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domingo, 20 de febrero de 2011

Concurso "El bien y el mal" Egoísta (Por Laaly)

Mas feliz que una perdiz, por como va el concurso, sois todos unos encantos chic@s, asi que continuamos con el siguiente concursante y recordar que las opiniones y comentarios a cerca de los relatos participantes sean constructivos, de buen gusto y con respeto.

En la cabecera del blog encontraréis el resto de relatos ya publicados, por si os habéis perdido alguno.

Ahora a leer y disfrutar

Muchos besos






Egoísta (Laaly)





Aun ella podía recordar sus suaves besos dados sin malicia y con mucha ternura. Su memoria aun guardaba cada apretón de manos, cada caricia, roce, beso y promesa, que gracias a ella, jamás podrán ser cumplidas. Jane sonrió levemente, el hombre que yacía en esa cama respirando acompasadamente no se parecía nada al niño de catorce años que ella había dejado atrás hace siete años. Ya el era todo un hombre de veintiún años, fuerte, alto, grande, y lo que más le causaba gracia a Jane: tenía una barba insípida en su mentón y que enmarcaba su hermoso rostro. Jane nunca creyó que vería a su amor así, hecho un hombre.

Por instantes Jane pensó que seria de ella si jamás se hubiese convertido en vampira, si hubiese seguido con el, ¿seguirían siendo novios, el la amaría mas o igual? ¿Como ella se vería a su lado, como se sentirían sus caricias de hombre? Despertarse todas las mañanas con sus manos entrelazadas, ver como se le hacían esos hermosos hoyuelos en sus mejillas con cada sonrisa, escucharlo reír, abrazarlo cuando este triste…. Pero esos recuerdos solo la torturaron, pues sabia que era imposible retroceder el tiempo, ser humana y estar con el otra vez.

Vacilando se acerco a la cama, estaba nerviosa pero necesitaba tocarlo, sentir su suave piel entre sus fríos dedos. Los tubos conectados a su boca y a su nariz solo le provocaban dolor y pena, el sonido del monitor que contaba los latidos escasos de su corazón solo la impacientaban, pues sabía que pronto moriría, que esto era su último adiós.

Poco a poco su mano fue llegando hasta el borde de la cama, instintivamente la subió y coloco su manos suavemente en su rostro, la barba le picaba, por lo que sonrió otra vez, no podía creer como el tiempo había pasado, dejando a su anatomía frisada en el tiempo y progresando la del. Recordó cuando solo el y su hermano eran su vida, cuando sonreía, cuando le importaban las personas y quería el sueño de todo niño, la paz mundial. Bufo amargamente, no podía creer lo ilusa que había sido cuando a penas era una cría, no podía creer como se destruyo todo con una simple mordida.

Paso sus dedos levemente por el contorno de su rostro, el joven se removió en la cama, pues el contacto con la frialdad le hizo pasar un escalofrió por todo su cuerpo. Al darse cuenta ella se despego rápidamente, ya no podían estar juntos, empezando porque ella era una vampira y el humano, terminando por las edades tan disparejas que tenían ahora, el morirá pronto y a ella solo le quedaría su recuerdo eternamente.

¿Pero como dejarlo ir sin hacer nada? Ella le amaba desde el momento que le pateo el trasero en los columpios. Se sentía impotente, el moriría y ella no podía hacer nada el respecto. ¿Como aceptarlo, como no intentar pensar en algo para salvarlo, para que volvieran a estar juntos siquiera?
En este momento más que nunca quería llorar, como tantas veces lo había hecho cuando era humana, olvidarlo de una vez por todas y seguir en su mundo de sadismos y oscuridad, pero eso meramente era algo imposible para su sentir.

Inmortalidad, lo único capaz de darle la inmortalidad era la ponzoña de un vampiro pero eso no podía pasar… ¿o si?

Su mente rápido maquino un plan, morderlo, el viviría por siempre, quizás no junto a ella pero al menos Jane no tenia que soportar el dolor de su muerte. “No Jane, no harás eso, eso es ser egoísta”…. ¿pero porque no podría ser egoísta?

Quizás morderlo para convertirlo fuera egoísta, pero ella no podía vivir sabiendo que el amor de su vida seguía siendo humano y que pronto moriría. Se acerco sigilosamente y aparto unos cuantos cables para que le dieran acceso a su cuello casi incoloro por la palidez que le causaba esa maldita enfermedad. Sus labios estaban secos y ya tenia sombra por las ojeras.

Inclino su cabeza y aspiro como su aroma la llamaba con cada latido que bombeaba su sangre. Quito la mascara de oxigeno, necesitaba llevarse el recuerdo de sus labios, además de que pronto no necesitaría ese oxigeno para vivir. Coloco levemente sus labios sobre los del joven, dándole un beso dulce aunque a la vez desesperado, sabía que seria el último, lo disfruto hasta el máximo probando cada centímetro de su suculento sabor. Suavemente abrió su boca y la fue bajando hasta su cuello dándole cortos besos, enterró sus dientes profundamente en la tersa piel de su cuello, ella cerró los ojos y empezó a succionar cada gota de vida humana que le quedaba, el dulce sabor de su sangre inundo su boca llevándola a un frenesí lleno de deseos, de extasiarse hasta el final con cada gota de sangre, bebió mas de su sangre y se despego, no le importo ansiar mas de su sangre, esto no era una caza, ella estaba salvando al amor de su vida dejándolo sin vida.

Cuando el joven se empezó a retorcer sobre la cama Jane retrocedió y observo como la herida se le quemaba y hacia burbujas típicas de una olla de agua ardiendo, recordó su dolor, como sintió ir al infierno y quemarse entre sus torturadoras llamas, ella jamás quiso esto para el, pero era la única forma de que el sobreviviera. El empezó a gritar y a gemir de dolor, Jane retrocedió mas sollozando, dándose cuenta que le estaba causando el peor dolor del mundo.

Los ojos del joven se abrieron alumbrando la habitación con lo azul de mirar y casi al instante, los ojos rojos de Jane resplandeciendo por la sangre caliente y los ojos azules del joven que irradiaban dolor se conectaron, amos sintieron miedo, pero el de Jane no se comparaba por como se sentía el.

La veía a ella, su amor de niñez, con expresión atormentada y asustada, tal como se veía, pero con sus ojos rojos y como no había nadie, sabía que ella le había causado el ardor demonial que tenia en el cuello.

_Te amo…_ susurro Jane abrumada, y antes de que el pudiera reaccionar ella se fue efímeramente cargando toda la culpa y el dolor, pero por una parte feliz de que fue egoísta, porque gracias a ello el viviría, ya sea para recordarla con todo el amor que le tuvo u odiarla.
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