves os traigo mi nueva entrada taconera, espero que os guste esta pequeña locura, siempre me acuerdo de aquella mujer que encontré en una maratón, intentando cruzar dificultosamente el torrente de corredores que participaban para llegar al otro lado de la calle, que mientras peligraba su vida por ser arrollada exclamó: "No, si cuando el diablo no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas"
Supongo que es un poco lo que me pasa a mí, que ha veces escribo ciertas cosas que no sabes muy bien por dónde cogerlas :D
Un besote enorme para tod@s y espero que os divierta el texto ^^


Enlace aquí: http://conunpardetaconesss.blogspot.com.es/2012/10/ecuentro-en-tacones-reunion-encuesta.html

martes, 25 de septiembre de 2012

Relato recomendado: "El amor es ciego" de Boris Vian



Imagen: Boris Vian
(1920 - 1959)

***

BORIS VIAN - EL AMOR ES CIEGO
- de su recopilación de cuentos "El Lobo-Hombre" -

( 1949 )


1

El cinco de agosto, a las ocho, la niebla cubría la ciudad. Liviana, en absoluto estorbaba la respiración y se presentaba bajo apariencia singularmente opaca. Parecía, por otra parte, teñida de azul con verdadera intensidad.
Fue cayendo en capas paralelas. Al principio cabrilleaba a veinticinco centímetros del suelo, y los caminantes no podían verse los pies. Una mujer que vivía en el número 22 de la Rue Saint-Braquemart, dejó caer la llave en el momento de entrar en su casa, y no la podía encontrar. Seis personas, entre las que se contaba un bebé, acudieron en su ayuda. Entretanto, a la segunda capa le dio por caer. Y se pudo encontrar la llave, pero no al bebé que había tomado las de villadiego al amparo del meteoro, impaciente por escapar del biberón, sentar cabeza y conocer los serenos placeres del matrimonio. Mil trescientas sesenta y dos llaves, y catorce perros, se extraviaron de tal manera durante la primera mañana. Cansados de vigilar en vano sus flotadores, los pescadores se volvieron majaretas y se fueron a cazar.
La niebla se hacinaba en densidades considerables en la parte baja de las calles en pendiente y en las hondonadas. Formaba alargadas flechas y se colaba por las alcantarillas y los pozos de ventilación. Así invadió los túneles del metro, que dejó de funcionar cuando la lechosa marca alcanzó el nivel de los semáforos. Pero en aquel mismo momento, la tercera capa acababa de descolgarse y, en el exterior, de rodillas para abajo todo era blanquecina oscuridad.
Los de los barrios altos, creyéndose favorecidos, se burlaban de los de las orillas del río. Mas al cabo de una semana todos estaban reconciliados y podían golpearse del mismo modo contra los respectivos muebles de las respectivas habitaciones. La niebla había llegado por entonces hasta el copete de las edificaciones más elevadas. Y si el cimbanillo de la torre fue lo último en desaparecer, el irresistible empuje de la creciente y opaca marca acabó a fin de cuentas por sumergirlo del todo.

2

Orvert Latuile despertó el trece de agosto después de una dormida de trescientas horas. Como saliese de una cogorza de las buenas en un primer momento temió haberse quedado ciego. Con ello no habría hecho más que rendir homenaje a los innumerables alcoholes que se le habían servido. Tal vez fuese simplemente de noche, pero, en cualquier caso, de una manera distinta. Con los ojos abiertos, sentía la impresión que se experimenta cuando el rayo de luz de una bombilla viene a dar sobre los párpados cerrados. Con mano torpe, buscó el interruptor de la radio. Emitía, pero el informativo sólo lo esclareció hasta cierto punto.
Sin tomar en cuenta los agudos comentarios del locutor, Orvert Latuile reflexionó, se rascó el ombligo y notó, oliéndose la uña a continuación, que necesitaba un baño. Pero el amparo de aquella calígine caída sobre todas las cosas como el manto de Noé sobre Noé, como la miseria sobre el mísero mundo, como el velo de Tanit sobre Salambó o como un gato sobre un violín, le hizo colegir la inutilidad de semejante esfuerzo. Además, la tal niebla tenía un dulce aroma a albaricoque tísico que debía contrarrestar las emanaciones personales. Y por añadidura, el sonido se portaba bien y, al envolverse en aquella guata, los ruidos adquirían una curiosa resonancia, blanca y clara como la voz de una soprano lírica cuyo paladar, hundido en una desgraciada caída sobre la esteva de un arado, hubiera sido reemplazado por una prótesis de plata forjada.
Para empezar, Orvert decidió prescindir de todos los problemas y actuar como si nada ocurriese. En consecuencia, se vistió sin dificultad, pues sus indumentos estaban colocados cada uno en su sitio: es decir, unos sobre las sillas, otros debajo de la cama, los calcetines dentro de los zapatos, y éstos, el uno en el interior de un jarrón y el otro calzando el orinal.
—Dios mío -dijo para sí—, qué cosa extraña esta calina.
Reflexión sin gran originalidad que le salvó del ditirambo, del simple entusiasmo, de la tristeza y de la melancolía negra, colocando el fenómeno en la categoría de las cosas sencillamente constatadas. Pero acostumbrándose paulatinamente a lo inhabitual, se fue animando poco a poco hasta el punto de decidirse a encarar determinadas experiencias muy humanas.
—Bajo hasta casa de la portera—-se dijo— dejándome la bragueta abierta. Así comprobaremos si en realidad hay niebla, o si se trata de mis ojos.
Como es natural, el espíritu cartesiano de todo francés le induce a dudar de la existencia de cualquier calígine opaca, incluso si es tan tupida como para nublar la vista. Y no es lo que pueda decir la radio lo que vaya a decidir la aceptación de lo chocante. La radio no dice más que majaderías.
—Me la saco—dijo Orvert— y bajo como si nada.
En efecto, se la sacó y bajó como si nada. Por primera vez en su vida advirtió el chasquido del primer escalón, el temblor del segundo, el grillar del cuarto, el carrasqueo del séptimo, el susurrar del décimo, el chichear del décimo cuarto, las sacudidas del décimo séptimo, el bisbiseo del vigésimo segundo y el abejorreo del pasamanos de latón, desatornillado de su sustentáculo terminal.
Se cruzó con alguien que subía aplastándose contra la pared.
—¿Quién va?—dijo, deteniéndose.
—¡Lerond! —respondió el señor Lerond, el inquilino de enfrente.
—Buenos días —dijo Orvert-. Aquí Latuile.
Al tenderle la mano, encontró cierta cosa rígida que soltó con asombro.
Lerond emitió una risita embarazada.
—Perdone —dijo—, pero no se ve nada, y esta neblina es endemoniadamente calurosa.
—Cierto —asintió Orvert.
Pensando en su desabotonada bragueta, se avergonzó de constatar que Lerond había tenido la misma idea que él.
—Bueno, hasta la vista —dijo Lerond.
—Hasta la vista —contestó Latuile, desabrochando solapadamente la hebilla de su cinturón.
Cuando el pantalón le hubo caído sobre los pies, se lo quitó, arrojándolo a continuación por el hueco de la escalera. Ciertamente, aquella calina era tan agobiante como una pichona enamorada. Y si Lerond se paseaba con su mancebía al aire ¿por qué tenía Orvert que continuar a medio vestir... ? O todo o nada.
Chaqueta y camisa volaban poco después. Decidió conservar los zapatos.
Al llegar al final de la escalera, golpeó con delicadeza en el cristal de la portería.
—¡Adelante! —respondió la voz de la portera.
-¿Hay cartas para mí? -preguntó Orvert.
—¡Oh, señor Latuile! —se desternilló de risa la gruesa mujer-. ¡Siempre con sus chascarrillos ... ! ¿Y qué, bien dormido ya ... ? No quise molestarle, pero tendría que haber visto los primeros días de niebla... Todo el mundo parecía fuera de sí. En cambio, ahora... Bueno, digamos que a todo se acostumbra uno...
Por el Poderoso perfume que lograba franquear la lacticinosa barrera, Orvert reconoció que se acercaba a él.
—Solamente a la hora del cocido no resulta demasiado cómodo —prosiguió ella—. Pero no deja de ser divertida la nieblecita... Casi se podría decir que alimenta. Como usted sabe, yo como bastante bien... Pues bueno, desde hace tres días, con un vaso de agua y un trozo de pan me basta.
—Va a adelgazar —observó Orvert.
—¡Ja, ja, ja! —cacareó la portera con su risa parecida a un saco de nueces cayendo por la escalera desde el sexto piso—. Compruébelo por sí mismo, señor Latuile. Nunca me había sentido tan en forma. Incluso los melones se me están volviendo a poner en su sitio... Compruébelo, compruébelo por sí mismo...
—Esto..., yo... —dijo Orvert.
—Palpe, palpe, le digo que palpe.
Y cogiendo la mano del sentenciado, la colocó sobre el remate de uno de los melones en cuestión.
—¡Asombroso! —constató Latude.
—Y eso que tengo cuarenta y dos años —informó la portera—. ¿Eh? ¿Quién lo diría? ¡Ah ... ! y es que las que son como yo, un poquito gruesas por donde es debido, tienen esa ventaja...
—¡Pero por todos los santos! —Exclamó Orvert asombrado—, ¡Está usted desnuda...!
—¡Claro! ¡Lo mismo que usted! —replicó ella.
—Cierto —musitó Orvert para sí—. Brillante idea he tenido.
—Han dicho los del arradio —prosiguió la portera—, que se trata de un aerosol cafronisíaco.
—¡Ah ... !—-dijo Latuile.
Con la respiración entrecortada, la portera buscaba contacto. Por un instante, el hombre tuvo la sensación de que la dichosa calina le permitiría escamotearse.
—Escuche, por favor, señora Panuche —le imploró—. No somos animales. Aunque se trate de un aerosol afrodisíaco hay que comportarse con mesura.
—¡Oh, oh! —se limitó a decir la señora Panuche con voz jadeante, mientras se servía de las manos con precisión nada mesurada.
—¡Está bien! -dijo finalmente Orvert con dignidad—. Arrégleselas como pueda. Yo no quiero saber nada.
—Oiga —murmuró la portera sin perder su presencia de ánimo—, el señor Lerond es mucho más amable que usted. Con usted, según parece, es una quien tiene que hacerlo todo.
—Escuche —le dijo Latuile—. Acabo de despertarme hoy. Por lo tanto, me falta entrenamiento.
—Descuide, le enseñaré —aseguró la portera.
A continuación ocurrieron cosas sobre las que será mejor echar el piadoso manto de este desdichado mundo como sobre las miserias de Noé, de Salambó y el velo de Tanit en la encerrona.
Orvert salió muy vivaracho de la portería. Una vez en la calle aguzó el oído. En efecto, se echaba en falta el ruido de los automóviles. Pero, en su defecto, se dejaban oír innumerables canciones. Y las risas chisporroteaban por todas partes.
Un poco aturdido, se adentró algunos pasos en la calzada. Sus oídos no estaban acostumbrados a un horizonte sonoro de tal profundidad y se sentía un algo extraviado. De repente se percató de que estaba pensando en voz alta.
—¡Dios mío! —decía—. ¡Una niebla afrodisíaca!
Como se puede ver, sus reflexiones sobre el particular habían progresado poco. Pero es preciso ponerse en el lugar de un hombre que duerme durante once días y que despierta en medio de una oscuridad total, complicada además por una especie de generalizado y licencioso envenenamiento, para constatar que su obesa y ruinosa portera se ha transformado en una valquiria de senos puntiagudos y abundantes, en una ávida Circe en su antro de placeres imprevistos.
—¡Caramba! —dijo todavía Orvert para precisar algo más su pensamiento.
Y dándose cuenta de repente de que estaba a pie firme en la misma mitad de la calle, sintió miedo y retrocedió hasta la altura del muro, bajo cuya cornisa caminó a lo largo de un centenar de metros. A esa distancia se encontraba la panadería. Como una dietética estrictamente aplicada le constreñía a consumir algún alimento después de cualquier esfuerzo físico notorio, entró en ella para procurarse un panecillo.
Una gran algazara parecía reinar dentro del establecimiento.
Orvert era hombre de pocos prejuicios. Pero cuando comprendió lo que exigía la panadera de cada cliente y el panadero de cada clienta, sintió cómo se le erizaban los cabellos en la cabeza.
—¡Por todos los diablos! ¡Si le doy un pan de dos libras —estaba diciendo aquélla— tengo derecho a exigir de usted un formato equivalente!
—Pero señora... —protestaba la aguda voz de un viejecillo en quien Latuile reconoció al señor Curepipe, anciano organista de la iglesia del muelle— pero señora...
—¡Y usted es el que toca el órgano de tubos! —exclamó la panadera.
El señor Curepipc se enfadó.
—¡Ya le enseñaré yo a reírse de mi órgano! —dijo amenazadoramente dirigiéndose con paso apresurado hacia la salida, pero ante ésta estaba Latuile, a quien el choque cortó la respiración.
—¡El siguiente!—ladró la panadera.
—Quisiera un pan... —dijo Orvert con esfuerzo, dándose masaje en el estómago.
—¡Un pan de cuatro libras para el señor Latuile!—vociferó la expendedora.
—No, no...—gimió Orvert—. Apenas un panecillo...
— ¡Grosero! —le espetó la tahonera.
Quien, dirigiéndose a su marido, dijo a continuación:
—¡Oye, Lucien, ocúpate de éste! ¡Así aprenderá lo que es bueno!
Los cabellos se le volvieron a erizar a Orvert sobre la cabeza. Y al emprender la huida a toda pastilla, fue a darse de lleno contra la luna del escaparate, que resistió.
Recorriéndola por completo, consiguió salir finalmente. En la panadería la orgía continuaba. El aprendiz se ocupaba de los niños.
—¡En fin, caramba!— refunfuñaba Orvert en la acera—. ¿Qué pasa? ¿Y si a uno le gusta elegir, qué? ¡Pues menuda boca de horno ha de tener la tal panadera...!
A continuación le vino a la cabeza la repostería cercana al puente. La dependienta tenía diecisiete años, la boquita de piñón y un coqueto delantalillo estampado... Quizá en aquel momento no llevase más que el delantalillo...
Sin pensarlo dos veces, partió a grandes zancadas hacia dicho establecimiento. En tres ocasiones al menos tropezó con amasijos de cuerpos entrelazados de los que ni siquiera le interesó detenerse a descubrir las respectivas composiciones. Pero, en uno de los casos, el conglomerado, como mínimo, se componía de cinco palmitos.
-¡Roma! -se limitó a farfullar-. Quo Vadis? ¡Fabiola! Et cum spiritu tuo!, ¡Las orgías!, ¡Oh!
Había cosechado de su contacto con la luna del escaparate un chichón de los mejor puestos y se frotaba la cabeza. Lo que no le impedía precipitar la marcha, pues determinada presencia que participaba de su persona, pero que le precedía a mucha distancia, le incitaba a llegar a la meta lo antes posible.
Cuando creyó que ya se acercaba al objetivo, optó por caminar junto a las fachadas de las casas para guiarse por el tacto. Por el redondo disco de contrachapado sujeto con pernos, que mantenía en su sitio una de las rajadas cristaleras pudo reconocer el establecimiento del anticuario. Dos números más allá, la repostería.
De repente topó con todo el cuerpo con otro que, inmóvil, le daba la espalda. Sin que pudiera evitarlo, se le escapó un grito.
—¡No empuje! —le respondió una voz profunda—. Y apresúrese a separar esa cosa de mis posaderas, si no quiere que le parta ahora mismo la cara.
—Esto... yo... ¿No pensará que ... ? -dijo Orvert.
Y giró a la izquierda para salvar el obstáculo.
Segundo choque.
—¡Qué le pasa a éste? —se interesó una segunda voz de hombre.
—¡A la cola, como todo el mundo!
Siguió el estallido de carcajadas.
—¿Cómo? —acertó a decir Orvert.
—Está claro —explicó una tercera voz—. Seguro que viene en busca de Nelly.
—Así es —balbuceó Orvert.
—Está bien, pues póngase en la cola —prosiguió el hombre—. Somos unos sesenta ya.
Orvert no respondió. Sentía el corazón desgarrado. Volvió a ponerse en camino sin esperar a averiguar si ella llevaba o no su delantal estampado.
Tomó por la primera a la izquierda. Una mujer venía, precisamente, en sentido contrario.
Tras el choque quedaron, cada uno por su lado, sentados en el suelo.
— Perdón — dijo Orvert.
—La culpa es mía —respondió la mujer—. Usted circulaba por su derecha.
—¿Puedo ayudarla a levantarse? —se ofreció Orvert—. Está usted sola ¿no es así?
—¿Y usted? —Preguntó ella a su vez—. ¿No estarán a punto de echárseme encima cinco o seis de una vez?
—¿Seguro que es usted una mujer? —continuó Orvert.
—Compruébelo usted mismo -le contestó ella.
Se habían aproximado el uno al otro, y el hombre pudo sentir contra su mejilla el contacto de unos cabellos largos y sedosos. Ahora estaban de rodillas y de frente.
—¿Dónde encontrar un lugar tranquilo? —preguntó Orvert.
—En el centro de la calzada —dijo la mujer.
Lugar hacia el que se dirigieron, tomando como referencia el bordillo de la acera.
—La deseo —dijo Orvert.
—Y yo a usted -dijo la mujer—. Mi nombre es...
Orvert la cortó.
—Me da lo mismo —dijo—. No quiero saber nada más que lo que mis manos y mi cuerpo me revelen.
—Proceda —le animó la mujer.
—Naturalmente -constató Latuile— va usted sin ropa alguna.
—Igual que usted —respondió ella.
Dicho lo cual, se estrecharon el uno contra el otro.
—No tenemos ninguna prisa —prosiguió la mujer—.Comience por los pies y vaya subiendo.
A Orvert le extrañó la proposición. Se lo dijo.
—De tal manera, podrá ser consciente de todo —explicó la mujer—. No tenemos a nuestra disposición, como usted mismo acaba de constatar, más que el instrumento de investigación que significa nuestra piel. No olvide que su mirada no puede atemorizarme. Su autonomía erótica se ha ido al traste. Seamos francos y directos.
—Habla usted muy bien -dijo Orvert.
—Leo siempre Les Temps Modernes —informó la mujer—. Venga, comience de una vez con mi iniciación sexual.
Cosa que Latuile no se privó de hacer reiteradas veces y de diversas maneras. Ella mostraba indudables condiciones, y el terreno de lo posible es muy amplio cuando no hay temor a que la luz se encienda. Y además, eso ya no se usa, después de todo. Las enseñanzas que le impartió Orvert a propósito de dos o tres truquitos nada desdeñables, y la práctica de un empalme simétrico varias veces repetido, acabaron infundiendo confianza en sus relaciones.
Y allí llevaron, de tal modo, la vida sencilla y regalada que hace a los humanos semejantes al dios Pan.

3

Al cabo de un tiempo, la radio anunció que los sabios estaban constatando una regresión regular del fenómeno, y que el espesor de la niebla aminoraba de día en día.
Como la amenaza era de consideración, se celebró gran consejo. Muy pronto se encontró una alternativa, pues el genio del hombre nunca deja de sorprender con sus mil facetas. Y cuando la niebla se disipó, según indicaron los aparatos detectores especiales, la vida siguió felizmente su curso pues todos se habían hecho arrancar los ojos.



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Un beso mis amores y espero que hayáis disfrutado de la lectura ;)