Bienvenidos

Hola a tod@s y gracias por visitar mi humilde página, espero que os guste.
IMPORTANTE:
*Lo publicado aquí es ficción y de mi autoría.
*Yo no reseño libros, hago únicamente recomendaciones personales.

Seguidores

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sicario del infierno Cap 3



Sicario del infierno

Cap 3


VIOLETTE


El sol calentaba mis mejillas, aunque tenia los ojos cerrados podía ver claridad tras mis parpados, una paz me tenia invadida y un cosquilleo en mi hombro izquierdo me hizo despertar de mi letargo.
Al abrirlos tuve que centrar mi vista un poco, demasiada luz. Varios mechones de mi cabello flotaban libres, que mecidos por una brisa calida me acariciaban el rostro produciéndome picor en la nariz.
Mi mano se alzo para poder rascarme instintivamente y acto seguido puse mi palma sobre la frente para saber la identidad de quien me acompañaba.
Tenía una calma y placidez que hacia siglos no sentía, es mas intente recordar cuando había sido la última vez que me había sentido tan confortable y segura, sin encontrar dicho recuerdo en mi memoria.

Una sombra se alzaba a mi lado, junto a mí sobre su costado, pero el sol a sus espaldas no me permitía ver su rostro.

Otro roce en mi piel hizo despertar aun más mi ya creciente curiosidad.
Intente incorporarme para poder así sortear ese reflejo de claridad, pero esa mano que antes me había rozado ahora me presionaba sin fuerza como una caricia, para que no me moviera y permanecer recostada en el suelo. Sentía el olor a hierva fresca rodeándome y el almizcla de las frutas que en primavera empiezan a surgir.

Solté un suspiro al aire, hasta que el silencio fue roto por una varonil y bella voz.

_ Será mejor que no te levantes todavía Violette. Descansa un poco mas y luego iremos donde tu quieras, porque todo ha pasado y pronto estarás con ellos_ dijo mi acompañante, pero el tono de voz empleado era triste

Un sentimiento de culpa y pesar se alojo en mi pecho y aunque no sabia muy bien que me estaba pasando, sentí que mi corazón palpitaba desbocado y dolorido.

Y en ese mismo momento que mi garganta pretendía sacar preguntas para saber el significado de aquella frase, lo vi.

A  mi lado con una tenue sonrisa que no le llegaba a los ojos estaba el ser más maravilloso que jamás había contemplado, el ahora dueño de mi entrecortada respiración. En cierta manera creía haber visto ese rostro anteriormente, algo dentro de mi me decía que era una parte importante de mi vida,  una extraña fuerza como si alguien estuviese enmaromando nuestros cuerpos. Quise acercarme más pero me contuve, esos ojos de un azul perlado que me hacían sucumbir en el desmayo, ahora me miraban intensamente.

Al aire se transformo en hiel, la brisa dejo de ser calida para hacerme estremecer de frío y el hombre a mi lado desapareció, como si de un espejismo se tratara, tornándose todo a un color cetrino y rosado.
Así  comprendí que una de mis visiones me había atacado, había sido tan real sintiéndolo en la piel, recorriendo su tacto por mis terminaciones nerviosas.

Palpe con mi mano una tela rugosa bajo mi cuerpo, supe que me encontraba en el suelo porque podía sentir su frialdad y dureza. Ya no estaba en ese prado de olores dulces, ahora el ambiente estaba viciado con olor a saturación, desinfección y humanidad.

_ Si te mueves volveré a dejarte sin conocimiento, quedas avisada_ dijo una fuerte voz que hizo vibrar el suelo

Mi cuerpo se apretó, acurrucándome instantáneamente, porque esa voz no tenía nada que ver con la de mí sueño, mi visión. Su sonido no era el mismo que me había echo acalorar. Esta voz me ponía los bellos de punta y la sensación de seguridad se evaporo.
Mire en su dirección y aquel hombre del supermercado estaba dándome la espalda postrado  frente a un gran ventanal, mire a mi alrededor, la cama y demás mobiliario me decían que seria el dormitorio de un apartamento o similar. Vagos destellos en mi mente me hacían recordar que me había tirado de ella hacia unos instantes, que había huido de la mullida tela del colchón para situarme en esta tosca alfombra donde me encontraba acurrucada como un ovillo.

_ ¿Quién eres?_ pregunte en un susurro sin saber si era correcto hablar

_ Un buscador_ dijo secamente para de inmediato echarse a reír

_ ¿Te envía mi padre?_

_ ¿Tu padre?.... no, creo que no_ y su risa se intensifico

_ ¿Entonces quien?_

_ Será mejor que estés calladita, tengo que hacer una llamada_

No me dio tiempo en contestar cuando el gran ventanal estallo en mil pedazos.

Sobresaltada y sin saber como, serpentee por el parqué de la habitación y me colé en el hueco que había entre la pared y el armario, intentando que los cristales no cortaran mi piel. Estaba en estado de shock, unos ruidos ensordecedores como de hierros retorciéndose me ocasionaban un agudo dolor en los tímpanos.

De repente aquel hombre de ojos blancos se planto delante de mí y agarrándome por la muñeca tiro de mi cuerpo. Una vez fuera del hueco me alzo en vilo para colocarme encima de uno de sus hombros y llevarme como pluma fuera de la habitación, su tacto era calido, como si sufriera de fiebre, estaba segura que su temperatura corporal sobrepasaría los cuarenta grados.

Pasamos después de un corto pasillo por una sala muy bien decorada, con una rapidez preocupante, pero cuando justo íbamos a salir por lo que imaginaba seria la puerta principal de la casa, los cristales de las ventanas de esta sala también saltaron por los aires como había pasado en el dormitorio.

La lógica me pedía gritar, pedir auxilio, patalear o poner resistencia a aquel hombre extraño que me zarandeaba sin compasión. Pero algo me decía que quizás aquellos que rompían las ventanas, que querían pasar donde nosotros estábamos tampoco serian buena gente.

En ese momento me acorde de mi mochila, del poco dinero que me quedaba, la ropa y pocas pertenencias mas, lo único que en mi vida poseía. ¿Y la foto de mama? Eso si era importante.

Empecé a gritarle que necesitaba esa bolsa, que necesitaba recuperarla, que me llevara de nuevo por ella.
Aquel hombre no me hacia caso, solo giraba sobre su cuerpo lo mas rápido que jamás había visto hacer a nadie, observando la estancia con deliberado nerviosismo.

_ ¿Cómo nos han encontrado? ¿Por qué te buscan?_

Y aunque la única que estaba tan cerca como para oír esas preguntas era yo, podía notar que no me lo preguntaba a mí, solo se cuestionaba el mismo

_ Necesito esa bolsa, por favor_ decidí suplicar por última vez

_ ¡¡Ahora no!! No tenemos tiempo, hay que huir, estoy solo y ellos son al menos diez, lo puedo notar_

_ Pero mi madre…._ de nuevo suplique mirándole como pude a aquellos siniestros ojos cenizos

Algo tuvo que ver en mí, porque se dio la vuelta y entrando otra vez al dormitorio cogió la maldita mochila soltando al tiempo un bufido de frustración.

Cuando íbamos a salir algo nos golpeo, como si una bola de demolición hubiese chocado contra la fachada de la casa que pretendía derribar.  Salí despedida por el suelo, chocando mi cabeza contra la esquina de una de las paredes y sintiendo como la sangre amenazaba con empezar a salir, puesto que el escozor en aquella zona era intenso.

Destellos azules cegaban mis ojos acompañados de una nube de polvo, que suponía era provocada por el destrozo del mobiliario y las paredes. Me tape los ojos con las manos porque esas luces hacían daño a mis retinas y enseguida sentí un fuerte agarre en mi antebrazo, pero esta vez no era en absoluto el mismo hombre que me había portado antes, este toque era mas frío y huesudo.

Sin abrir los parpados mi imaginación empezó a funcionar, me imaginaba esos carteles publicitarios que mostraban mujeres con claros síntomas de anorexia, donde sus cuerpos parecían estar hechos solo de piel y hueso. Tenia que asegurarme de quien intentaba robarme de nuevo y al centrar mi vista en lo que me agarraba sentí un punzante dolor en mis sienes, porque la luz que emanaba aquella persona era cegadora.
Como mirar directamente al sol en un día muy despejado.

Antes de poder resistirme para que no me llevara, otro fuerte golpe nos ataco, deshaciendo nuestra conexión de inmediato. Y así pude ver al hombre que me había llevado hasta allí. No sabia si era el bueno o el malo, si su compañía era lo correcto o no, lo único que sabia es que había tenido tiempo en matarme y no lo había echo y aunque no sabia si mentía me había dicho que no trabajaba para mi padre, así que solo me quedaba confiar de momento en el. Me levante rápidamente ofreciéndome a él y pude ver una sonrisa en sus facciones.

Volvió a cogerme como antes y esta vez que mi mochila colgaba bien sujeta de mi hombro, no se detuvo y salio de la casa por la puerta que daba a un pasillo largo y estrecho, hasta que llego al ascensor donde con premura nos introdujimos.

Me bajo al suelo rápidamente y puso algo de distancia entre nosotros, su mirada me estaba cada vez poniendo un poco más nerviosa, era extraña, me miraba como si yo fuese comestible o algo así. Incluso me pareció notar una especie de gruñido proveniente de su garganta. Me acurruque en una de las esquinas del ascensor lo mas alejada de él y justo cuando quise retomar mi interrogatorio y así poder enterarme que o quien eran esos seres que nos habían atacado, el saco de nuevo el teléfono móvil y marco una sola tecla. No tardo ni un segundo escaso cuando ya empezó a hablar.

_ Será mejor que vengas rápido, tenemos un problema_ dijo nervioso

_ Si, la encontré y estamos en Madrid, en un apartamento desabitado cerca del aeropuerto, pero será mejor que no te tardes o si no la encontraras muerta, nos están atacando… ¿Owen?... ¿Owen?...  ¡¡¡Malditos móviles de mierda!!!_ espeto furioso

_ ¿Quiénes son esos?_ me atreví a preguntar

_ El enemigo, con eso te vale por ahora, si te cogen, no les dejes que te miren a los ojos, que no te miren, ¡¡¡¿entendiste?!!!_

_ Si, no mirarles a los ojos, esta claro. ¿Pero que quieren?_

_ Pues supongo que a ti, por que yo no soy nada guapo. Vamos, andando, tenemos que buscar un lugar bajo tierra, el metro será una buena opción, Owen nos encontrara por mi olor_  dijo una vez salimos del ascensor

Tenía la cabeza hecha un lío, ¿por su olor? ¿Que era, un perro? ¿Y quien era ese tal Owen? Necesitaba saber más, pero al parecer no sacaría mucho de este hombre alvino y siniestro.

_ ¿Quién es Owen?_ me atreví de nuevo a preguntar, aunque lo hice en un susurro

_ Ya vale de preguntas, yo no tengo ni idea de nada, así que te las reservas para cuando él llegue. “Seguro que luego me importuna por decirte nada”_ dijo esto ultimo en un tono tan bajo que estaba segura que no era para que yo lo escuchara.

Quiso volver a cargarme en su espalda, pero no le deje, yo podía correr rápido.
Al salir pude comprobar que ya había amanecido y aunque el cielo estaba algo nublado se notaba la claridad de la mañana. Los pies de… ni siquiera sabia su nombre y tuve que volver a preguntar.

_ ¿Y tú como te llamas?_ pregunte intentando contener unas nerviosas lagrimas que me estaban atormentando

_ Matt_

No dije nada mas, su tono me acababa de dejar claro que mi turno de preguntas se había acabado, y ahora si, Matt paro sus pies en seco y miro fijamente al cielo y como si estuviese contemplando al enemigo más odiado, soltó un gruñido que me lleno de pánico en el acto. Sus facciones por un momento habían cambiado de serias a espeluznantes, verdaderamente terroríficas, haciendo con ello que mi color de piel emigrara en un segundo.

_ Al menos esta nublado, malditos hijos de puta_ y supe que tampoco me estaba hablando a mi

Corrí con todas mis fuerzas detrás de Matt y notaba como la poca sangre de la herida de  mí cabeza ya había secado, tres calles más allá del edificio de apartamentos en el que habíamos estado, nos metimos en el metro de Barajas que era el que más cerca teníamos.

La velocidad de mi respiración era alarmante y en cambio Matt parecía estar más fresco que una lechuga, no podía dejar de mirarlo, sus gestos y movimientos perfectos, ese porte atractivo y ser el dueño de los ojos mas atemorizadores que había contemplado nunca, me convertían en  una espectadora muy insistente. Aunque una de las veces que cruzo su mirada con la mía pude ver dos sentimientos claros, uno deseo, esa lujuria con la que se mira a la persona que quieres tener, en cambio el otro muy diferente que vi fue nerviosismo. ¿Cómo un hombre de esa fuerza, que según el había escapado de diez personas que nos estaban persiguiendo, podía estar nervioso?

Alzo su capucha tapándose así la mayor parte del rostro y me sentí culpable por haberlo estado mirando tanto tiempo, quizás le había incomodado, aunque no sabia el porque, la que debería estar al borde del ataque de pánico tendría que ser yo.

Una vez en el metro, me dijo que lo esperara en uno de los pasillos y que si alguien venia a por mi que cerrara los ojos y me acurrucara en el suelo, a la espera de que el llegara.

Y justo un minuto después de que se hubiese ido dejándome sola, unos pasos provenientes de la dirección por donde habíamos llegado nosotros se acercaban con deliberada rapidez. Podría ser un simple pasajero pero para evitar la tentación de mirar, cerré los ojos y apreté las palmas de las manos en mi rostro, agachándome poco a poco contra la pared hasta quedar en cuclillas y a la espera de que Matt volviera.

Una mano en mi hombro me hizo estremecer y al levantar inconscientemente la cabeza, descubrí que había sido un completo error, porque había echo lo que justamente Matt me había ordenado no hacer.

Una luz cegadora y azulada se apodero de mí y el sentido de la vista me abandono, dejándome en la oscuridad más negra.



*******************************


Espero os haya gustado y para las que ya estais deseando que nuestros protagonistas se junten, paciencia, no tardaremos en ver mas accion entre ellos, jajajaja(risa malvada)

Un beso y no dudeis en dejarme vuestra opinion de como esta abanzando esta historia.
Publicar un comentario