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sábado, 29 de octubre de 2011

Feliz Aniversario querido (Relato Homoerótico)

"NO RECOMENDADO PARA MENORES DE 18 AÑOS"


Feliz Aniversario querido (Relato homoerótico)



Ni el granizo ni las tormentas veraniegas impedirían que me acercase a él esta noche, porque sabía lo que significa la fecha, porque sabía que nuestro amor tenebroso y retorcido era simplemente irremediable. La mano que acunó su polla en un primer acercamiento dejó claro que mis intenciones serían violarle con extremo placer, su sugestiva e inminente erección dejaba ver que sería una transgresión consentida y deseada por ambas partes. Y allí desnudo se erguía el hombre que pronto incursionaría dentro de mi cuerpo, mientras mi dura e impaciente verga babeaba por el mismo destino. Tumbado en la cama sobre la colcha de lino descansaba bocabajo Andrés; mi lengua empezó a degustar la corva de una de sus rodillas, sintiendo el escalofrío que temerario se expandía por todo su cuerpo, cuando mi calido aliento se mezclaba con la humedad de la saliva. Subía despacio y susurrante por la cara oculta del muslo llegando a una de las zonas erógenas, introduciendo mi lengua dentro de su ano mientras los jadeos se multiplicaban extendiéndose por la almohada. Apreté sus nalgas con mis fuertes dedos y preparé el terreno para mi conquista, pronto remataría mi jugada maestra con tenues besos por aquel cuello deseoso de sentir mis labios. La primera estocada se dibujó en su rostro, mientras enloquecidas sonrisas nos acompañaban. La segunda más precisa entró profunda y certera, arrugando los dedos de sus pies y también he de decirlo, de los míos. Las demás no las conté, solo nos dejamos llevar por el éxtasis del instante, por la fiebre de lo erótico y místico, para finalizar descargando al unísono, entre sus gritos y mi “Feliz aniversario querido”.


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Este pequeño escrito le hice como regalo y cooperación para uno de mis amigos, Observatorio gay granatense, que cumplió su primer añoblog hace tan solo unos días, espero que lo hayais disfrutado. Un beso para todos compañeros.

lunes, 24 de octubre de 2011

Relato Homo erótico de regalo de cumpleaños (Gracias Andrés)

Hace ya unos meses que fue mi cumple, pero por el cierre de mi blog hubo personas que no se han enterado hasta ahora que volví.
Una de esas personas es mi queridísimo Andrés (Observatorio gay granadense), y como él es un amor, me hizo este regalito que os juro que me ha encantado, emocionado y “calentado” todo hay que decirlo.
Un relato homo erótico genial y por supuesto no recomendado para menores de 18 años. Espero os guste como me ha gustado a mí :DDD
NOTA: Cariño, censuré las fotejos un poco por si hay menores visitantes inesperados jejeje

LOS RUBIOS TAMPOCO SON TONTOS, VA A SER QUE NO...


Hacía tiempo que notaba esa sensación, no sé si me entendéis, como si alguien me siguiera los pasos, como cuando en las películas el protagonista intuye que el malo le acecha, ahí, emboscado tras las cortinas, pero por más que miraba hacia atrás, o a los lados, nunca veía a nadie... seguramente, con esto de salir tarde del trabajo, que ya anochece más pronto, y los dos atracos que llevo a mis espaldas, me estaba emparanoiando un poco, como dicen los jóvenes de ahora...


Sin embargo, el otro día, al salir de trabajar, ya que estaba de mañanas, o sea que mi turno terminaba a las tres de la tarde, iba justo a cruzar la calle, cuando me fijé en un chico que estaba apoyado en el semáforo... ¡Cómo para no darse cuenta! Es como si estuviera ahí puesto para destacar... un poco atrevidos sus pantalones cortos, ya empieza a refrescar, mostrando unas imponentes piernas, con su vellito rubio, semitransparente, que se recortaba contra el sol de la tarde, una camiseta blanca, de manga corta, de esas que te hacen elegante sin más, marcando unos pectorales justos, unas zapatillas deportivas blancas con su típico calcetín mínimo y una gorra, por la que asomaba a borbotones su rubia cabellera, sobretodo su desordenado flequillo... dejé de mirarle para prestar atención al tráfico, que no es cuestión de dejarse atropellar por un desconocido, cuando, de repente, me abordó y me dijo: “¿Eres Andrés? Te estaba esperando” con una sonrisa que dejaba ver unos dientes blancos, perfectos, de esos de anuncio de profidén...


Evidentemente, si un desconocido te aborda por tu nombre, el desconocido lo es él para ti, pues a ti sí que te conoce, al menos el nombre... me detuve dubitativo, mientras mi cerebro intentaba procesar de qué le conocía, sin hallar respuesta... pero él me dijo, sin darme tiempo a reaccionar... “Vivo por aquí cerca... ¿Te hace un café? ¡Es lo que tomas a esta hora!”... Como si de un moderno flautista de HAMELIN se tratara, y yo de un ratoncillo embobado, le seguí sin rechistar, casi sin hacerme consciente del camino que llevaba al portal de su piso, embobado en aquella sonrisa que no le abandonaba y que tanto me atraía, porque no dijo nada, sólo sonreír, todo el rato... Al llegar al piso, que evidentemente era de esos alquilado amueblado, pues todo era muy funcional, y no había detalles de esos que individualizan o personalizan una casa, sobre una mesa baja del salón, había dos cafés servidos, con leche... Yo, extraño en casa ajena, no sabía muy bien que hacer, mientras que él se sentó, mejor dicho se dejó caer, en el sofá, y empezó a echar tres, ni una más, ni una menos, cucharaditas de café en uno de los cafés... “¡No te importará que estén fríos, total, tú te quemas con lo frío, y de azúcar, sobrado, como siempre!”...


Me senté, completamente desconcertado... aquel chico sabía demasiado de mí, estuve tentado a pensar que se tratara de una broma de mi novio, o cualquier cosa por el estilo, y mientras daba el primer sorbo de café, con cierto temblor en las manos, atiné, por fin, a balbucear algo: “¿Por qué me conoces tanto?”... Mi desconocido interlocutor sonrió de nuevo... ¡Dios mío, por qué me pondría tan cachondo esa sonrisa pícara que me echaba cada dos por tres! Él se movió un poco por el sofá, se sentó a horcajadas sobre mis rodillas mientras, poniéndome un dedo en los labios, en señal de silencio, se quitó la camiseta y comenzó a desabotonarme la camisa... No acostumbro (¡ni mucho, ni poco, simplemente no acostumbro!) a que un bombón de esa categoría me aborde de esa manera... pero aquel rubio, de ojos claros, tan cerca de mí, sin dejar de sonreír, hizo que me empalmara, aunque no creo que le importase, pues él lo había provocado...


En cuanto sintió mi erección sobre su peso, jugó diestramente con sus esbeltos dedos (¿sería pianista? ¿o músico? ¡qué manos más pequeñas y delicadas! -pensé) desabrochándome los pantalones y lamiéndome la polla sin dejar de levantar sus bellos ojos para contemplar las evoluciones de placer de mi rostro... quise devolverle el gesto, ni me di cuenta de cuándo se quedó desnudo él también... pero su erección no parecía ser para deleitarse con ella en preliminares... me puso de pie y puso sus manos en mis caderas, yo instintivamente saqué el culo, como vulgarmente se suele decir, y después de juguetear con su polla en mis nalgas a la par que con la mía en sus manos, sentí esa sensación indescriptible de la penetración... y allí acabó todo, todo lo que se puede contar sin caer en la ordinariez y la grosería... ese rubito imponente no merece que lo mancille con mis barbaridades acostumbradas...


Cuando terminamos... agotados ambos, tirados sobre la alfombra de su piso, estuve tentado –de nuevo- a preguntarle que quién era y por qué sabía tanto de mí... cuando, de repente, como accionado por un resorte, se levantó súbitamente, mientras se restregaba los huevos con las manos, mientras decía: “¡Coño, ha sido el mejor polvo de mi vida! ¡Joder con los tíos, que bien os lo montáis...! ¡Ahora entiendo que sólo sepáis pensar con la polla! ¡Dios mío, ha sido el mejor dinero empleado de mi vida, espero que los de CORPORACIÓN DERMOESTÉTICA lo piensen también, coño, con esta polla que me han puesto!...” –no me esperaba ni de lejos aquella retahíla de palabrotas, seguía hablando, muy excitado y atropellado, sin dejar de rascarse los huevos- “¡Ay, Andresito, el dineral que me ha costado meterte el pito! ¿No tienes ni puta idea de quién soy, verdad? ¡A ver, gilipollas...! ¿Cuántos rubios conoces? ¡Ninguno! ¿Y rubias? ¡Sí, no pongas esa cara, que soy yo, la IRENE...! Bueno, en mi flamante nuevo DNI me llamo IRENEO...” –mientras yo me dejaba caer en la alfombra, de nuevo para atrás, evitando que la cabeza me explotase ante tamaña revelación, y sin dejar de rascarse los huevos, IRENE-IRENEO dijo: “Por cierto... una duda... ¿Cómo os acostumbráis los hombres a andar con esto colgando todo el día? ¡Me rozan con los muslos y no me acostumbrado mucho, la verdad...!”

Nota del Autor.- Hace unos meses fue el cumpleaños de IRENE COMENDADOR, mi bloguera más querida, y fiel seguidora y comentarista, de las pocas chicas que osan asomarse por este blog... le dije que, aunque fuera con retraso ¡FELICIDADES, mi niña!, le haría un buen regalo, espero que le haya gustado, que si hay algo que de ella sé, es que le gustan los finales sorprendentes, como los suyos...

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Te adoro mi Andrés, ya lo sabes, y pasar por tu casa es todo un placer ¿Acaso no se ve? Jajajaja

martes, 26 de abril de 2011

Cita esperada (Homoerótico)







Cita esperada


Ansiedad, locura, nerviosismo. Aturdido derecho de pernada. Sentencia de examen y estudio transeúnte. Calor genital y desasosiego carnal inusitado. Cada dos centímetros de mi cuerpo se estrechaban los poros y contraían los vellos. Le esperaba desde hacía días y sentía un abismo bajo mi pétreo organismo, uno jamás antes concebido. ¿Sería quizás el sentimiento de algarabía y estremecimiento mutuo? Algo en mi interior me decía que quizás no fuese buena idea este encuentro laberíntico y programado.
Las preocupaciones se disiparon como rocío al medio día, cuando sus ojos se untaron en mi anatomía, cuando sus manos cruzaron trémulas la piel caótica de mi cuello, acto organizado para aproximar sus labios, bordando con hilo dorado los míos, abiertos y codiciosos de ser comidos por lengua de fuego y saliva de vino.
No hubo palabras, no hubo dichos. No eran necesarios prólogos inaugurales, ni manifestaciones de saludos cordiales. Ya nos habíamos contado todo, semanas de tertulias comitivas y calientes noches de soledad autocomplaciente, con su cara en mi mente y su cuerpo no latente. Ahora era el momento, ahora el sitio y el lugar predicho, ahora éramos él y yo y nuestro amor enfebrecido.
Sus manos expertas en arquitectura y líneas masculinas, me obsequiaban toques musicales de notas esculturales, mientras sus dedos detectivescos se colaban por mi baja espalda y mis músculos traseros. Dejó el hueco aproximado, ensanchado y predispuesto, excitado y anhelante, deseando ser agredido y perpetrado por su miembro. Besos en mi piel, caricias excitadas que dejaban ya de ser las vergüenzas visibles de nuestra cama, mientras dando la vuelta a mi cuerpo, abrazó mi cintura con deseo y jadeando palabras llanas y esenciales, incursionaba dentro con su sexo, dentro de mi alma y sueño. Agarré sus muslos, apreté mi cuerpo, friccioné mis carnes contra sus rizos pubicos, mientras por la boca de ambos se extendía una mueca de felicidad y bienestar ciclópeo. Suspiros corrosivos, lamentos entre dientes y grandes gritos de placer ardiente, antesala del inicio del orgasmo compartido, llenando mi vientre de su fino calor líquido.
No me abandones amor mío, no dejes que me queme sin regocijo, ya no quiero más noches de soledad sin tu periplo, sin saber lo que es tener sexo contigo, sin saborear lo que tu cuerpo tiene escondido. Te quiero amante mío, te quiero ante todo pronóstico. Dos hombres unidos por el bello son de la canción más estética y elevada. Porque años he tardado en encontrarte, pero ahora te advierto que tú siempre serás mío.


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Este relato de hoy es especial, es un pequeño obsequio de cumpleaños para mi amigo Observatorio gay granatense, que hoy día 26 cumple añitos, se nos hace mayor mi niño, jeje
Un beso guapo y me alegra muchísimo que te haya gustado, como te dije, en mi línea, jeje
Y que cumplas muchísimos más.


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lunes, 21 de junio de 2010

Placer oculto




PLACER OCULTO

Toda una vida oculto entre las faldas,
escapando de miradas acusatorias,
mientras mi interior gritaba por salir,
por deshacerse de la mascara de mi tormento.

Pagando a todos con el dinero de la mentira,
dictando las mismas falacias y engaños,
congelando mis latidos en presencia masculina,
dejándome llevar por el vaivén de las beldades,
para enmascarar mis maneras
mis prolongados reconcomios.

Consintiendo que poco a poco algo de mi muriese,
como una parca flor arrancada a destiempo,
que empieza a quedarse sin sus amadas vestiduras,
marchitándose, mostrando una enfermiza figura esquelética,
donde instintos ajenos solo dejan compasión por tu persona.

Pero ¡¡¡Ya basta!!!

Ya mi cuerpo roto no puede continuar.
Ya no hay teatro que pueda con mi actuación.
Ya no hay virgen a la que encomendarse.
Ya no se puede fingir indiferencia.

Cuando un hombre como yo,
solo tiene vista en un caballero mortal como tú,
¿de que sirve seguir haciéndome daño?
¿para que autolesionarme?

Si mi entorno y linaje,
si mis ancestros y preceptos,
si mi sangre y casta
y mis leales camaradas de partida,
no llegan a entender esta mente extraña,
este cuerpo particular y privado,
con este designio apatronado
que habita en mí;
no me queda de otra que huir,
salir de sus vidas para no incomodar,
aunque ya sabe mi pecho abierto,
que este acuerdo solo los hará daño a ellos;
porque ya tanto ha sufrido mi carne,
que no queda ni una brizna de mis astillados nervios.

Volaré solo por la tierra, nadaré solo por el mundo
y seré feliz de mostrar a insignificantes desconocidos,
que mi cuerpo es diferente, si,
pero no malo;
que mi actuar es desigual, si,
pero no único;
que mi personalidad es disconforme, si,
pero no anómalo.

Por eso no me juzgues,
porque el tormento de mi pasado
ya sirvió de suplicio para el futuro.

No debo nada a nadie,
no tengo que pagar por pecados que no cometí,
no tengo que dar explicaciones a cosas que no las merecen.

Mi cuerpo funciona como cualquier otro,
y aunque tú no lo quieras ver,
somos iguales en todo.

Que un ser divino te guarde
de no poner en tu vida a alguien como yo,
puesto que ese día
comprenderás el calvario por el que pasé;
mi condición carnal no es asunto tuyo,
pero si me juzgas como asesino y delincuente,
me defenderé con uñas y dientes.

¡Ay resolución mía!
Dejarme arrastrar por la corriente,
por ese mar de mentes estrechas
y corazones antiguos,
para por fin poder respirar,
el aire de la libertad sexual.



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Un tema escabroso la homosexualidad? pues no deberia ser asi, porque tarde o temprano el mundo deberá saldar cuentas y abrir su mente, para dejar paso al respeto y la comprension.

Para ello, solo hay que recapacitar y como en muchos otros temas de debate, ponernos en la piel del progimo, para comprender mejor su situación.
Sed tolerantes y mirad con los ojos de los demás de vez en cuando.

Espero os guste este relato
Un beso para todos
Irene