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lunes, 9 de abril de 2018

"Ninfea" del autor Francis Novoa, publicado por WaveBooksEditorial



Buenas noches, preciosos míos!!

Como dije en mi entrada anterior, ya he vuelto al mundo blogueríl y no podía empezar mejor mi vuelta que hablando un poco de la primera publicación que sacamos a la luz en mi editorial Wave Books Editorial, que fundamos mis compañeros Karol Scandiu, Miguel Ángel Naharro y una servidora, Irene Comendador.
Y se trata de Ninfea, una historia diferente, gamberra y muy alocada que ha creado la brillante mente de su autor Francis Novoa.

Cuando abrimos por primera vez la recepción de manuscritos en la editorial, nadie sabía cómo sería nuestro trabajo, y todos los autores y autoras que nos mandaron sus textos confiaron a ciegas en nosotros, por ello quiero dar las gracias a todos esos valientes, por poner en nuestras manos a sus pequeñas y queridas criaturas. Y es por ese mismo motivo que, tanto mis compañeros editores como todo el equipo que trabaja en Wave, nos hemos volcado al máximo para que los libros que publicamos lleguen de la mejor manera a los lectores.

Pero a lo que vamos, os comentaré un poquito sobre qué podréis encontrar entre las páginas de Ninfea, una historia que en Wave nos enamoró desde su primera lectura y que a los futuros lectores estamos seguros de que enganchará sin remedio.
Si queréis una historia bien hilada, escrita con virtuosismo, con una trama que te mantiene en vilo hasta el final, mucho humor negrísimo, mitología, toques satíricos, diversión a raudales, fiestas locas con ingentes cantidades de una sangría muy especial, y sobre todo, una protagonista que es capaz de comerse el mundo con tan solo un par de frases… esta es vuestra novela.
Solo un consejo, tened cuidado, hay que ser muy valientes para adentraros en las páginas de Ninfea, porque no todo el mundo sobrevive a sus escenas bizarras y sus momentos de “what a fuck”, avisaditos quedáis todos jajaja (Yo disfruté tanto con su historia que la he vuelto a releer en varias ocasión y a veces es motivo de reunión familiar para echarnos unas risas)


Aquí os dejo su sinopsis:

"Cansado de serle fiel a su mujer durante milenios, el inquieto Cupido renuncia a sus poderes divinos escapándose del Olimpo y bajándose a la Tierra, para perderse en el lugar más marchoso del mundo en busca de placer y diversión: España. Su mujer Psique, rabiosa por tamaña afrenta, exige a sus suegros Marte, dios de la guerra, y Venus, diosa de la belleza, su cabeza. Ambos dioses, temerosos de que el escándalo se propague por el Olimpo y llegue a oídos del omnipotente y cornudo Vulcano —dejando en evidencia el romance que todavía viven su mujer y el dios de la guerra—, mandan a una ninfa para cumplir con dicha misión. Y no se trata de una cualquiera: envían nada menos que a Ninfea, a la que milenios antes Cupido flechó por error cuando pretendía darle a Diana, diosa de la caza, y a la que ignoró por completo. Como consecuencia de aquello, Ninfea se suicidó ahogándose en un lago. Diana la convirtió en Nenúfar, y así, con la forma de una planta acuática —y más aburrida que una ostra— vivió flotando sobre un lago por los siglos de los siglos. O al menos hasta que Marte y Venus requieren sus servicios para buscar y eliminar a Cupido en la Tierra bajo la más absoluta discreción a cambio de otorgarle su antigua forma corporal. Ninfea podrá cumplir el deseo que estuvo incubando por toda la eternidad y no duda en aceptar la oferta... aunque lo que ocurrirá en España distará mucho de lo que es la discreción. Esta es la historia de una venganza a niveles apocalípticos como nunca antes se ha visto. Una vendetta que arrasará con todos a su paso traspasando las fronteras de la mitología y la realidad. Porque no hay nada peor que la ira desatada tras el despecho milenario producto del desengaño por el falso amor de un hombre."



Y aquí los enlaces de compra:

Papel  (8,50€)
Ebook  (2,10€)
Lektu  (2,10€)






(Esta viñeta solo la entenderán
 los valientes lectores 
que se sumerjan en Ninfea)












Nos vemos en la próxima entrada, y sobre todo, que disfrutéis de la lectura!
Besos para todos, chicuel@s!



jueves, 5 de diciembre de 2013

Viaje a ninguna parte



 


Viaje a ninguna parte



Vamos en un transporte público, pero es muy amplio y los asientos están bastante separados unos de otros. En el vehículo solo hay gente conocida, un grupo de amigos, quizás, compañeros de trabajo, exactamente no lo sé; todos nos llevamos muy bien y nos vamos regalando sonrisas y buenas caras durante el trayecto. No conozco el destino o ahora no lo recuerdo, pero estoy segura de que es largo y pesado, y que nos obligará a parar un par de veces para atender nuestras necesidades fisiológicas.
Las conversaciones se mezclan con el humo del tabaco; sí, se puede fumar, o eso ha permitido el conductor, que no para de reírse con las ocurrencias de una de las pasajeras, mientras enciende un pitillo con otro y coquetea olvidándose de sutilezas con la chica diez años menor que él.
A mi lado, dos chavales más jóvenes se entretienen con uno de esos juegos para el móvil.
Yo intento no mirar lo que no tengo que mirar, o mejor dicho, a “quien” no tengo que mirar. Está prohibido, una prohibición sin acuerdo verbal que ambos nos pusimos en el pasado.
Pero es difícil, es complicado obedecer esa norma auto impuesta, me resulta imposible no lanzar miradas de rabillo cada vez que se mueve, cada vez que gesticula, cada vez que su boca dedica palabras a otra que no soy yo.
Los chicos, máquina en mano, se levantan del asiento y deciden encontrar un lugar con más bullicio que el silencio que han conseguido de mí. No me extraña, llevo parte del viaje hablando a gritos con un chico bien parecido que está sentado al otro lado del coche. Contesto sin ganas de seguir con la conversación y sus preguntas han terminado apagándose por mi falta de interés. Vuelvo a estar sola, y decido ir un poco más atrás en lo que podría ser un autobús gigante; espero que las voces del pasaje por fin desaparezcan. Por muy ilógico que suene, lo consigo, ya no llegan hasta mis oídos, amortiguándose por el ruido del motor y la concentración en el libro que tengo entre las manos. Una novela policiaca de un autor cualquiera, elegida al azar en una biblioteca pública.
Paso la página para seguir leyendo, no sin antes volver a mirar a la persona que no tengo que mirar; allí, sentado junto a una joven de cabellos rojos y ondulados. Cree que no me doy cuenta, pero si nuestras miradas hicieran partida, estaría muy reñido el resultado; él también me tiene controlada.
Pensaréis que eso me agrada, pero no es así. No quiero que me mire, no quiero que me piense, no quiero que esté a escasos metros de donde yo estoy, como ahora. No quiero tenerlo al alcance de la mano y tan lejos de mi vida. No quiero.
De repente, el chaval joven, ese que intentó llamar mi atención y del que pasé olímpicamente, repara en mi soledad, en la silla vacía junto a la mía, en mi cara de velatorio o dolor o tristeza o lo que sea que mis facciones quieran reflejar de lo machacada que estoy por dentro.
Se levanta de las primeras filas, dejando a una rubia despampanante con la palabra en la boca y se dirige a paso decidido hacia mí. Quiere algo que jamás conseguirá, pero me da la sensación que es de los que necesitan una sonora bofetada para darse cuenta, y aún así, lo volvería a intentar más tarde.
Subo el lomo del libro, cubriéndome la cara, ocultando una mueca de desagrado. De verdad, quiero estar sola.
Cuando se sienta junto a mí me sonríe de lado, grita mentalmente “al fin estamos solos”, aunque todo el “autobús” nos esté mirando en esos momentos. El traqueteo de las ruedas hace mella en mi trasero, demasiadas horas en la misma postura y sin poder estirar las piernas y respirar otra cosa que no sea el aire viciado de tantos cuerpos juntos y el humo del tabaco.
Con la frase anodina de “Un viaje largo ¿verdad?”, inicia su conversación. Nunca he pecado de falta de modales y esta no será la primera vez, pero dejaré claro que no quiero tenerlo cerca, mi objetivo es introducirme entre las líneas de mi lectura y que el tiempo pase lo más rápido posible, sea dónde quiera que sea nos dirijamos.
El chico huele muy bien, se agradece el contraste, he de reconocerlo. Me cuenta una historia que no viene a cuento, algo relacionado con un día de fiesta en alguna playa rodeado de amigos. La historia es graciosa y no puedo evitar sonreír. Al ver que surte efecto, sigue recreándose con los detalles y consigue que, inconsciente, suelte una carcajada.
El hombre de ojos oscuros al que no debo mirar, gira la cabeza y nos atraviesa con la mirada.
Cierro el libro y pienso que tal vez no sea tan mala idea tener algo de conversación, desconectar un poco y pensar que aún hay gente que disfruta de la vida, sin importar los problemas ni las heridas de los corazones rotos.
No sé cuánto tiempo ha pasado, quizás diez minutos o quince, pero en mitad de uno de esos chistes de risa fácil, aparece una sombra frente a nosotros.  
Reconozco sus botas negras con dibujos rojo chillón, y me obligo a seguir mirando la portada de mi libro. No le daré el gusto de ver mis ojos humedecerse.
Mi compañía levanta la cabeza y hace un gesto que no logro distinguir. Una voz fuerte y masculina reza algo como: “¿Podría abrir una de estas ventanas? El ambiente está muy caldeado”. El chico de los chistes abre la boca asombrado, incluso sin levantar la cabeza puedo distinguirlo. “Perdona, pero si quieres ventilar ¿Por qué no lo haces con una de las ventanas de alante?”. Noto con claridad una sonrisa, de las que no hacen ruido pero se perciben en el ambiente. “Es que las «chicas» no me dejan. No querrán despeinarse”, contesta con la misma voz potente que ha protagonizado mis sueños los últimos meses; ésta se clava dentro de mi cabeza y me trasporta a otro tiempo, a otros días, sin duda, días mejores. Sabe que me he dado cuenta de la entonación con la que ha dicho la palabra “chicas”, y debatiéndome conmigo misma, por fin hablo. “Que la abra, yo no tengo frío”. Y acto seguido, empiezo a charlar con el chico del asiento de al lado, comienzo una animada conversación sobre lo interesante que fue una excursión a un sitio que ni siquiera había pisado en la vida. Toco su brazo para que ponga atención en mis palabras y deje de apuñalar con la mirada al hombre de ojos oscuros y corazón de piedra. Él se acerca a la ventanilla y de un fuerte tirón que resuena en los oídos de todos, abre completamente el cristal. Una ráfaga de aire se cuela enfurecida y me golpea en la cara, apartando con violencia mi pelo hacia atrás y dejando al descubierto mis ojos, que hasta ese momento se ocultaban por una cortina de flequillo. Juro que mi intención era ignorarlo, pero nuestras miradas se cruzan una milésima de segundo y mi pecho se contrae en el acto. Si le faltaba alguna puñalada, acaba de recibirla.
Me repongo, casi tan rápido que ni el chaval junto a mí lo ha notado. Y sigo con mi historia inventada, y por la cara y sonrisas del chico, también divertida. Está contento y se frota el brazo con delicadeza, como si quisiera atesorar el contacto físico que hemos tenido, como si ese tacto al llamar su atención fuese algo valioso.
Mi demonio personal no se ha movido del sitio, aún puedo ver el bajo de sus pantalones frente a nosotros, e incluso, ignora las llamadas que le profesan las mujeres de la parte delantera.
Arrugo mis dedos en las tapas del libro y clavo las uñas, deseando con todas mis fuerzas que por fin desaparezca, alejándose, dejándome respirar profundamente por primera vez en lo que se está convirtiendo en el momento más largo de toda mi maldita vida.
“Solo una cosa más, ¿podría hablar con ella un momento?” Suelta de repente, y sin esperar respuesta agarra de la sudadera a mi acompañante de asiento y lo ayuda a levantarse, hace un gesto con la mano “invitándolo” a que se vaya y se sienta junto a mí, rozando su rodilla con uno de mis muslos.
No negaré que me ha sorprendido, que estoy cabreada porque no entiendo que sea justamente él quien quiera romper nuestro pacto, pero no le daré el gusto de notar mi desconcierto. Agarro con las dos manos el libro y lo abro con cuidado por la página que tengo marcada con una servilleta de bar. Me intento concentrar en la lectura mientras siento la piel del rostro efervescente; sus ojos clavados en los míos suplican atención, algo que no conseguirá por mucho que se empeñe.
Las manos quieren temblar, las rodillas pretenden golpearse una contra la otra o salir disparadas para no notar el calor que desprende su cuerpo pegado al mío. Y sigo leyendo, pasando las hojas con extrema lentitud, mirando las letras sin saber qué quieren decir las frases que forman, pero disimulo muy bien y se está poniendo nervioso.
Oigo gritos que pronuncian su nombre. Fijo la vista al frente y veo que dos de las pasajeras sentadas detrás del conductor lo reclaman.
“¿Podríamos hablar tan solo unos minutos?” Me dice altanero, con la barbilla alzada y su mirada clavada en mis pestañas. “Reclaman tu presencia”, contesto, señalando con un gesto de cabeza a las chicas que nos observan destilando odio hacia mí.
“Solo te pido unos minutos, nada más”. Su voz ya no es tan dura, la súplica está impresa en cada sílaba.
Soy una estatua. Me concentro en el vaivén del limpia parabrisas, accionado desde hace escasos minutos por una inesperada lluvia de primavera. Pequeñas salpicaduras se cuelan por la ventana abierta y nos mojan la ropa, pero mi cuerpo no atiende a razones, sigue obsesionado con ese punto de unión entre ambos.
De reojo veo cómo mueve su mano en mi dirección, la acerca a mi rostro y lo acaricia con dulzura; me es inevitable contener el gesto y cierro los ojos, suspiro soltando todo el aire de mis pulmones. Con tan solo ese toque me ha desarmado, me tiene en su poder, si es que alguna vez no lo estuve.
Me habla cerca del oído, me confiesa lo arrepentido que se siente de haberme dejado escapar, que daría lo que fuese por volver al pasado y hacer las cosas de otra manera, me dice que me ama. Y espera. Espera por mí.
Intento degustar el momento, la sensación que antaño siempre tuve junto a él, saber que ya nada importa, que todo lo que necesito y quiero es mío, lo tengo en mí poder, a mi alcance. El corazón bombea como loco, llena cada una de mis dudas con ríos de sangre enamorada y por una vez en la vida, le creo, quiero creerlo.
Le miro directamente e intento contestar, abro los labios, pero las palabras se quedan entre los dientes.
Mete su mano entre el pelo y mi cuello y presiona mi nuca con cuidado, pero ejerciendo la fuerza que se utiliza cuando algo es de tu propiedad. No se equivoca. Siempre he sido suya.
Nuestras bocas se juntan y el temblor de su piel me traspasa. Agarra mis mejillas y cuela dentro de mí frases de amor eterno y promesas que quizás nunca cumpla, intercalando las palabras con caricias de su lengua.
El libro sobre mis piernas resbala y cae al suelo. Rodeo su cuerpo con las manos en un abrazo necesitado y él suspira sobre mis labios un “gracias”, seguido de una sonrisa satisfecha y sincera que llega a los ojos. Siento su aliento llenar mi estómago, su sabor saciar mi apetito, su tacto enturbiar mi mente y su decisión cambiar mi vida.  
Al otro lado del coche, un conductor más concentrado en las piernas de la chica que en el camino de asfalto, y cegado por el humo del cigarro que sostiene entre sus labios, saca el vehículo de la carretera, metiendo una de las ruedas en el arcén, dando un volantazo y provocando que todo a nuestro alrededor se descoloque, gravite en el aire y choque contra las paredes de grandes cristales, que se hacen añicos al caer por el terraplén.   
Abro los ojos y el sol que se filtra por la persiana de mi cuarto me ciega. Cuando recupero la vista y el desconcierto me abandona, comprendo que mi cama sigue vacía.

Contando incluso con ese final, me habría gustado que todo fuese cierto.  

domingo, 10 de noviembre de 2013

Microrrelato "Perdida"

Buenos días de domingo mis chic@s, supongo que por estar escribiendo en estos momentos una novela de corte romántico, es por lo que este tipo de fotos me inspiran mucho, y así, sin querer, me salió este micro que espero que os guste ;)
El artista fotógrafo y culpable de mi inspiración es:  http://metindemiralay.deviantart.com/ Pasad a ver sus trabajos, son una pasada ^_^




Perdida

Es un sentimiento contradictorio amar a alguien y que al mismo tiempo te produzca dolor. Intenté escapar mil veces y mil una volví a su lado, por eso aproveché el momento cuando abrió la puerta para que me marchara. Ahora nunca miro hacia atrás, pero aún oigo el sonido de mis latidos en la distancia, entre sus manos.  

sábado, 8 de junio de 2013

En el amor




Amelie, ¿por qué lloras?
Lloro por el amor.
¿Por el amor?
Sí, porque nunca conocí un amor más puro y limpio como el que siento ahora.
Pero eso es bueno, eso es algo que todos en la vida deberían sentir.
Supongo que sí, me siento afortunada de saber que soy una de las pocas personas que han conseguido tener este sentimiento.
Y entonces, ¿por qué lloras?
Porque este amor hace que sienta dolor.
Pero el amor verdadero no debería ocasionar dolor, si no todo lo contrario, ¿no crees?
El amor verdadero es el que se sacrifica, destruyéndote a ti misma si con eso consigues que tu ser amado sea más feliz, que esté completo. Ese sacrificio te enseña que amas de verdad, porque no te importa tu propia persona, porque sabes que con cada día malo, con cada lágrima, con cada paso en la distancia, el otro estará bien, estará mejor. Es complicado, pero yo lo siento así.
¿El amor entonces es sacrificio?
Siempre, sacrificio y compromiso, decisión, valentía, devoción aunque sea en la oscuridad, admiración y sobre todas las cosas, confianza. Yo siento cada una de esas cosas y por eso me considero enamorada, por eso lo dejé ir al comprender que sería más feliz sin mí.
Definitivamente el amor hace daño.
Peor aún es no haberlo sentido nunca.
Eso creo yo también.
Entonces estamos de acuerdo.
De acuerdo, pero limpia esas lágrimas y comienza un nuevo camino.
El verdadero amor no muere, se realimenta y engrandece, no hay nuevos caminos, solo esperar que el tuyo sea lo más llevadero posible si es un amor no correspondido. 

lunes, 27 de mayo de 2013

La hora de la verdad

































(Relato inspirado en la ilustración de Hawk-619, “Jake”  
Muchas gracias por servirme de musa, artista!!  (^_^)



La hora de la verdad



Transparencia, la transparencia nunca ha sido mi mayor virtud, ni siquiera poder hablar de cosas banales cuando los demás preguntan por el clima, por el transcurso de la vida en general.
Pero aquella tarde abrí mi corazón a la mujer más especial que había conocido nunca, aquella que con tan solo un pestañeo tenía a sus pies el mundo entero. Su presencia iluminaba cualquier sala oscura, convirtiéndola en resplandor, en un brillo cegador que te dejaba anonadado.
Aquella tarde y tras pensarlo detenidamente, obedecí a mi corazón en vez de a mi cabeza, tenía que sacar el dolor que me consumía, tenía que saber si ella albergaba en su pecho un pequeño hueco donde colocarme.
Abrí la boca para un simple “Hola”, pero de repente las palabras se precipitaron desde la cornisa de mis labios…
— Hasta ahora no sabía lo que significaba estar enamorado.
Ella no dijo nada, no cambió la expresión de su rostro, no parpadeó como de costumbre abanicando con sus pestañas el dichoso aire a su alrededor. Ella no dijo nada.
Mi corazón convertido en pasa se paralizó, dejó su bombeo habitual para quedar petrificado y muerto, mi alma salió del cuerpo en estampida al sentir el dolor que se acumulaba y repartía por todo el organismo, mi alma emigró cobarde; mi mente jugó sucio y abandonó el raciocinio, secó mi boca y cuarteó mi lengua, incapaz de seguir con el discurso que durante días había planeado. Mi yo entero, murió.
Abatido como un vulgar pájaro en el campo de tiro, giré sobre mí mismo, di la espalda a la mujer que amaba y me perdí entre la maleza del bosque de mi desesperación.
Caminé durante horas, días, quizás meses, o al menos así era como sentía el tiempo en mi cabeza, pesado y lento, alargado y sin frenos, eterno.
Decidí sentarme en el porche de la entrada, junto al banco que tantas tardes nos había regalado, apoyando la espalda sobre la tabla que tantas veces acarició sus cabellos plateados, mirando al horizonte, testigo mudo del amor que durante años ella había despertado en mi persona, y ahora, ahora ya no importaba nada de todo aquello.

Os juro que no me arrepiento, he perdido la oportunidad de tenerla cerca, he perdido el futuro que dicté en mi agenda, la he perdido a ella. Pero siempre recordaré las tardes de verano a su lado, el cosquilleo en mis brazos cuando se sentaba entre mis piernas y hablábamos sin reparo. Si tenía que terminar de esta manera, prefiero que sepa que la he amado y perdido, a que siga viendo al hombre opaco que siempre he demostrado ser.
Los hombres no lloran reza la canción, mi melodía difiere de esa afirmación y los ojos encharcados vierten con desgana sus últimas lágrimas.
Miro al frente por primera vez desde mi muerte y cegado por una silueta me levanto inconsciente, tambaleándome hasta caer y quedar apoyado sobre la baranda de madera. Ella ha venido a buscarme, pero no quiero verla, necesito que mi duelo sea privado, solo mío.
— ¿Quién es ella?
Al principio no comprendo, su pregunta está incompleta.
— Dime quién es ella.
Repite y me mira con intensidad, traspasa mis retinas sin apartar la vista, casi con malicia.
Entonces lo comprendo y acercándome con cuidado le susurro cerca de los labios:
— Tú. Siempre has sido tú.  



sábado, 9 de febrero de 2013

Confusión










Confusión


 Vete, pero no muy lejos. No, no, mejor aléjate un poco, pero no para siempre. Vuelve, ahora te echo de menos, te quiero pero no te quiero. Te necesito en este momento, pero no será por mucho tiempo. Déjame, mejor así, no me permiten tenerte cerca, pero perdura a mi lado por si la cosa cambia, por si hay novedades. No quiero verte aunque lo quiera, solo desaparece y luego vuelve, cuando te lo diga, no antes, no después, no cuando creas que puedes, no cuando creas que te siento, solo cuando yo lo ordene, cuando te quiero sin quererte. 


jueves, 27 de diciembre de 2012

La Navidad llega también para nuestras taconeras...



Otra semana más y otro encuentro en tacones, esta vez con un par de tacones, quizás, algo destrozados, no siempre suceden las cosas como se quieren...

Enlace aquí:  http://conunpardetaconesss.blogspot.com.es/2012/12/encuentro-en-tacones-comida-de-navidad.html

Feliz Navidad a tod@s y que paséis unas fietas increíbles, rodeados de las personas a las que más queráis ^^ Besosssssss mis chic@s

domingo, 29 de abril de 2012

Mi último concierto




Mi último concierto



Era la primera vez que conseguía entradas de uno de sus conciertos, incluso había recorrido más de cuatrocientos kilómetros para poder asistir a tal espectáculo sobrecogedor.
Yo estaba situado en primera fila agarrado de las vallas de contención, cuando se apagaron las luces principales iluminándose solo el centro del escenario, como cuando el mundo solo mira un acontecimiento y todo deja de existir para que puedas contemplar la luz al final del túnel.
Allí, al fondo y tras los instrumentos emergía una plataforma circular, en ella la silueta de una mujer se dibujaba de espaldas, ocultando su rostro al mundo. Millones de expectantes admiradores contenían el aliento para oír sus bellas notas, para degustar su dulce voz, para disfrutar del hipnotizante deseo que despertaban sus curvas generosas y perfectas.
La música empezó a sonar al tiempo que la plataforma rodaba acercándose al borde del escenario.
La cantante, con un vestido de satén blanco de espalda descubierta, alzó las manos al cielo y empezó a tararear la melodía que el piano dictaba, ocasionando que los oyentes aplaudieran al oír por primera vez en directo su valiosa voz.
El foco que la iluminaba desde arriba perdió intensidad, apaciguando el ambiente y creando una atmosfera de sensualidad que acompañaba sus palabras.
Yo, con el corazón encogido al reconocer la balada, decidí bajar la cabeza y ocultar la cara tras mis manos temblorosas. En esos momentos lo supe, no sería lo mismo escucharla en la soledad de mi cuarto que ante tanto público enfebrecido.
Y la letra al fin retumbó en el gran anfiteatro:


“De nuevo vuelves…
Pronosticaste nuestra historia como algo bello y hermoso,
conseguiste que creyera tus palabras con tan solo una mirada,
desgarraste mi corazón para poder meterte dentro, sin compasión, sin tiento.
Y ahora… de nuevo vuelves.
Mantuvimos nuestros cuerpos unidos por el fuego y el deseo,
concentramos la energía embestida tras embestida,
susurraste mil veces que jamás te perdería, lo hiciste sin compasión, sin tiento.
Vuelves… de nuevo vuelves.
Aquella tarde fugaz jugaste con mi cuerpo dolorido y hambriento,
sigiloso me enseñaste a querer más piel, más besos sobre mi sexo,
disfrutamos de espasmos y orgasmos, me los regalaste sin compasión, sin tiento.
Y ahora… de nuevo vuelves.
Mis senos siempre te pertenecieron, al igual que todo mi cuerpo,
te apropiaste de ellos mientras con gula bebías de mi centro,
todo aquello lo hiciste sin amor, siempre sin compasión, siempre sin tiento.
Vuelves… de nuevo vuelves.
Destrozaste mis sueños adolescentes, mi futuro contigo feliz y perfecto,
corrompiste mi mente obsesionada en buscarte, loca desesperada,
anhelante de tenerte cerca, de disfrutar otra vez tu sexo, sin compasión y sin tiento.
De nuevo vuelves…”


En la última estrofa levanté la vista para contemplar como por fin se daba la vuelta, alargando la nota final del estribillo mientras las lagrimas recorrían mi rostro, y el corazón bombeaba encolerizado queriendo salir a buscarla.
Recibió ensordecedores y merecidos aplausos, vítores que la henchían de orgullo por el éxito que desde hacía meses estaba teniendo en el mundo de la música. Entonces dobló su cintura en una grácil reverencia perfecta, y al levantar la mirada la cruzó conmigo un segundo. Me había reconocido.
Se acercó al borde del escenario y sin palabra alguna, ni gesto, ni compasión o tiento, me escupió, para después salir rápidamente corriendo.
Aquella nuestra canción no era de esperanza, si no de traición y reproche. Descubrí en aquel momento que efectivamente, hacía años que la había perdido.

lunes, 9 de abril de 2012

Tenemos que hablar



Micro micro retorcido :P jejeje Espero que os guste, y a ver si consigo desembrujarme un poco.
Un besote mis chic@s, uno de los grandes y para cada uno XDD


Tenemos que hablar


Cada vez me gusta menos lo que veo en el espejo, cada día hay más pelo en el lavabo y almohada que en mi cabeza. Los años han pasado sin enterarme y me siento antiguo, no viejo, sino antiguo, como si todo el mundo girara a una velocidad y yo en otra frecuencia. Estoy enamorado de mi mujer desde el primer día que la vi, entonces supe que sería la que manejaría los hilos de mi vida, y por alguna extraña razón ella accedió cuando se lo propuse. Desde hace tiempo no la siento cerca, se ha distanciado, a veces incluso noto que ya no está.
Esta mañana al despertar junto a ella, me ha dicho que tenía algo importante que decirme, que hablaríamos con más calma al medio día. He pasado toda la mañana en el trabajo con opresión en el pecho e intenso dolor de estomago. Sé que se acaba, y no conozco la formula para solucionarlo.
No ha esperado mucho para iniciar la conversación, al sentarme a la mesa me ha dicho: “Paco, he conocido a alguien”
Ella siempre tan directa. Ni siquiera me he sorprendido su confesión, quizás porque era algo que tenía asumido, algo que en mi interior estaba esperando.
Tampoco sé si quiero que me cuente los detalles del asunto, con saber que la he perdido me es suficiente. Yo no soy un hombre fuerte, y esta clase de golpes son de los que dejan secuelas.
“Paco, ¿me estás escuchando?”
En esos momentos la he mirado a los ojos, aún he podido ver ese brillo irresistible que me volvió loco en el pasado y me ha mantenido cuerdo hasta hoy.
He asentido con la cabeza, pero sin mucha intención de hacerle caso. Cuanto más me evada menos me costará luego soportarlo.
“Es una gran persona”, me ha dicho sonriente, “se llama Violeta”.
En esos momentos he reaccionado, no es que me sorprendiera conocer la noticia, es que no me lo esperaba en absoluto viniendo de ella.
“Y mi pregunta es la siguiente, y quiero que me contestes con sinceridad, ¿tú qué opinas de los tríos?”

domingo, 20 de noviembre de 2011

Creo



Creo


Creo que tiraré tus cartas y fotos, borraré mi memoria y tu numero en la agenda; lo destruiré todo, tu olor y tus huellas, tus besos y letras, eliminaré tus te quieros y promesas, lastima que el recuerdo aún permanezca. Por favor, que alguien me diga dónde está el interruptor.

miércoles, 29 de junio de 2011

Migajas




Migajas




Menudencias. Pequeñeces. Minucias irreverentes. Insípidos sarcasmos construidos. Blasfemias compungidas y llenas de escasa vida. Palabras huecas dentro del eco de tu corazón desierto. Mentiras venenosas reinando paralelas entre tus tallos de falsas hojas. Caretas y mascaras expuestas en tus días de interpretación más dolorosa. Trajes vendados con tul, que rozan arañando mis huesos, deshojando mis miedos y cortando mis ilusorios pensamientos. Esperanzas decapitadas sobre patíbulos de frases vanas. Sentencias apresuradas escalando las paredes de mi rota espalda amortiguada. Crimen sin castigo de tus venas colgando el martirio, y en tu resolución quedó claro que, yo ya nunca seré tu principal puerto, desembarcando antes en playas de senos mejor provistos. Migajas llovidas de las comisuras de tu falso amor perdido, dejando mi pecho hastiado y reventado por cada beso y verso por tus manos construido. Inciertas miradas de retinas rendidas, flotando en la cubierta del velatorio que son ahora mis días.

sábado, 25 de junio de 2011

A lo lejos




A lo lejos



A lo lejos lo veo, tu luz, una fluorescente que palpita y deja su brillo por donde va y toca. A lo lejos la siento, ya no puedo estar cerca, duele, hace daño saber que podría ser mía y por miedo y egoísmo no la recibo plenamente; que si me dejo llevar por fin sentiré ese calor reconfortante que me ofrece, y sé que mi nido, mi urna, mi descanso se encuentra dentro de esa luz poética y llena de sabiduría.
A lo lejos la veo dialogar con luces más potentes que la mía, entre mapas y tierras para mi desconocidas, tan lejos que casi he perdido su sendero y camino, tan a lo lejos que creo que ya no podré volver a sentir sus rayos protectores y calmantes del dolor que mi cuerpo siempre ha sentido.
Lucho dentro de mi agujero, aquí en mi infierno de hilos que sujetan mis muñecas y me dejan sin sentido, una guerra interior por ser mejor, por escapar de las espinas y los barrotes a mi felicidad, una cárcel de ébano y lápices de colores roídos en grises convertidos.
Algún día no se si lejano, no se si tardío, algún día amor mío volveré a tus brazos de luz y sentido, de letras engarzadas alrededor de versos tupidos forrados de rasos amarillos.
Solo rezo y espero con el órgano de los latidos, que no sea tarde para volver a sentir tu abrigo, tu luz de nuevo en mi futuro camino.

martes, 21 de junio de 2011

Betty Boop








Betty Boop


-Estoy harta- sorbía fuertemente Nuria por la nariz- ya no puedo más, Sergio Hernández me tiene harta mama, siempre me hace lo mismo, yo me escondo pero me termina encontrando, lo hace aposta-
La madre de Nuria le pasaba un pañuelo e intentaba no sonreír mientras su hija de siete años le contaba su día a día.
- De verdad que ya no se que hacer, es que lo de hoy ha sido demasiado_
- A ver, cuéntame que ha hecho hoy Sergio Hernández-
- ¿Qué que ha hecho? Pues sin ir más lejos me ha bajado los pantalones en medio del patio, así, sin más, delante de todos, y se ha reído de mis braguitas de Betty Boop. Que vergüenza mama, no he pasado más vergüenza en mi vida- Sorbía Nuria de nuevo y se enjugaba los ojos con el clínex- después de volvérmelos a colocar, he corrido detrás de él y aunque creía que no lo alcanzaría, es que corre mucho mas rápido que yo ¿sabes? lo alcancé y le di patadas y puñetazos, pero creo que no le hice daño, porque no paraba de reírse y decir “Betty Boop Betty Boop, a partir de ahora te llamaré Betty Boop” Será imbecil, como me saque ese mote y todos me lo llamen, juro que le saco yo otro peor-
- Bueno hija, tienes que hablar con él y decirle que se disculpe y que no te vuelva a llamar otra vez así, seguro que al final si te pones seria te hace caso-
- Que va, si es tonto, ese no hace caso de nada, no se cómo a Susana Villa le puede gustar. Bueno en realidad le gusta a muchas de mis compañeras, hasta a Silvia Dongal, si, esa que es “lonesixa”…-
- No se dice “lonesixa” se dice anoréxica y la chica no es así Nuria, eso es una afirmación muy fuerte cariño, es una enfermedad-
- Que si mama, que hasta vomita en el cuarto de baño después del recreo, yo y Patricia De Blas lo hemos visto. Pero bueno, que a mi me da igual, que te decía que hasta a ella le gusta Sergio Hernández, es que no lo entiendo, pero si es muy malo y hace daño a las niñas, bueno, me hace daño a mi, que antes se metía con casi todas y ahora parece que solo estoy yo. Pero lo de las bragas ya ha sido el colmo, te juro mama que me voy a vengar. Esta mañana no he podido porque las lagrimas me hacían de no poder hablar, pero mañana se va ha enterar, por listo. Se le van a quitar las ganas de volver a pegarme, todavía me duele detrás de la oreja del lunes que me tiró del pelo, es que ya estoy harta jopee-
-Tranquila y a ver ese lenguaje, que verás que se termina cansando cariño y le da por otra muchacha-
- Si fuese un chico normal pegaría a otros niños y no se metería con las niñas, que eso es de maricas-
- A ver, ¿tú sabes lo que es ser marica?-
- Si, que te metes con niños más pequeños o de menos fuerza que tú. O eso es lo que le he oído a Sergio Carbajal, que se lo decía a Fernando Tieso en la clase de gimnasia por pegarle a Picho-
- ¿Quién es Picho hija?-
- Jo mama, eso ya te lo he contado muchas veces, Picho es Pedro De Blas, el hermano pequeño de Patricia De Blas, es que no te enteras de nada mama, no se porque te cuento las cosas. Bueno es que como Picho es de otra clase, lo mismo por eso no te acuerdas. Pero eso, que Fernando Tieso pegó a Picho en la excursión de la granja y desde entonces le llaman marica por pegar a uno más pequeño que él. A mi me parece que si que es marica y Sergio Hernández igual, porque me pega a mi que soy una chica y tengo menos fuerza-
-Vale, eso no es ser marica, así que tú no lo digas ¿vale? Lo que tienes que hacer es no acercarte mucho a Sergio y verás como se olvida al final de ti-
- Pues también me he dado cuenta de una cosa mama, cuando voy con Fátima Reinosa, que le gusta Sergio Carbajal, Sergio Hernández me pega mucho más ese día, o se pone más pesado, no se si tendrá relación pero ya casi no me junto con Fátima Reinosa por si acaso, que terminaré llena de moratones para este verano en la piscina. ¿Mama? Por cierto ¿cuando nos vamos de vacaciones? Porque le he oído a Sergio Hernández decir que este año van al mismo sitio que nosotros y solo me faltaría verlo también en la playa, ya me imagino ahogada en la arena- resoplaba Nuria con resignación.

- ¿Qué te pasa hijo?-
- Que hoy hice llorar a una niña-
- ¿A qué niña, a Nuria Gerardo?-
- Si-
- Deberías dejarla respirar un poco Sergio, al final se cansará de ti-
- Pero si es que últimamente esta acercándose mucho a Sergio Carbajal, creo que le gusta, antes pensaba que era porque le gusta a Fátima Reinosa, su amiga, pero ya ni siquiera se acerca cuando esta ella, lo hace sola-
- A veces las chicas solo buscan en los chicos amigos hijo, no tienes que preocuparte-
- ¿No me dijiste que sus padres también van la misma semana de vacaciones que nosotros papa? Creo que a partir de mañana la empezaré a llamar Betty Boop. Quizás se lo siga llamando cuando la veamos en la playa-


miércoles, 18 de mayo de 2011

23





23





23 veces me dijiste te quiero y 23 fueron mentiras de carbón y hielo; 23 días mantuviste mi encierro, dentro de tu caja de Pandora con candado de hiel y miedo. 23 fue el día que mi cordura se suicidó, creando enérgicos fantasmas de extrema fijación, cuando las 23 rosas encarnadas me miraron de soslayo, 23 maneras de ignorarlas mi mente estudió, dejando al azar que tu nombre rodara por los 23 años de la más oscura perdición. 23 mujeres hicieron de tu cuerpo un templo, 23 te dieron lo que aún yo por desgracia anhelo, y 23 fueron vulgar carne bajo tus desgraciados dedos. Tengo 23 razones para odiarte cada día, con 23 infames pensamientos que aún hoy te recuerdan, 23 veces maldigo al cielo que ya no quiero estar contigo, pero te obstinas en penetrar con tu maldad y cuchillo, incidiendo con puñalada trapera en mi maltrecho pecho, color ceniza y olvido. 23 vidas necesitaré para olvidarte porque has matado todo lo mío, porque te quiero quitar de mi camino y al parecer no puedo asesino.

viernes, 29 de abril de 2011

Celos







Celos



Sé que la mira, que piensa en ella como piensa en mí, quizás más. Sé que se toca con su imagen mental y no con la mía. A veces los imagino en el salón de mí casa, comiéndose, revueltos y sin compasión por fracturar los corazones que ahora destrozan. Miro su teléfono y ahí están las llamadas, los mensajes, aparentemente profesionales, pero a veces no los entiendo, a veces son demasiado técnicos. ¿No sería mejor tratar ciertas cosas en el trabajo en vez de por un mensaje? Eso me hace sospechar sobre conversaciones encriptadas, traducciones sexuales y libidinosas, confabulación y engaño. Quiero conocerla, quiero saber cómo es; solo sé su nombre y estoy harta de ponerle cara imaginaria, cara de puta de porno barato. Porque seguro es una diosa, una mujer de bandera que tiene para poderse follar a todos los hombres que quiera y aún así se ha fijado en el mío; aunque por otro lado, ¿quién no se fijaría? El sexo no mengua, no retrocede, incluso diría que se ha incrementado, será porque todavía están haciendo la cama y cuando me penetra antepone su cara a la mía; eso mejor no saberlo porque no lo soportaría. Llevo semanas sin dormir, sin saber qué hacer, sin poder mirar sus ojos directamente. Creo que debo dejarlo escapar, dejar que cumpla lo que en su cabeza haya trazado; seré una desdichada si no termino con esto; ser la que se aparta a tiempo y huye (si lo prefieres) con el rabo entre las piernas, antes de recibir un desprecio mayor. Tengo miedo. Estoy muy asustada, mi castillo de naipes tiende a balancearse y no veo puntales que colocarle. Grito. Lloro. Lo veo negro y de color de puro estorbo ante mis ojos, porque no sé cuánto más aguantarás sin ser sincero y decirme que me dejas, confesarme que ya no sientes lo mismo por mí, que te has enamorado de otra, o incluso aún peor, que aunque me quieres lo nuestro ya no funciona. Quiero morir con saliva en mi boca, ahogarme con ella, quiero que sean mis fluidos los que me quitan el aire y no el veneno que podría dejar salir si me concentrase, quiero que mi personalidad no cambie, ser la misma de ahora en adelante, no perderme a pesar de lo que me hayas hecho, no ser una maldita celosa y vengativa demente. Estoy aterrada. Sé que me engañas, lo siento por dentro, sé que pronto me vendrás con el cuento y mi corazón al fin morirá en el intento de ser de nuevo uno entero. Amor… vida… pero si yo solo te quiero. Ese es mi pecado, ese es mi encierro y también mi tormento.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Mi aportación para el reto de Historeando (Apúntate)

Cualquiera le dice que no a Observatorio, jeje. El me invito a seguir este reto y aunque mi tiempo es escaso, el bolero es tan bello que decidí hacer alguna cosilla corta. Es un relato corto, versificado, pero nada de poemas que no me salen bien, jeje
Y por fin lo puedo poner aqui en el blog, donde ademas os adjunto los enlaces de el resto de relatos participantes en este reto, y la pagina de su creador


HISTOREANDO (Generador de la idea)
OBSERVATORIO GAY GRANATENSE (El amor de hombre que me mete en estos saraos, visitad su relato, es maravilloso)


Para los que querais coger el testigo, osea hacer un relato inspirado en este bolero de Luz Casal, podeís hacerlo y pasar por la pagina de Historeando, para comunicarle vuestra participación, venga ha animarse, que es divertido



Sin más mi aportación






Cuando tú te hayas ido



Tenues caricias fueron tus manos,
cuando ya conocíamos que nos separábamos,
en tibias enaguas me dejan tus brazos,
si al partir de mi lado solo queda desamparo.
Indago entre mis sabanas de turquesa y llanto,
el por qué de tu viaje y mi fatal fracaso,
el quizás de tu vuelta que no veo claro,
el resto de mi vida de oscura sombra caída,
de noches sin besos y risas consumidas.
Pecho abierto en canal supurando,
es lo que queda después de tu partida,
antes de mi ya desdichado letargo,
antes de mi muerte concebida.
Echaré de menos tu aliento cubrir mi herida,
echaré de menos la sonrisa dentro de tu retina,
te echaré de menos a ti en mi incansable agonía.
_____________________________


Y aqui os dejo la imagen de mi relato que hizo Observatorio para mi, si es que no me le merezco, ¡¡¡guapo!!!


viernes, 18 de marzo de 2011

Venganza






Venganza


Venganza... tres silabas unidas creando una palabra tan bella para un fin tan feo, porque no trae nada bueno, después de ser cumplida... ya no te queda nada, todo lo que crees que consigues con ella se evapora una vez ejecutada y te hace sentir pequeño, insignificante y carente de sentido.
Así es de vengativa la perversa y nociva venganza





Y aqui una foto que me hizo gracia, para echarse unas risas...


domingo, 6 de febrero de 2011

Un San Valentín sin buenas formas





Un San Valentín sin buenas formas


Después de haber casi discutido por teléfono, ahora llegaba tarde a su encuentro. Paola levaba notando algo raro en su novio Víctor desde hacia ya algunas semanas, como si su mente estuviese siempre en otro lugar, no sabia que pensar pero quizás el exceso de trabajo fuese el culpable de dicho comportamiento. Volvió la esquina que daba a la cafetería en la que habitualmente quedaban, una muy coqueta en la que servían los mejores cafés de toda la cuidad. Y allí apoyado en la pared, reposando la cabeza hacia atrás, con una de las rodillas dobladas y gesto de incomodidad, se encontraba Víctor fumándose un cigarrillo. Parecía mover los labios como si hablara con alguien, pero estaba solo.

Al oír Víctor los pasos de Paola, volvió la cabeza en su dirección, para inmediatamente saludarla en voz alta y algo nervioso. Por la mente de Víctor pasaban en esos momentos muchas cosas y problemas, este seria un San Valentín muy difícil.

Una vez estuvieron a la misma altura, ella le fue a dar un beso, pero él sutilmente se aparto.

_ Creo que deberíamos ir a otro sitio hoy, ya me he cansado de esta cafetería_ dijo Víctor con gesto despreocupado pero incomodo

_ Sabes que me gusta el café que sirven aquí y ya es muy tarde para ir a ningún otro lado, así que aquí nos quedamos_ contesto ella mientras abría el cristal que hacia de puerta del local

Ella estaba molesta, no solo había rechazado disimuladamente uno de sus besos, si no que quería imponer su ley, “hasta ahí podíamos llegar” se decía amargamente Paola a si misma
Se fue a sentar en la mesa de siempre, y Víctor la señalo que quizás podrían ponerse más cerca de la ventana esta vez.

_ Pero bueno, ¿Qué te pasa hoy? Sabes que me gusta este lugar, porque la camarera que sirve en esta zona es más eficiente. Y ya vale de tonterías por hoy, me estas enfermando_ dijo Paola arrimando su silla a la mesa y levantando la mano para atraer la atención de la camarera, que antes de ese gesto ya se dirigía hacia ellos

Víctor se sentó a regañadientes y agacho su cabeza, las cosas cada vez se estaban poniendo más enrevesadas, y la falta total de vergüenza de su novia en cuestión de protagonizar escenitas en público no ayudaba mucho.

_ ¿Qué van ha tomar?_ dijo profesionalmente la camarera morena que siempre atendía esa mesa, mientras portaba una bandeja y un delantal violáceo, a espera de su mandado

_ Bien, pues a ver, no se, tráigame un café irlandés y a mi novio un descafeinado de maquina, por favor_ dijo Paola mientras divagaba mirando la carta de desayunos

La camarera después de asentir, miro a Víctor, por si este quería pedir algo más, se dio media vuelta y se fue a por lo ordenado

_ Me gusta esta chica, es de lo más competente, además es mi guapa ¿verdad?_ Paola hizo una pausa antes de seguir hablando_ por cierto, no me has dicho nada de mi cambio de look, ¿no te gustan mis nuevas mechas claras? Creo que el rubio me sienta muy bien, me da un aire como más… juvenil, ¿no crees?_ continuo Paola

Víctor no contesto, ni parecía que estuviese escuchando lo que la mujer frente a él le decía y eso estaba impacientando en grado sumo a Paola, que ya no pudo más y exploto.

_ ¡¡¿Se puede saber qué leches te pasa?!! Me estas volviendo loca, cada día estas más ausente, te hablo y es como si se lo dijera a la pared, me contestas a veces con cosas incoherentes y por si fuese poco no te has dignado a felicitarme el día, por si no lo sabias ¡¡¡es el día de los enamorados Víctor!!!. De verdad que vives en tu propio mundo_

Se quedo callada, mientras traspasaba con la mirada al hombre que en estos momentos la estaba desquiciando.

Víctor levantó la mirada un segundo hacia la barra, y vio como la camarera venia ya con el pedido, no quería contestar a su novia si alguien podía oírlo, así que espero que esta viniese y dejase las tazas en la mesa

_ ¿Desean algo más?_ dijo la eficiente morena

_ No, muy amable, si necesitamos después algo, ya te llamamos_ contesto Paola haciendo un movimiento con la mano

Víctor ahora estaba cada vez mas agachado, su nariz literalmente rozaba la superficie de la mesa caoba.

_ ¿Me vas a contestar o que?_ apremio Paola

_ Cásate conmigo Paola_ dijo Víctor levantando la cabeza rápidamente y centrando los ojos en los de ella, inquisidores, penetrantes.

La expresión de Víctor era de miedo, desconcierto, era una mirada triste y apagada. Eso hacia que la propuesta que tanto tiempo había estado esperando esta mujer, quedara empañada. “Así no quiero que me lo pidan” pensó decidida
Tenia que hacerle ver que no era la mejor forma, que tenia que haber sido más detallista, más romántico. Porque ella pensaba que algo que recordarían toda la vida, debía ser al menos bonito y cuidado.

_ No_ contesto secamente, mientras pegaba un sorbo cauto al humeante café entre sus manos

_ ¡¡¿No?!! Llevas meses dejándome ver lo que quieres esa boda y ¿ahora te niegas?_ decía Víctor, pero muy a diferencia de lo que debería sentirse rechazado y ofendido, parecía incrédulo y algo reconfortado quizás.

_ No Víctor, no quiero, no quiero casarme contigo así. Necesito saber que estas de verdad decidido y esta manera de pedírmelo dista mucho de lo que yo tenia pensado, así que si no te lo vas a tomar en serio, mejor no hablemos del tema_

El pobre hombre no daba crédito a lo que escuchaba, era la ultima oportunidad que daba a esta relación, era la ultima brizna de coraje o quizás de cobardía que tenia, y ella por unas insignificantes formas la había rechazado, su mundo se derrumbaba y no sabia que pensar. Pero una cosa estaba clara, hoy cambiaria su vida para siempre. Pero… y si lo intentaba otra vez, ¿se sentiría así menos culpable?

_ Paola… ¿quieres casarte conmigo?_ dijo suplicante mientras agarraba con cautela su mano por encima de la mesa

_ No, ya te lo he dicho, así no. Tendrás que esforzarte más en esta petición, porque ¡¡en una asquerosa cafetería no me pedirás matrimonio Víctor!!. Y me has cabreado, así que me voy, ya hablaremos esta tarde, cuando tu cerebro empiece a funcionar como es debido_ y acto seguido Paola le dio un pequeño beso en los labios y abandono el local, dejándolo allí solo.

_ Su cuenta señor_ dijo la camarera sacándole de su evidente estado de sopor

Víctor pago los tres con ochenta euros que anotaba el papel turquesa y después de mirar de soslayo a la camarera, se dirigió hacia la salida a paso calmado y tranquilo.

Encendió un cigarrillo, apoyo su espalda de nuevo contra la pared de piedra de la fachada de aquella cafetería que visitaba todos y cada uno de los días, y espero que ella volviera.


Cerró sus ojos, después de unos minutos la noto delante, había vuelto, sabia que pronto la tendía pegada a él.
Ella rodeo su cintura y él la suya. Noto uno de sus delgados dedos en la barbilla, para hacerle poner la cabeza erguida, y así poderla mirar a los ojos preciosos que tenia.
Sintió sus labios sobre los suyos, ya todo había pasado, ya todas las cartas estaban echadas.

El beso fue lento, acompasado, lleno de amor y calidez. Sus lenguas jugaban el mismo juego y sus manos recorrían el cuerpo del otro sin ningún miramiento. La amaba con toda su alma. Y ella jamás había encontrado a nadie a quien entregarle su corazón, como a él en estos momentos.

Por fin tenían un San Valentín como ellos querían.

Víctor abrió los ojos y el sol se reflejo en aquella melena morena, brillante y perfecta.

Su camarera.



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Bueno este relato es el que hice para el concurso del blog "Corazón de Cristal", que empezará esta semana con motivo del dia de San Valentín
A ver si hay suerte, aunque se que participaran relatos muy buenos
Un beso para todos y espero que os haya gustado mi pequeña historia

viernes, 28 de enero de 2011

Soledad





Soledad




Dueña de mi alma, mis manos y mis dagas
es esa soledad con la que me atas,
esa que me susurra en el oído
que tú ya no estas conmigo,
prende mis ropas y ardo en el deseo del olvido,
no seas cruel viejo amigo,
ven y siéntate conmigo…..



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Como veís hoy no os hago leer mucho
Besos para todos y feliz fin de semana

PD. No os olvideis de los relatos para el concurso,
nos quedan 14 dias para la fecha limite, animo y al toro jeje

lunes, 24 de enero de 2011

Dolor








Dolor



Busco la singularidad de las palabras
en el opaco fondo del frasco de cristal,
ese que con recelo guardas,
y oprimes contra tu famélica existencia,
cubriendo las obviedades de tu falsa promesa.

Cumplo todos tus parámetros
dentro del mar de dudas que profesas
y aun así no me dictas palabras que sean bellas o neutras,
crimen y castigo necesito de tus labios hirientes y promiscuos,
para hacer doler mi carne
al tiempo que sufrí el suplicio del abandono
que me diste hace tanto tiempo en tu capricho.

Enemigo a las puertas que te vengas de mi mismo,
cansado y complaciente,
arrodillo aquí las redes del sereno mar y de su abrigo.

No ves que si no te he obligado es porque necesito tu castigo,
porque soy un recipiente que inunda tu frío entredicho,
algo más espeso y caliente de lo que tus ojos han predicho,
de lo que tus ríos de fuego y cenizas nos han complacido.

Sígueme al lugar de donde salí,
ese en el que por primera vez me dejaste morir,
para padecer las comprimidas estocadas de tu flecha rala,
que me hiere por la espalda y rompe mis alas,
dejándome caer con violencia
dentro del infierno de la decadencia,
siniestro el guardián de su puerta que no quiere ser observado,
quiera el cielo que no seas tú el que me de paso,
a ese claustro repleto de engaños.

Mira mis venas cortadas, mi sangre derramada,
mira como huyo del miedo, la razón y el suplicio,
mira como muero, sin decirte una palabra,
porque no mereces de mi boca, mi cubierta y prosa,
nunca más nada, nunca ninguna cosa.



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Pues el caso es que el final me quedo así como muy…. a lo Edgar Allan Poe
Jejejeje, no se, a veces no se dictar lo que pienso con seguridad, ya veremos como rompe la ola en la próxima “entrá” ¬¬


Ade lo siento, lo feliz será pa la proxi cariño.