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viernes, 30 de abril de 2010

Capitulo 7 Y en la otra vida




Capitulo 7

Aflorando emociones


Sam mostraba sonrosado su rostro, la presión que ejercían el resto de los cuerpos contra nosotros en aquel autobús, no dejaba mucho espacio para respirar, por dicha causa, mi cuerpo se encontraba a una pequeña distancia del suyo, después de habernos levantado de nuestros asientos, para encaminarnos hacia las puertas de salida del bus, todos los pasajeros, y en verdad eran muchos, se apiñaban unos a otros, empujándonos en diferente direcciones.
Inconscientemente mi mano busco entre la multitud la suya, pero no era posible esa conexión. La parada llego pronto y como un resorte nos expulsaron del vehiculo, a ella antes que a mi, por un momento paso por mi ser el miedo de no llegar a tiempo de bajar, y que ella quedara sola en la acera de la calle, pero no, aun pasando eso no dejaría que continuara la marcha, antes de que propinara un grito sordo al conductor para devolverme al lado de mi amada.

Una vez en el suelo y a su lado, todavía me molestaba la sensación que me habían provocado el resto de los viajeros, aproximando sus cuerpos con el de ella, una cercanía incomoda, celosa, posesiva, en conclusión enfermiza.

Pero no pude retroceder en mi gesto, y queriendo que ella me correspondiera, tome su mano con furia, en una muestra de pertenencia que no era cierta. Mi cara se torno roja, esperando una negación por su parte, cuando ella con ojos suplicantes dijo,

_ No has de sentirte culpable por coger mi mano…. Puedes hacerlo cuantas veces quieras.

Una sonrisa ilumino su contorno, seguida presta de la mía.
Ese pequeño texto, frase que sus labios habían pronunciado, daban alas a mi ferviente codicia, quizás se arrepintiera de su propuesta en un futuro, pero yo iba a aprovechar cada una de las cosas que me pudiera dar, y esa seguro que la aprovecharía.

Nuestro paso era firme, mientras la llevaba por las calles, saliendo del bullicio de la ciudad, encaminándonos a las afueras. Mi mano no podía estar en un lugar más feliz, tocando la suya, apretándola sutilmente de vez en cuando, mientras ella en respuesta mostraba un pequeño estremecimiento.

El camino duro unos veinte minutos, hasta que ya nos encontrábamos alejados del mundo, en lo que era mi lugar favorito.

Un vello paisaje se nos abría paso, mas vello aun en este momento por que tenía su compañía, ella condimentaba con exquisita dulzura toda la perspectiva, dando una vista más cegadora al momento. Una ladera verde, a causa de la época del año, bajaba por nuestro pies, una pequeña presa de agua, se encontraba a nuestra izquierda, regalándonos el sonido del gorgoteo de su liquido, tranquilizador, relajante, pero además estaba acompañado de un olor en el aire, mezcla de lilas y arbustos que se acompañaban con el frescor de la hierva. Hoy definitivamente era sublime mi sentir, al conjuntar mi paisaje con su presencia, al fusionar el olor del entorno al de ella.
Su mirada perdida en algún punto de la ciudad lejana me hizo sentir curiosidad,

_ Y bien….. ¿Que te parece?

Ella calló, su expresión no cambio ni un ápice, dejándome helado, ¿quizás la había asustado? ¿Pensaría que alejándola en esta soledad, intentaría aprovecharme? Ni siquiera había pensado en esto, no se me ocurrió preguntarle antes si este lugar la parecería una buena idea, y ahora me daba cuenta de que no, definitivamente no.

La había asustado, ¿quizás ella esperaba un lugar más elegante? ¿Un sitio con testigos? Cierto era que no nos conocíamos mucho, tan solo dos días y uno de ellos yo había estado ocupado en huir.

Seguí su expresión sin dar tregua a mi entender, me estaba matando y entonces deje caer mi mano de la suya, mostrándola con dicho gesto que era libre de hacer lo que quisiera, y con ello me refería a salir de mi vida, aunque ese pequeño gesto solo ocasiono dolor en mi interior.
Volvió su rostro hacia mí lentamente, para luego poner sus ojos donde nuestras manos habían estado unidas hacia un instante,

_ ¿Por qué te alejas?........ Hasta este momento todo me parecía perfecto, el paisaje, la belleza de lo contemplado, el calor del sol, la fragancia del ambiente y por supuesto tu compañía…….. Y vas tú y me niegas tu contacto…… Mmm...¡¡¡ ¿Quizás te sientes incomodo conmigo?

Expreso la pregunta con dolor, el mismo que yo había mostrado a su silencio, pero no contuve por mucho tiempo mi sonrisa, y de nuevo cogí su mano y esta vez con mas urgencia y fuerza que la anterior, no volvería a hacerlo jamás, eso me prometí a mi mismo, si ella en verdad se sintiera incomoda, a partir de este momento tendría que sacudirme de su lado, mi decisión estaba tomada y era una resolución que inundaba mi regocijo.

_ No sabia si este lugar te parecería del todo una buena idea, en cuanto quieras que nos volvamos, tú me dices ¿vale?

Solo asintió una vez, apretó mi mano más fuerte y giro su cara para volver a contemplar la ciudad a lo lejos. Nos dejamos caer en la hierba, sentados uno junto a al otro, con nuestros costados cerca, juntos, apretados, y decidí que daría mi siguiente paso. Con un movimiento extremadamente pausado, solté mi mano y levante mi brazo para ponerlo al fin por encima de sus hombros, sin remediar que el miedo volviera a parecer, ella me sonrío de nuevo y se acerco un poco mas a mi, estrechándonos mutuamente.

Ni siquiera se cuanto tiempo permanecimos en esa postura, pero el tiempo pasaba lento. Sam miraba a su alrededor con gesto de felicidad y en mi se reflejaba dicho gesto también, aunque mis ojos solo la podían contemplar a ella.

No preguntéis como paso, puesto que todavía estoy en estado de shock.

Mientras yo no daba descanso a mi ojos puestos en ella, de repente volvió su cara hacia la mía, hundiéndome en el profundo color de su mirada, pero no era la misma mirada que había contemplado durante todo aquel día, no, era mas intensa, profunda, ¿lujuriosa?......
No podía creer como ese rostro podía ser tan sensual, atrayente, ella empezó en nuestra corta distancia a aproximarse aun mas a mi, dejando el aire entre nosotros inexistente, despacio, como si se tratara de una prueba de valentía, mas de diez segundos eternos transcurrieron, con inmovilidad por mi parte, hasta que sus labios se posaron en los míos, tiernos, suaves, pero jugosos al contacto. Mi cuerpo reacciono instintivamente, abrazándola mas fuerte contra mi, apretando su boca con furia, con impaciencia de un contacto mas alargado, mientras un suspiro se abrió paso entre sus labios, inundo mi cuerpo por completo, dejándome desarmado, excitado, haciendo que el beso tierno tornase en avaricia y hambre, no solo por mi parte, ella lo ansiaba también, acariciando mi espalda insistentemente, bajando hasta mi cintura, apretando en ese punto sus manos contra mi piel.
Uno de mis brazos rodeaba su espalda, el otro se zafo del cuerpo para posar mi mano en su mejilla y acariciarla con cuidado y cariño, dejándola ver que no era solo pasión lo que mi cuerpo sentía, sino amor también.


“Dulce despertar a la vida
en tan espeso letargo me tenías sumido
que el presente que me entregas
hace de mí un cáliz radiante y dichoso

Gran agonía habría supuesto
no hallar el contacto de su piel
en mi larga existencia

Ahora que me proporcionas este fruto
no dejes que la desesperación
se apodere de mi alejándole”

2 comentarios:

KaRoL ScAnDiu dijo...

No diré nada... porque despues de tus palabras, de como lo describiste, diga lo que diga, me quedo corta... Ahhhhhhh;D

Brianna Callum dijo...

¡POr Dios! Qué belleza, cuanto amor y pasión contenida guardaba ese beso... y tu cierre del capítulo... sublime!!!

Besos,
Bri