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domingo, 6 de febrero de 2011

Un San Valentín sin buenas formas





Un San Valentín sin buenas formas


Después de haber casi discutido por teléfono, ahora llegaba tarde a su encuentro. Paola levaba notando algo raro en su novio Víctor desde hacia ya algunas semanas, como si su mente estuviese siempre en otro lugar, no sabia que pensar pero quizás el exceso de trabajo fuese el culpable de dicho comportamiento. Volvió la esquina que daba a la cafetería en la que habitualmente quedaban, una muy coqueta en la que servían los mejores cafés de toda la cuidad. Y allí apoyado en la pared, reposando la cabeza hacia atrás, con una de las rodillas dobladas y gesto de incomodidad, se encontraba Víctor fumándose un cigarrillo. Parecía mover los labios como si hablara con alguien, pero estaba solo.

Al oír Víctor los pasos de Paola, volvió la cabeza en su dirección, para inmediatamente saludarla en voz alta y algo nervioso. Por la mente de Víctor pasaban en esos momentos muchas cosas y problemas, este seria un San Valentín muy difícil.

Una vez estuvieron a la misma altura, ella le fue a dar un beso, pero él sutilmente se aparto.

_ Creo que deberíamos ir a otro sitio hoy, ya me he cansado de esta cafetería_ dijo Víctor con gesto despreocupado pero incomodo

_ Sabes que me gusta el café que sirven aquí y ya es muy tarde para ir a ningún otro lado, así que aquí nos quedamos_ contesto ella mientras abría el cristal que hacia de puerta del local

Ella estaba molesta, no solo había rechazado disimuladamente uno de sus besos, si no que quería imponer su ley, “hasta ahí podíamos llegar” se decía amargamente Paola a si misma
Se fue a sentar en la mesa de siempre, y Víctor la señalo que quizás podrían ponerse más cerca de la ventana esta vez.

_ Pero bueno, ¿Qué te pasa hoy? Sabes que me gusta este lugar, porque la camarera que sirve en esta zona es más eficiente. Y ya vale de tonterías por hoy, me estas enfermando_ dijo Paola arrimando su silla a la mesa y levantando la mano para atraer la atención de la camarera, que antes de ese gesto ya se dirigía hacia ellos

Víctor se sentó a regañadientes y agacho su cabeza, las cosas cada vez se estaban poniendo más enrevesadas, y la falta total de vergüenza de su novia en cuestión de protagonizar escenitas en público no ayudaba mucho.

_ ¿Qué van ha tomar?_ dijo profesionalmente la camarera morena que siempre atendía esa mesa, mientras portaba una bandeja y un delantal violáceo, a espera de su mandado

_ Bien, pues a ver, no se, tráigame un café irlandés y a mi novio un descafeinado de maquina, por favor_ dijo Paola mientras divagaba mirando la carta de desayunos

La camarera después de asentir, miro a Víctor, por si este quería pedir algo más, se dio media vuelta y se fue a por lo ordenado

_ Me gusta esta chica, es de lo más competente, además es mi guapa ¿verdad?_ Paola hizo una pausa antes de seguir hablando_ por cierto, no me has dicho nada de mi cambio de look, ¿no te gustan mis nuevas mechas claras? Creo que el rubio me sienta muy bien, me da un aire como más… juvenil, ¿no crees?_ continuo Paola

Víctor no contesto, ni parecía que estuviese escuchando lo que la mujer frente a él le decía y eso estaba impacientando en grado sumo a Paola, que ya no pudo más y exploto.

_ ¡¡¿Se puede saber qué leches te pasa?!! Me estas volviendo loca, cada día estas más ausente, te hablo y es como si se lo dijera a la pared, me contestas a veces con cosas incoherentes y por si fuese poco no te has dignado a felicitarme el día, por si no lo sabias ¡¡¡es el día de los enamorados Víctor!!!. De verdad que vives en tu propio mundo_

Se quedo callada, mientras traspasaba con la mirada al hombre que en estos momentos la estaba desquiciando.

Víctor levantó la mirada un segundo hacia la barra, y vio como la camarera venia ya con el pedido, no quería contestar a su novia si alguien podía oírlo, así que espero que esta viniese y dejase las tazas en la mesa

_ ¿Desean algo más?_ dijo la eficiente morena

_ No, muy amable, si necesitamos después algo, ya te llamamos_ contesto Paola haciendo un movimiento con la mano

Víctor ahora estaba cada vez mas agachado, su nariz literalmente rozaba la superficie de la mesa caoba.

_ ¿Me vas a contestar o que?_ apremio Paola

_ Cásate conmigo Paola_ dijo Víctor levantando la cabeza rápidamente y centrando los ojos en los de ella, inquisidores, penetrantes.

La expresión de Víctor era de miedo, desconcierto, era una mirada triste y apagada. Eso hacia que la propuesta que tanto tiempo había estado esperando esta mujer, quedara empañada. “Así no quiero que me lo pidan” pensó decidida
Tenia que hacerle ver que no era la mejor forma, que tenia que haber sido más detallista, más romántico. Porque ella pensaba que algo que recordarían toda la vida, debía ser al menos bonito y cuidado.

_ No_ contesto secamente, mientras pegaba un sorbo cauto al humeante café entre sus manos

_ ¡¡¿No?!! Llevas meses dejándome ver lo que quieres esa boda y ¿ahora te niegas?_ decía Víctor, pero muy a diferencia de lo que debería sentirse rechazado y ofendido, parecía incrédulo y algo reconfortado quizás.

_ No Víctor, no quiero, no quiero casarme contigo así. Necesito saber que estas de verdad decidido y esta manera de pedírmelo dista mucho de lo que yo tenia pensado, así que si no te lo vas a tomar en serio, mejor no hablemos del tema_

El pobre hombre no daba crédito a lo que escuchaba, era la ultima oportunidad que daba a esta relación, era la ultima brizna de coraje o quizás de cobardía que tenia, y ella por unas insignificantes formas la había rechazado, su mundo se derrumbaba y no sabia que pensar. Pero una cosa estaba clara, hoy cambiaria su vida para siempre. Pero… y si lo intentaba otra vez, ¿se sentiría así menos culpable?

_ Paola… ¿quieres casarte conmigo?_ dijo suplicante mientras agarraba con cautela su mano por encima de la mesa

_ No, ya te lo he dicho, así no. Tendrás que esforzarte más en esta petición, porque ¡¡en una asquerosa cafetería no me pedirás matrimonio Víctor!!. Y me has cabreado, así que me voy, ya hablaremos esta tarde, cuando tu cerebro empiece a funcionar como es debido_ y acto seguido Paola le dio un pequeño beso en los labios y abandono el local, dejándolo allí solo.

_ Su cuenta señor_ dijo la camarera sacándole de su evidente estado de sopor

Víctor pago los tres con ochenta euros que anotaba el papel turquesa y después de mirar de soslayo a la camarera, se dirigió hacia la salida a paso calmado y tranquilo.

Encendió un cigarrillo, apoyo su espalda de nuevo contra la pared de piedra de la fachada de aquella cafetería que visitaba todos y cada uno de los días, y espero que ella volviera.


Cerró sus ojos, después de unos minutos la noto delante, había vuelto, sabia que pronto la tendía pegada a él.
Ella rodeo su cintura y él la suya. Noto uno de sus delgados dedos en la barbilla, para hacerle poner la cabeza erguida, y así poderla mirar a los ojos preciosos que tenia.
Sintió sus labios sobre los suyos, ya todo había pasado, ya todas las cartas estaban echadas.

El beso fue lento, acompasado, lleno de amor y calidez. Sus lenguas jugaban el mismo juego y sus manos recorrían el cuerpo del otro sin ningún miramiento. La amaba con toda su alma. Y ella jamás había encontrado a nadie a quien entregarle su corazón, como a él en estos momentos.

Por fin tenían un San Valentín como ellos querían.

Víctor abrió los ojos y el sol se reflejo en aquella melena morena, brillante y perfecta.

Su camarera.



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Bueno este relato es el que hice para el concurso del blog "Corazón de Cristal", que empezará esta semana con motivo del dia de San Valentín
A ver si hay suerte, aunque se que participaran relatos muy buenos
Un beso para todos y espero que os haya gustado mi pequeña historia
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