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jueves, 2 de mayo de 2013

Tacones solidarios


Hoy es un día especial en el que quiero hacer hincapié en esos pequeños gestos que se pueden hacer todos los días para ayudar al prójimo, pequeñas cosillas que mejoran la vida de los demás, y si esos “demás” tienen una historia tan emotiva y bonita como Eder, ya ni os cuento lo que significa nuestra ayuda.  
Hace unos días encontré este vídeo por la red, tras verlo entero (por favor, miradlo hasta el final) comprendí que con una ayudita, este chaval podría tener la oportunidad de cumplir su sueño, mejorando su vida y su salud.
Rápidamente me informé de la veracidad de la historia y terminé por comprar los diez cuentos que su familia ha puesto en venta para recaudar esas imprescindibles monedas.
Mirad el vídeo (muy ameno y divertido por cierto), y si queréis colaborar como yo lo hice, aquí os dejo el enlace de compra de sus cuentos.

http://diezcuentosparaeder.org/

¡¡A mi hijo le han encantado!!!

Y si no os llaman la atención los cuentos, podéis echar una manita compartiendo este vídeo con todos vuestros amigos, en facebook, en vuestros blogs….. Toda publicidad es poca y bienvenida.
Besos para tod@s y gracias por prestarme atención, un beso muy fuerte y que vivan las buenas personas!!










lunes, 29 de abril de 2013

Y la vida fue pasando, hasta hoy





Y la vida fue pasando, hasta hoy


Ella era una de esas niñas seguras de sí mismas, una de esas estudiantes que sacaba sobresalientes sin tener que regalar todos los días una manzana a la profesora. Su ortografía no se diferenciaba de los cuadernos Rubio y tenías problemas en los exámenes si querías copiar de su folio pulcramente inmaculado y perfecto (toma redundancia).
Siempre fue el ojito derecho de su mamá y el orgullo de papá. Andaba por la vida con la cabeza alta y la espalda, quizás, demasiado estirada como para que pareciese humana; se juntaba con gente, amigos según ella, consorte halagadora parecía desde fuera, que no pronunciaran palabras malsonantes y vistieran acorde con la última moda del mercado. Pero ella no, ella siempre vestía con naturalidad, sin pecar de atrevimiento y menos aún, sin enseñar un poro más del necesario para la época del  año.
Era una de esas chicas que salían en mitad de la ducha para hacer pis en el inodoro, o que jamás se teñiría el pelo de rubio, ya que tenía la ciega certeza (y estoy hablando en serio) de que ser rubia mataba neuronas.  
Por supuesto y como estaba escrito, fue a la universidad. Allí se intentó apartar del mundanal ruido para que nada ni nadie perturbaran su concentración. Sacó una carrera, quizás dos, ya no lo recuerdo, con notas para enmarcar en cuadro de oro.
Pasaron los años, unos cuantos. Por el camino perdió a su madre y tuvo un par de relaciones sexuales, exactamente dos, un par. Relaciones insatisfactorias, por supuesto, aquello de mancharse nunca fue de su agrado. Terminó casándose con un hombre con tendencias esquizofrénicas, cierto toque homosexual y una suma elevada en la cuenta bancaria.
Un buen día la encontré por la calle, miraba hacia arriba como de costumbre, como si la gente con la que se cruzaba fuese mero rebaño de ovejas ilusas; entró a un café de los de tapas gourmet, y sentándose en la mesa más cercana a la salida, pidió un descafeinado de máquina con brandy y canela, abrió por las páginas centrales un libro de tapa dura y tamaño bebé recién nacido, para comenzar a leer separando mucho las letras de sus ojos.
Me acerqué a su mesa y esperé que levantara la mirada, tras comprobar que aquello no sucedería, carraspeé.
Aún sin mirarme, dejó caer la frase:
— Estoy servida, puede marcharse.
Intenté no reaccionar a su desplante y conforme lo había planeado, empecé mi discurso:
— No, no está servida, todavía le queda por saber qué pasará en su futuro. Hay ciertas personas que no necesitan esa clase de información, pero en su caso, será mejor que lo detalle minuciosamente, se lo merece.
Al mirarme no me reconoció, tampoco hizo el intento; arrugó el entrecejo y con palabras que destilaban crueldad en cada tilde, dijo:
— Creo que se confunde de persona, si viene para darme la charla y conseguir limosna, se equivoca de víctima, jamás he dado dinero a ningún mendigo o vieja actriz de puerta de iglesia, usted no será la primera, créame.
— La que le dará la propina seré yo, no quiero nada de su cartera. Dentro de poco su marido morirá por una enfermedad, contraída por acostarse con jovencitos que venden su cuerpo por cuatro duros; después y aunque a usted no le agrade saberlo, su padre confesará a un amigo cercano ser el asesino de su madre, lo esperan muchos años de cárcel, pero no tema, algún compañero de celda se encargará de que no vuelva a respirar aire fuera de los muros de prisión. Algunos de los chanchullos de su difunto marido arrastrarán deudas que se irán comiendo su capital, y no intente guardar dinero en escondites secretos, no le servirá de nada, de todas formas terminará en la ruina. Tampoco debe preocuparse por eso, la enfermedad de su esposo, ha decidido alojarse en su organismo, y aunque tarde un poco más en hacer acto de presencia, logrará su cometido, terminar también con su vida. Espero que disfrute de su café, y aunque supongo que ya lo debe saber, el protagonista de la novela que lee morirá a manos de su amante, fin.
— ¡¿Y usted quién se ha creído que es?!
— No necesita saberlo, pero si hubiese puesto más atención, ahora no tendría dudas. 

martes, 19 de marzo de 2013

Niña buena, niña errada







Niña buena, niña errada


Una vez, una niña que en su inocencia pensó que las personas buenas siempre conseguían cosas buenas, empezó a vivir conforme sus padres le habían educado. Todos los días rememoraba aquella frase de su progenitor: Los buenos viven peor, los malos consiguen lo que quieren, pero el tiempo pone a todo el mundo en su lugar; y los buenos viven con la conciencia tranquila mientras los malos mueren en solitario.
Nuestra protagonista, la niña, hizo caso a su papá, intentó ayudar a todo el mundo sin esperar nada a cambio, intentó dar cuanto poseía al resto de gente, a sus familiares, a sus amigos, a todo aquel que se acercara mínimamente. Con el tiempo, aquellas personas en las que había confiado la engañaron, abandonándola, aprovechándose de ella y lo peor de todo, la acusaron injustamente de su comportamiento, alegando que nadie podía ser como ella si no era para conseguir algo a cambio.
La niña creció, dejó de ser infante para convertirse en una mujer desilusionada, en alguien que había dejado de confiar en el buen hacer de los demás. La niña ahora mujer comprendió que era tarde para cambiar, había fracasado en su camino y tendría que asumir las consecuencias de haberse dado demasiadas veces. La niña grande se perdió en su mundo, cayó en el agujero más frío y oscuro que la vida ofrece, y allí metida, contempló pasar el tiempo con ojos vidriosos, esperando una mano, una palabra, una señal que le indicara lo qué hacer. Estaba perdida, cansada, estaba llena de dudas.   
La mano, palabra y señal no llegaron nunca, nadie pasó por su lado para ayudar a la anciana en la que se había convertido.
Al morir, la niña anciana pensó que obtendría la respuesta que tanto había esperado, por fin sabría lo que había fallado o qué tendría que haber cambiado para que las cosas funcionaran.
La nada lo envolvió todo, la muerte no trajo las respuestas que esperaba, solo la terrible sensación de malgastar una vida preocupada, obcecada en el error de que el fallo había sido suyo.  
Aún así, la niña estaba satisfecha, se sentía fuerte y victoriosa de no haber cambiado, de no haberse convertido en alguien diferente, alguien malo. Su padre estaría orgulloso de ella, porque aún viviendo una vida de dudas, penurias y heridas, ella fue fiel a sí misma en todo momento. La niña, mujer, anciana y muerta, volvería a nacer algún día, pero eso, ya es otra historia.




martes, 18 de septiembre de 2012

Mi nuevo artículo en el periódico LaRed21 "Siempre hay que contestar la correspondencia"




Hola mis amores, el veranito se acabó y hay que volver al trabajo, ya tenéis aquí mi nuevo articulo periodístico, o como digo en él, lo que quiera que me haya salido, jejejeje

Espero que os guste y que nadie se de por aludido ^^

Besos para tod@s :D


http://www.lr21.com.uy/comunidad/1060403-siempre-hay-que-contestar-la-correspondencia

viernes, 14 de septiembre de 2012

De nombre, quizás, María




Foto de portada de Karol Scandiu (gracias mi vida, me encanta), texto mío XDD




De nombre, quizás, María




La blusa cayó al suelo y el resto de ropa le siguió la pista, hasta que María (no era su verdadero nombre) dejó con la boca abierta al hombre frente a ella.
Marcelo (otro nombre inventado) movía lentamente la mano entre sus piernas (las de él, no las de ella) y ensalzó la zona un poco más de lo que ya lo había hecho la imagen de aquella mujer de cuerpo imposible y perfecto.
Después de media hora de voces y chapoteos, de gritos y bramidos enfermizos, él descargó su semen sobre la espalda de María, mientras ella intentaba no pensar demasiado en lo que vendría después.
Ahogó el grito de dolor contra las sábanas, dejó que su rimel se fundiera, como borrón de parvulario, sobre el algodón que cubría las manchas de otros días y otros cuerpos; aplastó sus pechos enrojecidos contra el colchón de muelles flojos, mientras sentía su trasero palpitar por las embestidas de aquel energúmeno.
María no dijo adiós, María solo quería regresar a casa lo antes posible. María estaba jodida por dentro y brillante por fuera, hundida en el centro y descolorida entre las piernas. María ya no podía morirse porque estaba muerta.
Marcelo escupió en sus zapatos de tacón barato y lanzó con desprecio los doscientos euros acordados sobre la mesilla de plástico. La miró un segundo eterno y le dijo que volvería en cuanto pudiera reunir más dinero.
Aquella noche María durmió en la bañera, con cuatro dedos de agua bajo su cuerpo, la piel gris y los labios negros.


martes, 7 de agosto de 2012

Mi nuevo artículo "Los lectores despistados existen"



Hola mis niñ@s, ya estamos de nuevo por aquí, como veis estoy a tope de trabajo últimamente, pero como dice mi buen amigo Jordi, siempre que sea para escribir, bienvenido sea ^^
Os presento mi nuevo artículo para el periódico LaRed21, un espacio donde perderse leyendo es un placer.
Esta vez el artículo es un poco más personal que otras, quizás haya escogido este tema para ahorrarme escribir ciertas respuestas repetidas tantas veces, a partir de ahora, cuando me pregunten exactamente esto (ya lo entenderéis cuando leáis el texto) solamente tendré que pasarle al interesado el enlace al periódico jejejeje
Y ya no me enrollo más, espero que os guste mi aportación de esta semana, un besote inmenso para todos y muchas gracias por estar siempre conmigo, que os quiero millones, ya lo sabéis: D


 http://www.lr21.com.uy/comunidad/1051525-los-lectores-despistados-existen


martes, 24 de julio de 2012

Mi nuevo artículo "Dímelo con otras palabras"




Besos para tod@s mis amores, prometo poner un relato chulísimo esta semana, que le estoy dando los últimos retoques, a ver qué os parece ^^

Pero ahora os traigo mi nuevo artículo del periódico “LaRed21” con titulo “Dímelo con otras palabras”

Quien sabe y después de esto me tengo que lavar la boca con jabón, vosotros diréis ^^  espero que os guste (o al menos que no os disguste demasiado :PPP)


http://www.lr21.com.uy/comunidad/1049703-dimelo-con-otras-palabras

domingo, 15 de julio de 2012

Artículo "Una felación a estas alturas"





Hola mis amores, hoy vengo con el siguiente artículo que me han publicado en el periódico “La Red21” de titulo “Una felación a estas alturas”

Qué mejor manera para que un día se convierta en agradable que un poquito de sexo ¿no?
Disfrutemos del sexo de la mejor manera, que la vida son dos días ^^

Besotes inmensos y feliz fin de semana!!!!



viernes, 18 de mayo de 2012

Dicen que no hace daño







Dicen que no hace daño




            Salió de casa con la clara intención de hacer daño, sabía como hacerlo, tenía el arma más poderosa que existía sin penalizaciones legales y llevaba años usándola con destreza.
            Nunca tuvo remordimientos ni restricciones, nunca hubo un momento en el que se arrepintiera o pensara que lo que hacía estaba mal, era su modo de vida, su entretenimiento, en lo único que pensaba cada minuto del día.
            Había perfeccionado la técnica con el tiempo, cada vez más delicada y artística, cada nuevo ataque era más astuto y refinado, usaba su don sin excepciones ni reservas.
            Daba igual hacia quién fuese dirigido: desconocidos, conocidos, amigos, familia, nadie estaba fuera de su alcance y sabía que con ello causaba tal dolor que le hacía plenamente feliz.
            Ella cambiaba sus vidas, unas veces en mayor medida, otras con pequeños toques, sembrando las semillas necesarias para que la gente se hundiera por dentro.
 Sufrimiento, ella daba sufrimiento. Cuanto más delicadas o sensibles fuesen sus presas, cuanto más susceptibles y blandas, mejor funcionarían sus poderes y mayor daño causaría a sus víctimas.
            Entró en la panadería, su primer escenario, la obra tenía que comenzar.
            Allí, con dos barras de pan bajo el brazo se encontraba Priscila, una joven chavala que estaba en trámites de separación, tras encontrar a su marido en la cama con otra.
            — Hola guapa, que delgada te estás quedando, si es por lo de tu marido deberías estar feliz, hombres como ese no se necesitan, estarás mejor sola. Yo si no fuese por el sueldo de mi marido, ya le habría mandado a la mierda hace muchos años. Mariana, podrías darme hoy tres barras de pan, viene mi nuera y aunque la muy… no se queda nunca a comer, por si acaso hoy les da por ahí— dijo con mirada fría y gesto de repulsión.
            La pobre Priscila no contestó, salió rápidamente del local y se puso a llorar desconsoladamente una vez estuvo dentro de su coche. Ella amaba a su marido.
            La panadera le entregó lo mandado con extrema rapidez, no quería tenerla mucho tiempo en la tienda, estaba segura de que sacaría la dichosa conversación si no se daba prisa.
            Y justo antes de salir por la puerta, nuestra protagonista espetó con brusquedad:
            — Por cierto, ¿qué tal está tu hija, ya se le nota o aun va con blusas anchas? No es ninguna vergüenza que se quede embarazada con tan solo catorce años— dijo la edad alzando levemente la voz— anda que no hay “muchas” por ahí de “esas”, no será ni la primera ni la última. Dale un beso de mi parte y a ver si es niño lo que venga, para que la cosa no se repita en un futuro.
            La pobre dependienta sabía que contestara lo que contestara sería como darle pie a que continuara con el destripe, por lo que asintió con la cabeza y se disculpó para ir con urgencia al cuarto de baño.
            “Seguro que ahora se estará tirando de los pelos” Pensó mientras salía de la panadería dirección a la farmacia, su próximo lugar del crimen.
            Una vez llegó al mostrador de dicha farmacia, el farmacéutico suspiró profundamente y salió del almacén con fingida sonrisa, pensando que si hoy era amable le dejaría en paz. “Pensamiento idiota”, pensó nada más oír el saludo de la clienta.  
            — Buenos días Alfonso, ya te has librado de la suegra ¿eh? Si es que como en la residencia en ningún sitio, yo cuando entre en esa edad, o quizás más mayor puesto que tu suegra aún es joven, claro, también iré a dar con mis huesos ahí, mis hijos no querrán saber nada de mí, ahora chupan de la teta todo lo que pueden, pero luego te dan por culo con una caña rajá. Es ley de vida, estamos criando monstruos sin alma.
            Alfonso cogió las recetas que aquella desalmada le entregaba y con premura le entregó todo en una bolsa, solo verla frente a él le hacía tener nauseas. No perdería su trabajo por agredir a una víbora como aquella.
            — Ale, Alfonsito, ya me contarás que te ha dejado la mujer en herencia cuando se muera, que para esos vicios tuyos con el juego,  te va ha venir muy bien. Que pases un buen día.
            Alfonso tuvo que sentarse unos minutos en la trastienda, intentando autoconvencerse de que la enfermedad de su suegra, acompañada de que tanto él como su mujer trabajaran, no les permitía cuidarla. “¿Cómo se atreverá a decirme lo del póker, si solo juego un par de veces al mes, y me gasto veinte euros por partida y día?” Se repetía el pobre hombre mientras se daba cabezazos contra la pared del almacén. “Maldita bruja del demonio”.
            Aquella mujer enjuta y mezquina estaba de buen humor, era fácil su trabajo cuando la gente tenía secretos oscuros que desvelar, estaba segura de que ella les hacía un favor, era la conciencia que debían tener y habían perdido.
            Bajando por la calle del colegio se cruzó con Lorena, antigua compañera de colegio y reciente viuda.
            Lorena intentó hacer que no la había visto, pero nuestro Satán particular era mucho más rápida que todo eso, por lo que le agarró del brazo parándola en seco.
            — Cuanto siento tu perdida, Lorena— dijo dándole un pequeño abrazo— supongo que ahora estarás pasando momentos muy duros, pero piénsalo de esta manera, podrás estar con cuantos hombres te plazca sin que te asedien las habladurías luego, como sucedió en el pasado. Además, oí que Fermín tenía un buen seguro de vida ¿verdad? Vas a vivir a todo tren gracias a ese accidente laboral. Cariño, en esta vida el que no se consuela es porque no quiere.
            Lorena no podía creer las palabras de lengua viperina que estaba oyendo, no la sorprendían viniendo de ella, pero si que le hubiese gustado decirle cuatro verdades a aquella degenerada que tenía a medio mundo amedrentado. Ella jamás había engañado a su marido, y el seguro echó atrás la póliza alegando un mal uso de las herramientas de trabajo, pero discutir con alguien así sobre los pormenores de su vida era una perdida de tiempo. Ya lo intentó en el pasado y salió peor parada.
            Lorena dejó a un lado los planes que tenía programados para esa mañana y se dirigió a casa, para encerrarse en el armario de las camisas de su marido.
            La mujer de pecho vacío, entró en la pescadería con los precios más bajos del pueblo, y tras saludar amablemente, se acercó al mostrador en busca de unas rodajas de merluza.
            — Cuanta gente hay hoy aquí, atiéndeme primero que tengo prisa. Vaya precio tiene la merluza, está visto que te quieres hacer rico a nuestra costa, no me extraña que te hayas comprado un Mercedes… con este robo… Ya me darás una vuelta en él, que al menos las ruedas traseras las he pagado yo. Mira qué cara que tiene el pescado, será fresco ¿verdad? — Dijo mirando a dos clientas a las que se había colado — La última vez que me llevé pescado de aquí estuvo mi marido malo dos semanas, aquellas sardinas estaban pasadas, pero como soy buena gente no vine a discutir, que era para ello.
            El pescadero le preguntó cuánta cantidad quería y le despachó lo antes posible, planteándose si decirle que jamás volviera a pisar su negocio. Pero sabía qué clase de represarías vendrían después, lo había visto con otros establecimientos, por lo que mordiéndose la lengua todo lo que pudo, rezó porque se marchara lo antes posible de su tienda.
            No contenta con que la ignoraran, miró a una de las mujeres que tenía al lado, y despidiendo una pérfida sonrisa, soltó:
            — María, ¿Cómo está tu hermano? Ya me enteré de lo de su operación, si no bebiera tanto no le tendrían que haber operado, es que el cuerpo siempre pasa factura.
            María levaba días sin dormir, pegada a una cama de hospital donde su hermano pequeño luchaba por su vida tras diagnosticarle un tumor cerca del hígado. Sintió que las venas se le encendían, y mirando al resto de espectadores a la escena, decidió tragarse las palabras que le quemaban la garganta.
            Nuestra querida protagonista llegó a casa satisfecha por la buena labor que había realizado, ya estaba deseosa de que llegara la tarde para ir a su clase de gimnasia para mayores. Esta vez había preparado un guión para no olvidarse de ningún punto, sería una tarde muy interesante. Gratificante.

domingo, 6 de mayo de 2012

¬¬.......


Por que ahora si dices “vampiros”, te recuerda a Crepúsculo, si mencionas a los zombies es inevitable pensar en Walking dead, si hablas de terror sanguinolento, visceral y asqueroso solo piensas en Saw, si dices “pastelada rosa” es Jenifer Aniston la que acude a tu cabeza, y con la palabra “erótica” solo puedes pensar en pelis porno y obscenidades. ¿Serán modas? ¿Será que no tenemos capacidad de ver que muchas veces no es un plagio, sino otra manera de escribir?
Es una pena que te acoten los temas a tratar por la etiqueta de ser parte del rebaño, si quiero escribir sobre zombies o vampiros, no tiene porque ser por moda o la inspiración de otras series, libros y películas; quizás es porque me apetece y punto, quizás hasta cuente cosas interesantes con las que se disfrute al leer, sin tener que buscarle más vueltas ni copias absurdas.
Ya todo está inventado….quizás, y ¿es por eso que se tiene que dejar de escribir?  Que poco habríamos avanzado si hace cien años hubiesen pensado lo mismo. He dicho.

Jajajaja (Hoy es que estoy reivindicativa) :P jejejeje

Feliz día para todos y sed buenos, un beso enorme mis chic@s, que os adoro :DD

viernes, 23 de marzo de 2012

El yogurt




El yogurt (microrrelato reivindicativo)



¿Quién ha dicho que no me puedo comer un yogurt de chocolate? ¿Quién?
¿La báscula? ¿Mi madre? ¿El vecino de enfrente? ¿Quizás el jefe? ¿La sociedad? ¿O el vestido de la próxima boda? Tal vez haya sido esa chaqueta que me costó un pastón y ya casi no me abrocha, ¿o es que a ti no te gusta como me sientan ya las sabanas?
(Silencio)
Ah, creía. Pues tráeme una cuchara sopera, que para este cubo la de postre se queda pequeña.

sábado, 25 de febrero de 2012

Escribir o no escribir, la cuestión es....



Millones de gracias a mi querido amigo e idolatrado escritor Fj Rohs (es que ojo como escribe el nene) que me ha presentado esta obra (que por cierto no conocía) (por eso me la ha presentado) (si no le hubiese dicho que ya lo había leído, pero no es así) ¬¬
Total, que si alguien tiene dudas sobre si merece o no la pena escribir…. Solo hay que escuchar las maravillosas palabras del gran Bukowski (según cuenta mi Fj, en la lapida de Bukowski reza: “Ni lo intentes”, aquí la explicación)



Así que quieres ser escritor, ¿eh?
por Charles Bukowski



Si no brota de ti a borbotones a pesar de todo,
ni lo intentes.
A menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca y las entrañas,
ni lo intentes.
Si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobre la máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
Si lo haces por el dinero o la fama,
ni lo intentes.
Si lo haces porque quieres mujeres en la cama
ni lo intentes.
Si tienes que sentarte y rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
Si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún otro,
olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga de ti con un rugido,
entonces espera tranquilo.
Si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
Si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

No seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y pretencioso,
no te dejes consumir por el narcisismo.
Las bibliotecas del mundo
se han dormido de aburrimiento
con los de tu calaña.

No lo empeores.
ni lo intentes.
A menos que te salga del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
A menos que el sol en tu interior te abrase las entrañas,
ni lo intentes.

Cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera en ti.

no hay otra manera.

ni la hubo nunca.






Para los que sigan interesados, aquí un video interesante e inspirador ;D

jueves, 16 de febrero de 2012

A la hora de comer



A la hora de comer




El comedor estaba inusualmente lleno, o eso me parecía a mí. Me gustaba sentarme al lado de la ventana para poder ver las vistas a la calle principal, siempre con transito de personas engullidas en su monotonía, muchas de ellas, la mayoría, sin darse cuenta de lo bonito del paisaje, las flores recién nacidas de los árboles, las filigranas de las fachadas y balcones engalanados con tiestos de cerámica, repletos de plantas luciendo sus mejores colores.
Aquel día parecía uno más, pero algo sucedió. En la puerta de entrada un hombre de espaldas daba las buenas tardes a la chica encargada de acomodar a los comensales, muy caballeroso le sonrió y se dio media vuelta para buscar donde sentarse.
Iba vestido con ropa sencilla pero a la vez elegante, un jersey de cuello alto color marino y unos pantalones beige perfectamente planchados. Tenía el pelo canoso, de un blanco inmaculado y engominado hacía atrás. Su sonrisa era cautivadora.
Intenté no mirarlo fijamente, tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para conseguirlo. Muchas de las señoras a mi alrededor lo miraban de reojo también, y por un momento sentí una punzada injustificada de celos, ya que era la primera vez que lo veía.
Aquel desconocido miró hacia donde yo estaba, sonriendo, y rápidamente desvié la atención al paisaje exterior, con las mejillas sonrosadas por la vergüenza.
Escogió una de las sillas de la mesa central del comedor para sentarse. Estaba de perfil, y di gracias porque así fuese, de esta manera podría observarlo sin que se diera cuenta del todo.
Sacó de su bolsillo la cartera y de ella una foto, en la cual se perdió durante un momento. Contemplaba aquel papel con intensidad, un gesto de nostalgia fue acompañado de un suspiro sordo. Me hubiese gustado en aquel momento saber qué mostraba aquella fotografía, quienes eran las personas que se dibujaban en ella y el por qué de su semblante entristecido al volverla a meter dentro de su billetera.
Imaginé cómo sería su vida. Seguro estaría casado, quizás viudo al venir solo. Por su forma de moverse podría tratarse de un hombre de oficina, tal vez un banquero o un político. La piel de sus manos daba ese aspecto de suavidad de alguien que no ha tenido trabajos muy físicos.
Sus ojos destilaban inteligencia y al tiempo pesadumbre, resignación, como si en realidad no quisiera estar en este sitio, sintiéndose incómodo al no acudir a una cita. Ya sé que son muchas conjeturas con tan solo una mirada, pero al estar sola resultaba divertido imaginar la vida de los extraños.
No os puedo decir por qué, pero las ganas de ir a hablar con él eran devastadoras, incluso hubo un momento en el que hice el amago de levantarme y acercarme hasta su mesa, pero ni siquiera sabría qué decirle, por lo que continué observándolo en la distancia.
Me imaginé entonces besando esos labios carnosos, tocando sus brazos y enredando después los míos en su cintura. Una extraña sensación de familiaridad, de sentirme a salvo con esa visión me hizo volver a mirar por la ventana, al fin y al cabo solo era un desconocido más, un hombre con vida propia, y yo una mujer soltera y resignada a seguir siéndolo. Pero la curiosidad podía conmigo, por lo que al acercarse la camarera a mi mesa, le pregunté en voz baja quién era aquel señor.
— Señora Carmen, aquí le traigo su medicación, ya son las doce de la mañana y debe ser estricta en los horarios al tomarla. Aquel hombre es su marido, ¿recuerda? Y estará encantado de que se una a él para comer hoy. Venga conmigo, yo la acompaño.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Un plan poco convencional




Un plan poco convencional


— ¿Dónde quieres que te lo haga?
— No sé, prueba a ver aquí.
— Si hombre, ahí será muy evidente, mejor hacértelo en esta zona.
— ¿Para qué, para que no se me vea?
— Pero si te lo hago donde tú dices, creerán que lo haces aposta para que te pillen, que por otro lado es justo lo que quieres. Hay que ver lo retorcida que eres.
— No soy retorcida, y no quiero discutir mis motivos contigo, solo te pido ayuda porque yo sola no puedo, no me siento con el suficiente valor. La última vez que lo intenté quedó horrible.
— No estoy cuestionando tus motivos, solo digo que les harás daño, no creo que se lo merezcan.
— Yo tampoco me merezco la manera conforme me tratan, ahora les toca pagar por sus actos; y a ellos se los pienso cobrar de esta forma. Ahora, venga, no tengo toda la tarde.
— ¿Entonces en la ingle crees que será el mejor sitio? Te costará mucho que se fijen en esa zona.
— No si me ducho con la puerta abierta y cuando me vean, sobreactúo para taparme, seguro que su desconfianza resuelve el problema.
— Pues venga, bájate los pantalones y abre las piernas. Esto te va ha doler.
Magdalena apretó los ojos y cerró los puños con fuerza, clavándose las uñas en las palmas de las manos. Era una idea horrible, pero se intentaba auto convencer de que con ello por fin obtendría lo que quería.
El pinchazo llegó hasta casi el hueso, notó el dolor en toda la pierna y su sexo, estaba segura de que la ancha aguja habría tocado algún nervio, pero no le importó y casi sin aliento pidió con voz entrecortada que removiera dentro de su piel aquel hierro.
Esto no había terminado, solo era el primer día; según su amigo tendría que repetirlo al menos durante una semana para que las marcas parecieran verdaderas, para que no solo pensaran que se había pinchado sin querer con algo, ocasionando entonces una reacción liviana, sin que le prestaran la suficiente atención. Ya que iba a sufrir el proceso, tenía que asegurarse de que fuese lo más creíble posible.
Al llegar a casa, como de costumbre su padre ni siquiera la miró a los ojos, concentrado en el periódico deportivo.
Magdalena sonrió sarcástica. Subió las escaleras hasta llegar a su cuarto y metió la bolsita placebo en el cajón de la mesilla.
“Dentro de una semana si que te fijarás por primera vez en tu vida de que tienes una hija, por fin te preocuparás por mí. Aunque tenga que fingir ser una jodida yonqui”

martes, 15 de noviembre de 2011

El virus y veneno de los hombres



El virus y veneno de los hombres



Aquel hombre fue despojado de sus ropas, de su hambre, ilusiones y solo la piel blanca y escamada por el frío le quedó. No servía de nada ser aristócrata o plebeyo, nada nublaba las decisiones del verdugo, era la escoria del fondo del barril por tan solo una creencia, era el que nunca aportaría al mundo nada bueno si sus raíces profundizaban en tierra yerma de blasones religiosos. Culpaba al cielo de engendrar viles cuerpos deshumanizados que no podían al fin ver que solo era un frágil humano.
El hombre de talones desnudos de membrana, arrastraba su esquelético cuerpo por los campos y no de amapolas precisamente, acompañado de iguales y semejantes con el mismo suplicio, destino y condena; los ajusticiados sin ninguna pena, los oprimidos sin culpa en las venas, aunque era exactamente por ellas, invadidas de sangre “sucia”, por lo que ahora con inmerecida muerte justicia tendrían.

sábado, 12 de noviembre de 2011

El hombre valiente


El hombre valiente




Él núnca llora, es fuerte, enérgico, es todo un hombre que sabe lidiar contra lo que quiera placarle. Su estatura es el perfecto prólogo que anuncia que jamás podrás con él, de facciones marcadas, músculos pagados cinco horas diarias seis días a la semana, bajo kilos de metal prensado y elevado por manos callosas, trabajadas en la fragua de su diario cotidiano. Los ojos entrecerrados y la mirada perdida en alguna mujer bien provista. Eso es, un hombre de bandera, de pelo en pecho e invencible, estoico, valiente, viril. Que apretó su mandíbula con la muerte prematura de su padre sin mojar en ningún momento sus mejillas, que volvió la cara hacia terrenos más relajados cuando su pobre madre sufría dolores esperando su descanso eterno y su vendito agradecimiento por una vida entregada a los demás, a él. Y allí estaba, entero, erguido, potente, un hombre al fin y al cabo valiente. Porque él núnca llora.
¿Y ahora? Está guarecido bajo los brazos de su amigo, cubierto por telas de colores y llenas de vitalidad, coreando con la muchedumbre que lo arropa y acompaña en tan felices momentos de su vida. Ahora con la cara cubierta de esa agua salada y caliente, esos ojos hinchados y febriles, con las fosas nasales llenas y el corazón rebosante de emoción. Al parecer este hombre valiente si tenía en perfecto estado sus lacrimales, al parecer solo había que buscar algo que realmente llegara hasta su corazón. Y es que para el galán imperturbable y ecuánime hay una criptonita que hace que se ablande. Por fin su equipo del alma, sus jugadores de futbol favoritos, sus compañeros de domingos en gritos han llegado a esa final que durante años se les había resistido.
Curioso como en esta vida algunos usan sus escasas lagrimas vertidas ¿no?

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Espero que os haya gustado, un beso compañeros ;D

miércoles, 29 de junio de 2011

Migajas




Migajas




Menudencias. Pequeñeces. Minucias irreverentes. Insípidos sarcasmos construidos. Blasfemias compungidas y llenas de escasa vida. Palabras huecas dentro del eco de tu corazón desierto. Mentiras venenosas reinando paralelas entre tus tallos de falsas hojas. Caretas y mascaras expuestas en tus días de interpretación más dolorosa. Trajes vendados con tul, que rozan arañando mis huesos, deshojando mis miedos y cortando mis ilusorios pensamientos. Esperanzas decapitadas sobre patíbulos de frases vanas. Sentencias apresuradas escalando las paredes de mi rota espalda amortiguada. Crimen sin castigo de tus venas colgando el martirio, y en tu resolución quedó claro que, yo ya nunca seré tu principal puerto, desembarcando antes en playas de senos mejor provistos. Migajas llovidas de las comisuras de tu falso amor perdido, dejando mi pecho hastiado y reventado por cada beso y verso por tus manos construido. Inciertas miradas de retinas rendidas, flotando en la cubierta del velatorio que son ahora mis días.

miércoles, 22 de junio de 2011

Nueva droga





Nueva droga  (Microrelato)




Estudios científicos dicen que la nueva, criticada y controvertida droga legal que ha sacado al mercado la cosmopolita empresa de medicamentos Metic Comb, esta siendo un éxito de ventas, a pesar de la prohibición de toda publicidad que se ha implantado en diversos países. Los consumidores la compran. De reducido tamaño y suministrada a través de Internet, millones de hogares ya la tienen como un medicamento más dentro de su botiquín.
Unos dicen que es la cura de todas las curas, otros por el contrario la llaman la nueva dictadura del siglo XXI. Científicos de todo el mundo catalogan la sustancia como el invento de los inventos y los gobiernos se frotan las manos con las ganancias de los impuestos, al tiempo que tiemblan por las futuras posibles consecuencias. ¿Será verdad que la era de la mentira ha comenzado su término?
Mientras esperamos los resultados que a largo plazo este logro científico nos ha traído, mediremos con cuentagotas las dosis suministradas en nuestros oídos.
Inventada en su origen como cura para el alcoholismo, tenemos entre manos el suero de la verdad, el polígrafo del evangelio y la abrupta sinceridad. Y que Dios nos pille confesados.

lunes, 20 de junio de 2011

Al otro lado de la línea





Al otro lado de la línea



Desde el otro lado lo oigo, la escucho, en la distancia siento cómo sus lagrimas se derraman. No puedo imaginar el sufrimiento que la llena, quizás sea una décima parte de lo que me muestra. Una voz, un quejido y la línea esta vez no se corta abruptamente. Un golpe, un sonido seco que engulle el tiempo, un sollozo y gritos que recriminan cosas vanas y sin sentido. Ella espera, calla, se contiene porque sabe que desde mi distancia no puedo hacer nada. Otro ruido, espantado compruebo que no son ecos del lugar o sitio, si no que es su carne bajo el yugo de un ser siniestro y mal nacido. Menguan las fuerzas de su silencio y el llanto llega hasta mis oídos, claro, nítido. Las bofetadas impactan en mi alma y ahora me doy cuenta de que yo también grito. ¿Quién me dice que si no hago algo esta vez sea la definitiva? La decisión esta tomada, iré por ella y la rescataré de las garras del demonio. Aguanta pájaro sin alas, pronto estarás conmigo y todo esto solo serán retazos que con besos borraremos de tu cuerpo blanquecino.

domingo, 29 de mayo de 2011

Necesito deciros algo







Necesito deciros algo



“Yo también me levanto con legañas” (Empezaba la carta) “También eructo cuando bebo algo con gas o sudo descontroladamente al hacer esfuerzos, dejando marcas antiestéticas en mi ropa bajo las axilas. A mí también me salen granos o espinillas los días en los que mi apariencia física debería ser impecable al tener algún evento importante, incluso como a todo el mundo le pasa, me suenan las tripas cuando el hambre me ataca, y siempre en momentos en los que estás acompañada y el silencio se extiende por la habitación, haciéndose notar más esos ruidos tan molestos y algo vergonzosos. Suelo ponerme desodorante en los pies, ya que es una de las zonas por la que mayor olor exteriorizo; y tengo que poner extrema atención a mis oídos, puesto que lubrico cerumen con mucha frecuencia. Puntos negros en la nariz o varices pequeñas en las corvas de mis piernas, pelos que hay que depilar y alguna que otra cicatriz quizás un tanto desagradable. Me sueno los mocos cuando los tengo y estornudo sin poder evitar se disparen babas de vez en cuando. Mis pelos alborotados al despertar, acompañados de una marca babosa, blanquecina y reseca en la comisura de los labios, de haber babeado la almohada en demasía. Sí, porque soy humana, porque soy como todo el mundo, porque ser la modelo de portada de Victoria Secret de las últimas doce ediciones, no hace que este tipo de cosas no me sucedan. Así que agradecería a mis acosadores que se busquen otro hobby, que no tenga que ver con el acoso al que me tienen sometida; que recapaciten sobre la normalidad de mi persona y sobre las limitaciones que como mortal tengo. Y sin más, un saludo y espero no volver a tener noticias vuestras.”

Así decidió afrontar la situación, contestando a los anónimos que a diario llegaban hasta su casa o propiedad. Pero ahora tendría no a siete hombres obsesionados con ella, si no que una multitud de acosadores trastornados la buscarían y atosigarían sin miramientos. Sin saberlo había conseguido parecer mucho más accesible y cercana, al alcance de cualquiera.