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lunes, 16 de abril de 2018

"Yinn. Ten cuidado con lo que deseas" del autor Maiquel da Costa, publicado por WaveBooksEditorial




Buenas noches, guaperrimos!!

Hoy vengo con otra de las fantásticas publicaciones de Wave, en esta ocasión la segunda de su catálogo y en el sello Wave Black, dedicado al terror y subgéneros, se trata de "Yinn. Ten cuidado con lo que deseas" del autor Maiquel da Costa.

"Extracto de la novela Yinn"


¿Y qué contaros sobre este libro? Pues que en la editorial nos fascinó, no solo por lo original de su historia, a pesar de ser un libro sobre un genio que concede deseos, su trama no podría ser más innovadora y peculiar. Los personajes principales, el protagonista y el Yinn, tienen unas personalidades muy marcadas, y los escenarios que describe el autor son muy visuales y realistas. Te sumerges en la historia de una manera casi hipnótica, y te va llevando de la mano hasta un final que es imposible que deje indiferente a nadie. Toda la obra es una delicia para los lectores, ya sean asiduos al terror o no, y la forma en la que finaliza Maiquel es de quitarse el sombrero, aplaudir y comprarle un piso si hace falta. En la editorial nos dejó muy marcados, y por lo tanto, sin ninguna duda de invitarle a ser parte de la familia.
Lo cierto es que no puedo daros muchos más detalles sobre la trama, por no destripar el libro, pero pensad en un hombre que lo ha perdido todo, al que se le presenta una oportunidad de conseguir que las cosas mejoren de forma fácil; un genio con mucha mala baba y una sucesión de acontecimiento a cada cual más rocambolesco e hilarante, harán las delicias de todo lector.
A este libro hay que hacerle un hueco en vuestra librería, hacedme caso ;-)




Aquí os dejo su sinopsis:

“A nuestro protagonista la vida nunca le ha dado nada para hacerle destacar. Ordinario, «normal», así se ha definido siempre, tan solo un ser humano más, anodino y marginal. En el trabajo es el blanco de las bromas de sus compañeros y en casa descubre que su mujer le es infiel, rematando así años de una vida sin mucho de lo que sentirse orgulloso. Sin embargo, el día en que cree que ya nada puede ir a peor, de improviso su vida da un giro radical al toparse con una misteriosa tienda de antigüedades donde adquiere un pequeño y curioso frasco que llama enseguida su atención. El en apariencia inofensivo objeto resulta contener encerrado en su interior a un grotesco y pérfido yinn del color del azufre que asegura conceder deseos, que le dice que es su amo, abriéndole así un nuevo mundo de posibilidades. Y nuestro desdichado protagonista comprobará que cada deseo está envenenado, viéndose entonces involucrado en todo tipo de penalidades que le obligarán a tomar caminos que nunca antes se hubiera podido imaginar que recorrería. Dos diarios que nos introducirán en la perspectiva del hombre y del yinn, en un enfermizo juego del gato y el ratón. Disfruta y pásalo mal a partes iguales en este thriller psicológico con grandes dosis de comedia negra.”



Y aquí los enlaces de compra:

PAPEL (9€)
EBOOK  (2,30€)
LEKTU  (2,30€)





















Nos vemos en la próxima entrada, guapísimos! Y recordad, si os animáis a adentraros en el mundo de Yinn, por favor, decidme luego qué os ha parecido, será genial conocer vuestras impresiones!
Besos muy grandes para todos!






jueves, 27 de febrero de 2014

Micro cuento, Irene Comendador


Enlace a la web del artista de la imagen: 



“Hubo una vez un mundo que tras fallecer quiso reconstruirse, pero la reencarnación no era viable para los mortales, por lo que las cenizas se convirtieron en pasto y la carne en pasado. Quizás algún día y si los pecados son perdonados, la raza humana pueda volver a existir.” 

lunes, 29 de abril de 2013

Y la vida fue pasando, hasta hoy





Y la vida fue pasando, hasta hoy


Ella era una de esas niñas seguras de sí mismas, una de esas estudiantes que sacaba sobresalientes sin tener que regalar todos los días una manzana a la profesora. Su ortografía no se diferenciaba de los cuadernos Rubio y tenías problemas en los exámenes si querías copiar de su folio pulcramente inmaculado y perfecto (toma redundancia).
Siempre fue el ojito derecho de su mamá y el orgullo de papá. Andaba por la vida con la cabeza alta y la espalda, quizás, demasiado estirada como para que pareciese humana; se juntaba con gente, amigos según ella, consorte halagadora parecía desde fuera, que no pronunciaran palabras malsonantes y vistieran acorde con la última moda del mercado. Pero ella no, ella siempre vestía con naturalidad, sin pecar de atrevimiento y menos aún, sin enseñar un poro más del necesario para la época del  año.
Era una de esas chicas que salían en mitad de la ducha para hacer pis en el inodoro, o que jamás se teñiría el pelo de rubio, ya que tenía la ciega certeza (y estoy hablando en serio) de que ser rubia mataba neuronas.  
Por supuesto y como estaba escrito, fue a la universidad. Allí se intentó apartar del mundanal ruido para que nada ni nadie perturbaran su concentración. Sacó una carrera, quizás dos, ya no lo recuerdo, con notas para enmarcar en cuadro de oro.
Pasaron los años, unos cuantos. Por el camino perdió a su madre y tuvo un par de relaciones sexuales, exactamente dos, un par. Relaciones insatisfactorias, por supuesto, aquello de mancharse nunca fue de su agrado. Terminó casándose con un hombre con tendencias esquizofrénicas, cierto toque homosexual y una suma elevada en la cuenta bancaria.
Un buen día la encontré por la calle, miraba hacia arriba como de costumbre, como si la gente con la que se cruzaba fuese mero rebaño de ovejas ilusas; entró a un café de los de tapas gourmet, y sentándose en la mesa más cercana a la salida, pidió un descafeinado de máquina con brandy y canela, abrió por las páginas centrales un libro de tapa dura y tamaño bebé recién nacido, para comenzar a leer separando mucho las letras de sus ojos.
Me acerqué a su mesa y esperé que levantara la mirada, tras comprobar que aquello no sucedería, carraspeé.
Aún sin mirarme, dejó caer la frase:
— Estoy servida, puede marcharse.
Intenté no reaccionar a su desplante y conforme lo había planeado, empecé mi discurso:
— No, no está servida, todavía le queda por saber qué pasará en su futuro. Hay ciertas personas que no necesitan esa clase de información, pero en su caso, será mejor que lo detalle minuciosamente, se lo merece.
Al mirarme no me reconoció, tampoco hizo el intento; arrugó el entrecejo y con palabras que destilaban crueldad en cada tilde, dijo:
— Creo que se confunde de persona, si viene para darme la charla y conseguir limosna, se equivoca de víctima, jamás he dado dinero a ningún mendigo o vieja actriz de puerta de iglesia, usted no será la primera, créame.
— La que le dará la propina seré yo, no quiero nada de su cartera. Dentro de poco su marido morirá por una enfermedad, contraída por acostarse con jovencitos que venden su cuerpo por cuatro duros; después y aunque a usted no le agrade saberlo, su padre confesará a un amigo cercano ser el asesino de su madre, lo esperan muchos años de cárcel, pero no tema, algún compañero de celda se encargará de que no vuelva a respirar aire fuera de los muros de prisión. Algunos de los chanchullos de su difunto marido arrastrarán deudas que se irán comiendo su capital, y no intente guardar dinero en escondites secretos, no le servirá de nada, de todas formas terminará en la ruina. Tampoco debe preocuparse por eso, la enfermedad de su esposo, ha decidido alojarse en su organismo, y aunque tarde un poco más en hacer acto de presencia, logrará su cometido, terminar también con su vida. Espero que disfrute de su café, y aunque supongo que ya lo debe saber, el protagonista de la novela que lee morirá a manos de su amante, fin.
— ¡¿Y usted quién se ha creído que es?!
— No necesita saberlo, pero si hubiese puesto más atención, ahora no tendría dudas. 

sábado, 30 de marzo de 2013

Los dioses ya han elegido bando






Los dioses ya han elegido bando

Tras aquellas montañas escarpadas llegaban las hordas enemigas, pisando la tierra con fuerza, levantando remolinos de polvo que eran aspirados por fosas nasales agitadas, corazones desbocados y alguna que otra lágrima mal camuflada, creando surcos blancos sobre las mejillas de las protectoras del mundo amazónico.
Aquel hombre al que todos creían todo poderoso, el General Ithacá, sintió un escalofrío en la columna al contemplar aquella bruma acercarse, como cuando su amada paseaba el índice por la piel, aunque en aquel momento el estremecimiento no era placentero. Tras una larga inhalación que llenó sus pulmones cansados, decidió que esperar era de cobardes, ordenando a su batallón de guerreros prepararse para cargar contra el enemigo, pronto terminaría la incertidumbre de si la tierra que pisaban sería regada con más sangre roja que blanca.  
Bajo el cielo despejado, un trueno rasgó el silencio de aquel día, las sacerdotisas daban el visto bueno al enfrentamiento, augurando la victoria para aquellas mujeres auto mutiladas, que con ojos envenenados por la ira dejaban la protección de su fortaleza; acabar con la plaga humana era su único objetivo, venían preparadas para morir luchando o luchar hasta encontrar la muerte.
La Princesa amazona pasó la mano a través del agujero del casco, agarró el trenzado de su cabello y se colocó el yelmo tapando parcialmente su rostro níveo y pecoso. Levantó su espada en alto y dando la orden de ataque, espoleó al caballo con furia para cargar contra los desgraciados hombres que pronto perecerían bajo sus manos.
Ambos grupos guerreros colisionaron, un ruido quejumbroso se despidió de cada una de las gargantas en las primeras filas de combate, el resto, esperaban el momento preciso para ensartar el filo de sus armas en la piel del enemigo.
Las flechas sobrevolaban sus cabezas, impactando en el cuerpo de los hombres que en la retaguardia miraban con preocupación el despliegue amazón, sus manos temblaban mientras sentían espasmos en su cuerpo al caer como simples marionetas a las que han cortado las cuerdas.
La Princesa hundió el puñal en el pecho de Ithacá, lo miró a los ojos por última vez y pidió perdón por quitarle la vida.
— Si estuviese en mi mano salvar la vida de tu pueblo, así lo habría hecho. Pero los dioses han elegido al dueño de la tierra que pisas. Amazonia es nuestra y no hay cabida para más reyes ni gobernantes. Descansa en paz mi querido General, algún día nos encontraremos en el infierno y podrás vengarte, derramando mi sangre blanca y pintando con ella tu cuerpo.   




viernes, 21 de diciembre de 2012

Nueva entrada en tacones.... el fin del mundo


Hola mis chic@s, ya estamos aquí de nuevo con nuestras chicas de tacones, esta vez se nos han vuelto locas de remate, la semana pasada fue todo un éxito sobre con el relato del "Último encuentro" de nuestras damiselas, pero esta vez hemos querido ir más lejos, con una segunda (y definitiva) parte a la masacre que crearon las nenas (si ya decía yo que estaban para amordazar y medicar ¬¬)
Como no quiero adelantar acontecimientos, os dejo el enlace a la entrada de tacones de esta semana, espero que os guste y disfrutéis leyendo ^^
Feliz fin de semana y un besote muy muy fuerte para tod@s, al parecer el mundo no acabará todavía, habrá que seguir sufriendo.... ^^

http://conunpardetaconesss.blogspot.com.es/2012/12/encuentro-en-tacones-el-ultimo.html

lunes, 29 de octubre de 2012

Microrrelato. Una amistad muy particular






Una amistad muy particular



— ¿Desde cuándo los vampiros se cepillan los colmillos? ¿Acaso os preocupan las caries?
— Muy graciosa. Si pudiera alimentarme de gente honesta, buena y de “alta sociedad” como tú, posiblemente no tendría este sabor de boca. El último llevaba meses sin ver el agua y el jabón.
— Que asco, mejor ahórrate los detalles.
— No todos tenemos la “suerte” de podernos alimentar como tú lo haces. Todavía estoy perplejo de cómo surgió nuestra amistad. A cualquiera le resultaría gracioso.
— Mi condición es exclusiva, y tampoco es que sea de las mejores, tiene sus pegas.
— ¿Pegas? Con lo bien que vives… la cosa es quejarse.
— ¿Tú crees? No puedo saborear cosas buenas, ni oler esencias deliciosas, no puedo follar y sentir placer con nadie ni nada. Hasta tengo prohibido tener deseos. En algo nos parecemos, tampoco puedo dormir y soñar.
— Ohhh… pobre Ángel Caído, que dura es su vida. Si no me llego a comer a tu último trabajo, aquel asesino degenerado, ahora estaríamos destripándonos mutuamente. La vida es insólita.
— Absurda, diría yo. Vamos, acerquémonos un poco al sol, también es mi hora de comer.
— Después del almuerzo podríamos tener sexo juntos, yo no soy humano, conmigo sí que puedes.
— ¿Y perder mis alas? Ni de coña. Terminaría siendo tu postre.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Nueva entrada y final de mi historia de heroínas en la web "Con un par de tacones"



Hola mis amores, aquí os dejo la tercera y útima parte del relato que hice en el blog "Con un par de tacones"
Las taconeras justicieras nos dan muchas sorpresas y acción, ¿te lo vas ha perder?

Un bso mis chic@s y que paséis una buena noche :D

http://conunpardetaconesss.blogspot.com.es/2012/09/encuentro-en-tacones-heroinas-y-barbie_20.html

jueves, 13 de septiembre de 2012

Segunda parte del relato semanal de tacones



Aquí está la segunda parte del relato semanal de mis queridos tacones, las intrépidas (y al parecer en problemas) heroínas justicieras, han vuelto a la carga!!
Os dejo el enlace de este cómic que me está dando muchos quebraderos de cabeza ^^ Pero oye, que bien me lo estoy pasando con ellas :PPP
Espero que os guste y que no me matéis después de leerlo XDD
Un besote mis amores :D

http://conunpardetaconesss.blogspot.com.es/2012/09/encuentro-en-tacones-heroinas-y-barbie_13.html




domingo, 9 de septiembre de 2012

Nueva entrada en "Con un par de tacones" Mi relato de esta semana




Como cada semana ya estamos aquí para mi nueva entrada semanal de los tacones, esta vez es diferente, tiene intriga, acción, encuentro y todas esas cosas que se me pasan por la cabeza, pero desde otro punto de vista, a ver si os gusta, a mí en cierta manera me ha encantado ser una de las protas del relato ^^
Un besote enorme y feliz día amores míos :D

http://conunpardetaconesss.blogspot.com.es/2012/09/encuentro-en-tacones-heroinas-y-barbie.html

martes, 12 de junio de 2012

El combate de tu vida




   



Aquí os dejo este relato algo extraño, es una idea que surcó mi cabeza hace tiempo y que ahora le he dado forma, raro donde los haya, pero cubierto de muchos matices diferentes. Espero que os guste, besos inmensos para tod@s mis niñ@s, que ya sabeis que os adoro
(Gracias por estar siempre conmigo)





El combate de tu vida



Arrodillada sobre la tabla dura y desgastada del banco, rezaba en voz baja y dejando escapar las palabras entre sollozos y soplidos resignados. “Por favor, por favor, ayúdame. Hazme caso tan solo esta vez. Entregaré mi vida, mis actos, mis días, todo lo que poseo si miras un poco hacia mi lado…”. Melibea pegó los puños contra el respaldo del banco anterior, y siguió y siguió con las plegarias y suplicas, mientras que las lágrimas mojaban el pecho de su peto de rayas marineras.  

“Saludos desde el hotel Convención, una y media prácticamente de la madrugada, momento en el que tendrá lugar el tan esperado combate estelar de la noche, el duelo entre este hombre de calzón blanco que ven en el ring, Valerio Megidrez, colombiano afincado en Valencia desde hace un par de años, con veintiséis combates ganados, diecinueve de ellos por ko y ninguna derrota. Se verá las caras con nuestro campeonísimo boxeador Gerardo Peña, natural de Granada y bicampeón de los pesos crucero, con el calzón rojo y dispuesto a defender su titulo con uñas y dientes.”

El párroco se acercó cauteloso hacia los primeros bancos, atraído por el desgarrador ruido de alguien gimoteando. Puso la mano sobre la chica de pelo oscuro y largo, e intentando insuflar algo de confianza, apretó los dedos delicadamente en la piel desnuda del hombro de Melibea. “¿Por qué tanto pesar chiquilla, puedo ayudarte en algo?”  

“Es un hombre muy agresivo el señor Megidrez, tiene pegada dura y buen aguante, está teniendo una carrera brillante gracias a su entrenador, el antiguo peso pesado Héctor de Blas, pero no debemos menospreciar al granadino puesto que en el último año está dando mucho que hablar con tan buenos resultados, estamos seguros de que estos próximos doce asaltos serán todo un espectáculo”

Melibea alzó la cabeza para mirar fijamente al cura y con los ojos encharcados y totalmente hinchados por el llanto, pidió que la dejara unos minutos a solas con sus pensamientos. Ella mejor que nadie sabía que no la podían ayudar, a excepción del que había venido a suplicar por un poco de clemencia.

“El combate está apunto de comenzar, abróchense los cinturones porque promete ser una noche memorable” El sonido de la campana da paso al comienzo del primer round, y los dos púgiles se golpean los puños en saludo, mientras que el arbitro se retira unos pasos para dejarlos espacio. El primero en recibir un golpe es Gerardo que, tras bajar la guardia una milésima de segundo, es alcanzado por un derechazo del colombiano, luchador que no desaprovechará cualquier resquicio de duda para asestarle un fuerte puñetazo.

El cura sabe cuándo una persona necesita tranquilidad y por lo tanto decide retirarse a la sacristía, pero con la clara intención de estar pendiente, por si la muchacha necesita de sus servicios, ya sea en el confesionario o con cualquier clase de charla que consiga animarla. Melibea, muda se lo agradece con un asentimiento y vuelve a sus oraciones y ruegos personales.

“Llegamos al segundo round y ya podemos apreciar que la experiencia de Peña le precede, ha salido con animo de llevar la iniciativa y ahora empuja contra las cuerdas a su oponente, jugando sus bazas y siendo agresivo, claro que Valerio no ha salido a observar las acciones de Gerardo, intenta frenarlo con un yak de izquierda y sin dejarse intimidar por la salida en tromba del púgil granadino. Ambos campeones danzan meticulosamente, Valerio con manos secas y sin recorrido pero totalmente acertado en sus golpes, mientras que Gerardo baila esquivando y cubriéndose. Boxean motivados y ambos con muchas expectativas de victoria, hasta que se le echa encima Peña al valenciano y el colegiado tiene que separarlos, momento en el que vuelve a sonar la campaña de fin de segundo round”  

Cada palabra que exterioriza la única feligresa que ahora ocupa los asientos de la iglesia, es más y más alta, hasta que un grito desgarrado retumba el las paredes centenarias de piedra tallada. Los querubines la contemplan imperturbables, con sonrisas tiernas y ojos vacíos, las imágenes de los santos y vírgenes permanecen mudas ante tanto dolor, como vulgares espectadores a un festín de corazones rotos y sueños destrozados. Allí Melibea sufre, allí se muere por dentro y grita, vuelve a gritar que por favor se oiga su llanto.

“Quinto round y la ceja de Gerardo parece una fuente, ese derechazo del colombiano le ha dejado traspuesto unos segundos que le han restado muchos puntos, en cambio Valerio está muy entero aún, y con fuerzas renovadas vuelve a cargar contra la ceja partida del granadino. Un fuerte golpe de Peña en el hígado hace que Valerio pierda el equilibrio, parece que ya encontró su punto débil, si quiere volver a tomar el control del combate será mejor que aproveche este momento”

El techo de la cúpula del templo emite un crujido, el polvo de las figuras talladas se desliza y cae sobre el pavimento de baldosas amarillentas, mientras que Melibea sigue y sigue gritando a pleno pulmón. El párroco encerrado en la sacristía intenta abrir la puerta para ir en su busca, pensando que algo malo le tiene que pasar a aquella muchacha de ojos oscuros, pero el pomo de latón se resiste y da vueltas sobre si mismo, sin permitirle salir de la sala.

El médico revisa la cara de Gerardo y tras ponerle un poco de vaselina coagulante, decreta que puede continuar con el combate. “Séptimo round y los dos boxeadores se enzarzan en un tú a tú que no deja margen al respiro. Gerardo está acostumbrado a que muchos rivales se echen hacia atrás ante sus ataques, pero al parecer Migedrez no se lo pondrá tan fácil. Valerio le asesta un certero golpe a Peña en la mandíbula, que hace que la cabeza de éste dé un antinatural giro”

Melibea al fin obtiene respuesta, un haz de luz se cuela por el gran ventanal del retablo, resplandeciendo y despidiendo rayos de luz multicolor a causa de los dibujos de la vidriera. Es de noche y hasta entonces toda la iglesia permanecía sombría, ahora se puede contemplar con claridad cada rincón de la gran estancia santa.

Las rodillas de Gerardo tocan el suelo seguidas del torso y la cara del granadino, que con ojos blancos parece haber perdido el conocimiento. El colegiado se acerca raudo para contar y dar por ko el combate, pero al ver el rostro del púgil, avisa inmediatamente al médico para comprobar las constantes vitales del boxeador.

Una silueta dulcificada y femenina se acerca a Melibea, de ella se despide gran cantidad de energía y calor, haciendo que la chica se tenga que tapar la cara. El sacerdote sigue empujando, esta vez con embistes y golpes de hombro la puerta de madera vieja que le separa de Melibea, pero es imposible, nada parece suficiente para hacer que el estorbo ceda. Mira hacia la ventana y sabe con certeza que aun rompiendo el cristal no podrá salir por un hueco tan estrecho. Ahora que todo está en calma fuera de la sacristía, es el cura el que grita pidiendo ayuda.

El doctor certifica la muerte del boxeador después de más de cuarto de hora de reanimación asistida, las ambulancias suenan en el exterior, los asistentes y espectadores al combate han sido evacuados, y en el ring solo quedan los allegados del cadáver y algunos de los organizadores del evento. El caos y la tristeza campa a sus anchas sobre la lona cubierta de sangre.

Melibea siente como un hierro al rojo vivo le toca la mejilla, quemándole la piel y regalándole una tranquilidad aplastante dentro de su corazón. Escucha las palabras del ente misterioso y queda cautivada por la angelical y melódica voz que éste posee: “Dime qué es lo que tanto quieres”. Melibea se agarra fuertemente de aquel cuerpo, palpando el lugar exacto donde debería estar la cintura del ser divino que tiene en frente. Las palmas de las manos le arden como si agarrase ascuas recién sacadas de una hoguera y sin saber si puede o no hablar, pronuncia las palabras que tanto ha gritado esa noche. “Te doy mi vida si me devuelves la suya”

Nota de prensa: “El combate tan esperado del sábado noche en el hotel Convención, donde se batirían en duelo pugilístico Valerio Migedrez y Gerardo Peña, ha sido cancelado por motivos de seguridad, unos temblores han provocado grietas en el edificio y por esa misma causa han decidido poner en revisión la zona, por lo que se retrasará el evento un par de semanas hasta encontrar un nuevo auditorio para su celebración. Ambos boxeadores han expresado su descontento, no obstante entienden el motivo de cancelación y asumen la demora del combate”
“El párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, encontró muerta dentro de su iglesia a una joven de veinticinco años, ciertas partes de su cuerpo estaban calcinadas. La investigación apunta al mismo sacerdote como culpable del crimen, ya que la iglesia estaba cerrada por dentro en el momento del asesinato”

viernes, 11 de mayo de 2012

El misterioso visitante bajo la lluvia





Hola mis chic@s, os cuento de qué va hoy la cosa: hace tiempo propuse un juego en facebook de esos raros que se me ocurren, la idea era que me dijerais una palabra cada uno, y con ellas yo haría una pequeña historia que las juntara todas, además también dejé que me indicaseis un género, el elegido por mayoría fue el “suspense”.
Aquí os dejo las palabras seleccionadas: Vampiros, Levitar, Ceguera, Embadurnarse, Tentar, Misteriosa, Callejón, Tempestad, Selene, Encimera, Caleidoscopio, Guitarra, Chocolate, Intensidad, Labios, Congrio.
La verdad es que no sé si el texto merece o no la pena, pero me lo he pasado bien con el juego, ha sido cuanto menos interesante.
Un besote enorme y muchas gracias a todos los que participaron en mi nueva locura, y otro enorme a los sufridores que ahora leeréis el resultado jajajaja

Y aquí mi pequeño relato, titulado:





El misterioso visitante bajo la lluvia



La noche anterior había sido tranquila, acompañada de esa brisa que arrulla para conciliar el sueño, pero conforme pasaba el día la cara del cielo tornaba cada vez más seria.
La tempestad despertó a mi pobre Biscuit, un terrier de pelaje oscuro como el chocolate más negro. Vino hacia la cama en carrera rápida y conocedor de que si subía a ella obtendría una gran reprimenda, sus patitas delanteras empezaron a rasgar con intensidad los bajos de la bordada colcha de ganchillo.
Acurrucado a un costado de mis piernas, el pobre perrillo gemía por el miedo que le daban las tormentas, lo que me aseguraba una noche larga y en vela. Decidí en aquellos momentos que quizás con un poco de música nos calmaríamos tanto él como yo, y agarrando mi vieja guitarra, empecé a tocar una melodía suave y tranquilizadora. Las notas musicales llenaban la estancia, acompañadas por el aporreo de la lluvia contra el cristal de la ventana.
En esos momentos de paz conmigo misma, el ruido de un golpe seco me sobresaltó, provenía de la cocina. Como estábamos los dos únicos habitantes de la casa en la cama metidos, me asusté y puse en guardia.
Al bajar por las escaleras, armada con un candelabro soldado fuertemente a las manos, sentí un nuevo estruendo, como si alguien estuviese tirando de la encimera de la cocina mi bajilla, haciendo estrellarse los platos contra el suelo de loza.
Una misteriosa silueta me daba la espalda, el cuerpo de un hombre alto y de pelo claro estaba frente a mí. Ahogué el grito que quiso salir de entre mis labios, pero supongo que notó mi presencia, puesto que volvió la cabeza en mi dirección.
No podía moverme del sitio, ni siquiera era capaz de quitar la vista de aquellos ojos de extraño color rojo que me miraban con intensidad, llenos de destellos inhumanos, formas inverosímiles, como si contemplaras el interior de un caleidoscopio que gira y gira sin control.
Una siniestra sonrisa adornó sus facciones, dejando a la vista unos colmillos largos y afilados, recordándome de inmediato las películas de vampiros que tanto me gustaban.
El escalofrío que traspasó mi columna casi me hizo doblar las rodillas para caer de bruces contra el suelo.
Perdida y confusa, sentí una inexplicable la necesidad de tentar aquellos músculos que poseía mi inesperado visitante, hasta que al bajar la mirada me di cuenta de que estaba levitando a unos quince centímetros del suelo.
Una luz intensa empezó a desprenderse del cuerpo de aquel terrorífico ser, era tal la ceguera, que tuve que sujetarme al marco de la puerta para no perder el equilibrio, mientras que mi garganta daba fuerte gritos pidiendo auxilio.
Los ladridos de mi pequeño perro fueron los que terminaron acallando mis voces, al tiempo que la intensidad de aquella claridad perdía fuerza.
Asustada contemplé que Biscuit se había encaramado a una de las piernas del desconocido; como si se tratara de un congrio, enroscaba sus patitas a la pantorrilla y mordía con fuerza al intruso de ojos diabólicos.
De una patada, el susodicho se deshizo de mi mascota, estampándolo contra la puerta del frigorífico y dejándolo inconsciente.
La rabia que emanó de mi pecho al ver aquello me dio la valentía y fuerza necesaria para atacarlo, lanzándome sobre él con el candelabro en alto para asestarle un certero y fuerte golpe en la cabeza. Error. Aquel ser, esquivó mi ataque y me agarró del cuello con una sola mano, presionando con violencia hasta que inevitablemente solté mi única arma defensiva.
Embadurnándose las manos con la crema de fresas que había hecho para la cena, me restregó los dedos por parte de la cara, metiendo dos de ellos en mi boca. Sobre la lengua sentía sus largas uñas afiladas, el sabor dulzón del postre y la repulsión que me causaba lo extraño del suceso.
Sacó su mano de mi boca y sonriendo con picardía me plató un beso voraz sobre mis labios finos y apretados, intentando por todos los medios que no incursionara con su lengua dentro de mi boca.
Fue inútil, rindiéndome ante su titánica fuerza, dejé que su beso avanzara hasta convertirse en algo obsceno y ofensivo.
Aquel hombre me elevó del suelo y rodeó con los brazos mi cintura, obligándome a sujetarme con fuerza de sus hombros al notar bajo los pies la altura que habíamos alcanzado.  
Sentí un intenso pinchazo en la lengua, el muy desgraciado me había mordido sin delicadeza, mezclando el delicioso sabor de su boca y el de las fresas, con la sangre que ahora desprendía mi lengua. Succionó con fuerza de ella, mientras una de sus manos se introducía violenta entre mis piernas, palpando con acierto el punto más sensible, convirtiendo aquella tortura en algo aún más tenebroso y sucio.
Dejó por un momento aquel beso asesino y comenzó a lamer mi cuello, notaba como su áspera lengua me saboreaba, sentía como su aliento se convertía en fuego al chocar contra la fina piel de aquella zona.  
No sé cuándo paró la carnicería, ni en qué momento todo dejó de tener sentido, lo que sí recuerdo es verlo partir por el angosto callejón frente a mi casa, mojándose bajo la copiosa lluvia, mientras yo intentaba hacer reaccionar a mi pobre perrillo inconsciente.
En mi mente solo había unas palabras, una frase que se repetía hasta la saciedad: “Selene, esperemos que esta noche se vuelva a repetir, ya que jamás has sentido placer igual en toda tu aburrida vida”.

sábado, 5 de mayo de 2012

Micro micro emotivo y visceral



Micro micro emotivo y visceral 

(Se recomienda no leer a la hora de comer) 


Ella contrajo los músculos vaginales oprimiendo la hinchada y pútrida verga, mientras le decía al oído: “¡aaaaggggrrrrr!”. Él puso su único ojo en blanco al sentir la presión. En ese mismo instante y a causa de una de las violentas embestidas, a ella se le desprendió un trozo de pecho cayendo éste al suelo, mientras que él, sorprendido, reaccionó agachándose rápidamente para recogerlo, arrancándose el pene en el acto y quedando dentro del sexo supurante de la zombie de mejillas verdes.



___________________

Chic@s, buenas buenas, aquí estoy trabajando en un proyecto nuevo que espero que pronto vea la luz, por supuesto que seréis los primeros en tener novedades, un besote inmenso y feliz fin de semana... os quiero :DD

domingo, 12 de febrero de 2012

Día de circo




Día de circo



— Bienvenidos niñas y niños a este día de circo, donde todo puede pasar. ¡Abrid bien los ojos y agudizar vuestros oídos para no perder detalle, porque el siguiente espectáculo será inolvidable!
Todos los estudiantes del colegio Cervantes aplaudían al unísono mientras el presentador voceaba su rayado discurso a pleno pulmón. Con los brazos extendidos miraba al público desde el centro de la pista, regalando a los pequeños espectadores una sonrisa sobreactuada.
En el patio de butacas semicircular estaban sentados todos los alumnos, con una gran peculiaridad, y es que la mitad de ellos tan solo tenían cinco añitos, mientras que la otra mitad eran ya adolescentes de catorce. Al parecer los justificantes de las clases intermedias habían desparecido misteriosamente, por lo que los profesores encargados de la supervisión de la excursión optaron posponer para otro día al resto de cursos.
La función iba según lo previsto, primero salían a escena los payasos para caldear el ambiente y provocar que la muchedumbre riera ante tanta filigrana y acrobacia mal sincronizada. Un payaso de pelo afro y azul chillón, hacía las veces de paso de cebra, mientras que el resto de cómicos paseaban sobre su abdomen, y cada vez que esto ocurría, el hombre chupa-chups azulado despedía una fuente de agua verdosa de su boca, cayéndole de nuevo en la cara al descender.
De repente un fuerte estruendo salió de las bambalinas. Algunos payasos absortos en su número no apreciaron tal sonido, en cambio otros se miraron extrañados, preguntándose qué habría pasado tras el telón de fondo.
Todo parecía estar en orden, la función debía continuar.
Los trapecistas fueron los siguientes en mostrar su impresionante habilidad sobre la cuerda floja. Saltaban sin red al vacío para caer en manos de algún compañero, mostrando convicción y seguridad.
Algunos de los chicos de mayor edad del grupo estudiantil, repetidores seguramente, silbaban y gritaban impertinencias a las acróbatas escasas de ropa, al tiempo que los profesores a su cuidado les reprendían sin conseguir resultados.
Había llegado el tiempo de los animales más feroces, una jaula inmensa y de aspecto robusto, bajó de las alturas, colgada de gruesos cables. Nadie entendía cómo no habían visto aquel gigantesco artilugio con anterioridad, era como si se hubiese materializado en el aire.
Los niños mas pequeños empezaron a chillar ensordecedoramente, vocecillas agudas que perforaban los tímpanos, al comprobar que la jaula que bajaba del techo de lona no tenía puerta, y dentro se encontraba un animal muy peligroso. Incluso los cuidadores de la excursión quedaron estupefactos ante tamaña locura. Si aquella bestia lograba saltar a las gradas, que estaban a pie de pista con total accesibilidad, ocurriría una catástrofe.
El hombre que había presentado el show salió corriendo como alma que lleva el diablo, y se encaramó a la jaula, intentando cerrar la puerta corredera de la misma.
— ¡Subidla de nuevo! — Gritaba el presentador encolerizado e intentando que su mano no terminará dentro de la boca del animal.
Los payasos intentaban que la gente no se moviera de sus asientos, advirtiéndoles de que si corrían pondrían más nervioso al bicho.
Dos domadores armados con un látigo y una fusta entre las manos, se acercaron con sigilo a la jaula colgante.
La enorme bestia de más de dos metros de altura saltó fuera de su cárcel, y mirando a los domadores como si fuesen comida, se lanzó contra ellos, devorándoles la cabeza en un solo movimiento.
Los payasos ahora convertidos en estatuas de piedra, seguían con las manos alzadas pidiendo calma, postura en la que se habían quedado cuando el animal mató a aquellos hombres.
Los profesores aferraban fuertemente los cuerpecitos de los niños mas próximos a ellos, intentando inútilmente protegerles de lo que vendría a continuación. La masacre era inminente.
Una preciosa niña de cabellos cobrizos y piel clara, se puso de pie entre el publico aterrorizado. Sonriendo abiertamente empezó a bajar por las escaleras, ignorando las voces a sus espaldas y esquivando el agarre de los compañeros junto a los que pasaba.
El terrible monstruo se giró sobre si mismo y encaró al presentador, que terminó con idéntica suerte que los dos domadores descabezados.
Aun viendo esto, la pequeña pelirroja continuaba su avance hacia la criatura asesina, ahora con las manos extendidas como para dar un amistoso abrazo al animal.
El payaso de pelo añil agarró a la muchachita por la cintura e intentó llevarla de nuevo junto con sus tutores, pero al parecer a ella no le hacía gracias que aquel hombre la tocara. Puso sus tiernas manitas en las maquilladas mejillas, obligandolo a torcer la cabeza hasta encontrarse con sus ojos.
— Bájame, yo puedo solucionar esto — dijo la pequeña con seguridad.
Por algún extraño motivo, o a causa de lo caótico de la situación, el payaso creyó las palabras de la niña y como si estuviese hipnotizado la puso de nuevo en el suelo, dejándola libre.
Dirigía sus cortos pasitos hacía la bestia, teniendo que saltar por encima del cuerpo de uno de los domadores que reposaba sobre un gran charco de sangre. Al llegar junto al bicho en cuestión, le tocó la cola, y esperó a que el animal se diera la vuelta, con las manos cogidas a la espalda y sacando pecho.
— No te preocupes, ya ha pasado todo, no tienes que ponerte nervioso.
El animal la miró por un instante con ojos hambrientos, y abrió las fauces amenazante frente a ella. Intimidándola.
— He cerrado todas las salidas y nadie podrá escapar de aquí. Traje a los más mayores para tí. A los pequeños me los quedo yo. Por si no lo recuerdas, ese era el trato. Te dije que no sería tan difícil conseguir gran cantidad de comida y he cumplido con mi cometido, ahora me debes un viaje, recuérdalo.
El dragón desplegó sus alas escondidas hasta el momento entre las escamas y sonrió de lado a la pequeña maquinadora del plan. Estaba seguro de que por lo de hoy tendría que hacer multitud de favores a la dichosa y caprichosa demonio.
El dragón sacó su bífida lengua a modo de burla y ella se carcajeó en respuesta. “Las próximas semanas serán muy divertidas” pensó la pelirroja.
Al menos esta vez el reptil comería un verdadero festín de cumpleaños.


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Como veis ya estoy de vuelta, la compañía telefonica ha sido un verdadero coñazo, pero al menos conseguí lo que quería, que a veces es un robo a mano armada. Un besote para tod@s y gracias por pasar por aquí.



P.D. He tenido varios comentarios durante estos días, sobre el concurso. Y os lo aclaro a todos: no es un concurso de relatos como el año pasado, es un sorteo en el que solo hay que poner un comentario y mandar un mail con vuestro nombre. Sé que muchos no se han animado a participar pensando que había que escribir un relato como el año pasado. Para los interesados marquen la tecla tres y asterisco....no, no, que eso era otra cosa jajajaja. Mejor pinchar la foto del concurso de la cabecera del blog ;P

lunes, 28 de noviembre de 2011

RELATO ENCADENADO "UN NUEVO DESPERTAR"



RELATO ENCADENADO
"UN NUEVO DESPERTAR"




CAPÍTULO I

Cogí el último tren de la noche con destino final al comienzo de una etapa nueva en mi vida, viviendo en una ciudad desconocida y entrando en la universidad.
El vagón estaba vacío, al menos en los asientos cercanos al mío o, eso pensaba yo pues, en el instante que me transportaba al mundo de los sueños, me pareció verla a ella, reflejada una vez más, a través del cristal.
Un escalofrío recorrió por mi cuerpo, no me podía suceder esto ahora; tanto tiempo de terapias y pastillas para no tener otra vez alucinaciones en vano… Aparté la mirada hacia la derecha, con la esperanza de que el reflejo perteneciera a una mujer que estuviese cambiándose de asiento pero a mi derecha no había nadie andando, ni tan siquiera había un alma despierta a estas horas de la noche.
También pensé que podría tratarse de una pesadilla, fruto de viajar en tren y nervioso por comenzar la universidad pero, cuando me armé de valor y volví a mirar hacia el cristal, aún estaba ella mirándome.
Siempre que aparecía en mi niñez, lo hacía durante varias fracciones de segundos pero nunca tanto tiempo como lo estaba haciendo en esos momentos. Fue la primera vez que podía verla detenidamente pero me acobardé y cerré los ojos, conté hasta diez y me dije una y otra vez, en voz baja, “tienes que dormirte, es tu imaginación”, “tienes que dormirte, es tu imaginación”.
No dormí esa noche, aún así, no me atreví a abrir los ojos hasta que noté en mis mejillas el suave calor del sol al amanecer. A pesar de no haber abierto los ojos aquella noche, ella estaba entre mis pensamientos, en mi visión.
Aún quedaban dos horas para llegar a mi destino, durante ese tiempo evité mirar por la ventana y me puse a leer un libro… Cuando llegué al destino fui al cuarto de baño de la estación, me eché agua en la cara, me dirigí al bar y mientras me tomaba un café y me fumaba un cigarro, me sonó el teléfono móvil.
- ¿Dígame? - dije.
- No tengas miedo… - dijo, entrecortada, una voz femenina.
- ¿Cómo? ¿Quién es? No estoy para bromas telefónicas, váyase a la puta mierda.- respondí medio asustado, medio cabreado.
- ¿Así es cómo le coges el teléfono a tu primo? Como te pongas tonto, te buscas la vida para venir a casa…
- Eh…pe…pero…
- Eh…pe…pero… Ni peros ni nada.- empezó mi primo a reírse.
- Tío, no me hagas nunca más esas bromas.- le dije.
- Primo, no te he hecho ninguna broma, que son las ocho de la mañana a ver si despiertas ya. Bueno te llamaba para decirte que hasta dentro de un par de horas no podré llegarme a recogerte, ha habido algún problema en la oficina y estoy esperando al fontanero.
- No te preocupes, te esperaré en el jardín que hay frente a la estación, cuando estés llegando, dame un toque.
Me levanté de la mesa, pagué la cuenta y salí de la cafetería, marché a consigna y dejé la maleta en una de las taquillas, luego me dirigí al parque. Nuevamente me sorprendí cuando leí en una valla publicitaria “No tengas miedo, es tu futuro” haciendo referencia a alguna campaña de prevención de enfermedades. Repetí en voz baja aquel eslogan.
Me senté en un banco al lado del estanque de patos, a estas horas de la mañana no había nadie paseando por el parque, me puse música con el mp3 y continué leyendo el libro… Al poco tiempo, escuché a alguien decir “no tengas miedo”. Me levanté del banco, el mp3 cayó al suelo, cuando me agaché a cogerlo, vi una sombra tras de mí. Cuando me giré, estaba ella ahí, en carne y hueso, era real. Salí corriendo.
Mientras corría, apareció frente a mí, caí al suelo.
- ¿Pero qué eres? - Grité mientras me quedaba inmóvil en el suelo del miedo.
- No tengas miedo Chad, es el momento, tienes que despertar, te necesitamos…
- ¡No soy ese Chad! Me llamo Tomás.
- Lo siento pero cuando despiertes lo comprenderás. Lo siento mucho por las formas y los medios, tú mismo las estableciste así hace un tiempo.
- Qué dices, te repito que no soy ese que buscas…
Me levante del suelo y volví a salir corriendo mientras huía de aquella mujer escuché el sonido de una pistola disparando, el tiempo se ralentizó. Noté que la bala me alcanzó, sentía como la sangre salía por algún lugar de mi cabeza, iba perdiendo el conocimiento poco a poco mientras aquella mujer me abrazaba y lloraba…
Al poco tiempo abrí los ojos, me dolía la cabeza, no estaba muerto. La primera imagen que tuve después del disparo era aquella mujer dándome la bienvenida, estaba en una habitación blanca, como de un hospital o un laboratorio, no sabría decir dónde estaba.

CAPÍTULO II

No tengas miedo Chad – fue lo primero que me dijo haciéndome señas para que no me moviera- todo estará bien.
¡Mi nombre es Tomas! respondí furioso quise atacarla pero estaba atado a la cama, correas sujetaban mis manos y pies, Nuestra intención nunca fue usar la fuerza pero lo haremos otra vez si es necesario dijo como una sutil amenaza mientras retiraba la sabana que me cubría. Puso su mano en mi muslo jugando con mis vellos, has crecido rápido dijo mientras frotaba su mano contra mi muslo. Te he observado durante toda tu vida, como un jardinero observa a sus plantas crecer y ha llegado el momento de cosechar dijo mientras miraba y acariciaba mis genitales, me dio un apretón que hizo que me abandone todo el aire, giro sobre su taco y se dirigió hacia la puerta, una ranura electrónica y dos beeps abrieron la puerta.
Había tenido fantasías siendo atado a la cama pero ni en la peor de mis pesadillas imagine que estuviese en esta situación. La habitación estaba inundada por el olor a desinfectante, sin duda estaba en un hospital o algo así. A pesar de la situación me encontraba en calma, tenía el cuerpo adolorido y el dolor en mi cabeza me recordó la herida que tenia.
Vi sobre la mesa un expediente grueso, una jarra con agua y un vaso, mi sed era enorme y no quería otra cosa que no sea saciar mi sed, de pronto sentí un dolor agudo en mi cabeza pensé que mi cabeza iba a explotar cerré los ojos de dolor y sin embargo vi que la jarra con agua se acercaba a mí. Sin saber cómo sabia que algo extraño me sucedía, toda mi vida había sido tildado de “raro”, mis alucinaciones, mis terapias, las drogas que usaba para mis crisis, todo estaba relacionado con esto.
El agua se movía en la jarra como si una cuchara invisible la hubiese agitado en sentido horario, la mire y desee que se acerque y la jarra se movió un poco, el dolor por el esfuerzo me detuvo. Volví a intentarlo y el movimiento de la jarra envió el vaso al piso. Decidí liberarme así que me concentre en la correa que ataba mi mano derecha, el esfuerzo me produjo un dolor intenso, pero finalmente logre liberarla. Sentí un líquido caliente y salado que llegaba de mi nariz a la boca, el sabor salado de mi sangre me hizo enfurecer, lo sentía venir, una crisis se acercaba.
Me libere rápidamente baje de la cama y un pedazo del vaso roto se incrusto en mi pie, el dolor solo avivo la llama de mi cólera, ignore el dolor y bebí de la jarra, mis torpes movimientos hicieron caer el expediente, había fotos mías dispersas por el piso, ¡muchas fotos!, ahí estaba yo, más joven, en el colegio, en casa, con mis amigos, había fotos de la mujer de mis alucinaciones, en la carpeta leí sujeto de experimentación nº 22 “CHAD”, desperdigado en el piso encontré mi vida a retazos.
He despertado de lo que pensé era mi vida ¡Yo no soy quien creía que era! Mis pensamientos fueron interrumpidos por el estridente sonido de una alarma y luego una explosión…

CAPÍTULO III

Aprovechando la confusión y el estruendo provocado por la explosión, Tomás consiguió deshacerse definitivamente de las ataduras y, todavía torpe y confundido, salió de la habitación en la que se encontraba recluido. Recorrió, aturdido aún, el pasillo mientras la alarma seguía sonando martilleando su cabeza. A través de una ventana pudo ver, a lo lejos, el alboroto que se había formado en el jardín. Un pequeño depósito de combustible, seguramente de un generador, estaba ardiendo. Un grupo de unas diez personas, algunas de ellas con batas blancas, intentaban apagarlo para evitar que el fuego se propagase a unos depósitos cercanos.
Tomás siguió recorriendo el pasillo algo más consciente. Pudo observar que en las puertas de todas las habitaciones había un cartel con un número y un nombre. Igual que pudo observarlo en la suya cuando salía: el número 22 y el nombre Chad. El pasillo terminaba en una amplia puerta de dos hojas, abatible, que a Tomás le recordó a la de los hospitales, a las que hay en las entradas de los quirófanos. La curiosidad pudo más que sus ganas de escapar y se acercó a descubrir que había en su interior. Y poder así encajar alguna de las piezas de ese misterioso puzzle que tanto le atormentaba.
Lo que encontró en su interior le dejó sin aliento. Era una sala llena de ruidosas máquinas, de enrevesados cables, y de un extraño instrumental quirúrgico. Y en el centro, el cuerpo de un hombre. Estático, rígido, inerte. La extrañeza de Tomás se incrementó cuando se percató de que aquel hombre desnudo realmente era él. Una réplica exacta de si mismo. Un clon.
En el pecho, en el lado del corazón tenía unas marcas, las mismas marcas que se hacen cuando se va a proceder a realizar una operación y definir el corte del bisturí. Las mismas marcas que tenia el propio Tomás en su pecho.
¿Qué era lo que pretendían hacer con él? ¿Quiénes eran estas personas que habían estado persiguiéndole toda su vida, desde su infancia? ¿Dónde se encontraba?
Y mientras todas estas preguntas se agolpaban en su cabeza, sintió una presencia a sus espaldas. Se dio la vuelta y vio nuevamente a la mujer que tantas veces se le había aparecido a lo largo de su vida.
- Chad, tranquilo. -dijo ella sonriendo.- Ya queda poco para que llegue tu "nuevo despertar".- La mujer acercó una especie de pistola al pecho de Tomás. A continuación, éste sintió una fuerte descarga eléctrica.
Y cayó al suelo inconsciente.

CAPÍTULO IV

Sentí un frío terrible en mis nalgas, lo que me hizo despertar, abrí los ojos poco a poco, aún aturdido por lo que recordaba fue una especie de calambrazo, y allí estaba yo, tendido en aquella camilla metálica, cuán largo era, completamente desnudo... lo que me recordaba aquella vez que, de niño, cuando me operaron de mi huevo ascensor, con nueve o diez años, y al despertar de la anestesia, estaba allí, en la cama, “con todo al aire”, rodeado de los abuelitos, mis padres y todos mis primos... ¡Seré gilipollas, ahora estaba todo claro! ¡Cómo no lo sospeché antes! ¡La respuesta estaba allí mismo, en mis huevos...! Alcé la cabeza con dificultad, pegando tanto la barbilla al pecho como me lo permitía el estar atado de pies y manos a aquel frío aluminio, y en efecto, allí estaba la respuesta... ¡No tenía las cicatrices de mi ingle que atestiguaban aquellas dos operaciones de niño....! Entonces comprendí... ¡Todo estaba tan confuso, tenía la sensación de mezclar recuerdos viejos con otros nuevos! aunque no me dio tiempo a pensar mucho... Sentí una presencia....
Giré la cabeza y allí estaba ella, la mujer misteriosa... tenía que tener siempre el cuello girado a derecha o izquierda, pues aquella luz blanca, tan fuerte, de quirófano, que se cernía sobre mí me impedía mirar hacia arriba... sentí cómo una silla se arrastraba y al fin, la tuve sentada a mi lado... se inclinó sobre mí, apoyándose en mi pecho, mirándome frente a frente... lo que era de agradecer pues se interponía entre aquella luz cegadora y yo...
- CHAD...– comenzó a hablar- Supongo que estás aturdido y que todo esto es muy duro para ti... no te avergüence tu desnudez... ¡Te he visto así muchas veces, tonto!... ¿Por dónde empiezo?.... Hace mucho tiempo nos casamos, éramos felices, la pareja del billón de euros, nos llamaba la prensa rosa... la mejor modelo del planeta, la más guapa, alta y esbelta, y uno de los mejores médicos del mundo, despreciado por sus colegas, por sus trabajos e investigaciones sobre la clonación humana... –Hizo una pausa, pues sus ojos se humedecieron- Luego vino tu enfermedad repentina, después aquél fallo multiorgánico... ¡y la muerte estaba tan cercana! ¿Lo entiendes? ¡Tú muerte...! Gasté toda nuestra fortuna en que tus discípulos siguieran tus trabajos y estudios y por fin, hicieran lo que tú nunca te atreviste, dar el paso definitivo, clonar a alguien... a ti... La idea era darte la vida para después, en un momento dado, asesinarte, y transplantar todos tus órganos a los del verdadero CHAD, como has podido comprobar... Sin embargo algo falló, algo no estaba claro en tu investigación... Ahora me dicen que el otro cuerpo, tu verdadero cuerpo, no es viable, la única solución que queda es transplantar –tus alumnos han seguido la investigación por otros derroteros- el cerebro de mi CHAD en tu cuerpo, en este repositorio perfecto que he creado... ¿Lo entiendes, verdad? ¿Serás capaz de perdonarme? ¡Lo he hecho todo por amor...!
Yo ya no me sorprendía de nada, desde que me desperté y vi que no tenía las cicatrices me percaté de algo así, con todo, pese a que aquella mujer era, ciertamente, muy atractiva, asomó en mi rostro un rictus de sonrisa picarona y le dije...
- ¡Cariño...! ¿Puedo llamarte así, verdad? – Ella asintió con la cabeza mientras mesaba mi cabello con sus manos temblorosas- He visto las fotos del expediente... mis fotos de la infancia, del instituto, mi graduación en la universidad, aunque tu nuevo CHAD ha estudiado Derecho, no Medicina... ¿Pillas, la diferencia? Creo que no, ricura, pero no importa, ya cuando me casé contigo debí suponer que eras tonta... ¡No tienes la culpa de ser rubia! Ese es el gran problema de la clonación... habrás podido recrear mi cuerpo, es verdad... ¡hasta creo que tengo la polla más bonita y proporcionada que antes! –Ella hizo un gesto de disgusto, seguramente su CHAD no era tan ordinario como el nuevo TOMÁS- ¡Pero no se puede clonar todo lo demás! Para empezar la primera desviación del experimento, CHAD era médico, yo soy abogado... y luego otra pequeña diferencia (bueno, si me refiero a la polla “no tan pequeña”).... En tu expediente no hay fotos de mi intimidad, cariño, no tienes fotos de mis pajas adolescentes pensando en los actores de la tele... lo que tú crees, en tu expediente, amigos míos, saliendo o entrando de mi piso de estudiantes, de joven, no son más que ligues de una noche de verano, con los que me harté de follar... no tienes fotos ¡qué controladores más malos tienes, o te han tenido engañada...! de mis idas y venidas a la sauna, donde me he tumbado, gustosamente, no como ahora, en otras camillas donde me han comido la polla como a nadie.... porque tu antiguo CHAD, querida, en este nuevo TOMÁS... ¡Es maricón perdido...!
Ella se levantó de la silla enfurecida, estaba fuera de sí, la silla salió volando de lo alterada que estaba, temí que usase violencia contra mí, que estaba allí, desnudo y atado, sin poderme defender.... Sólo escuchaba sus gritos y sus reproches, mientras yo la jaleaba, mosqueándola más, diciéndole que si en sus estudios tuvieron en cuenta que se puede clonar el cuerpo, más no la “vida” de una persona... De repente entró un médico en la habitación... ¡Dios mío, era guapísimo...! Sin duda habría venido alertado por el escándalo de la otra, intentó tranquilizarla, gritándome a mí de malas maneras que me callara y no la enfureciera más... cuando así logró calmarla, los dos se acercaron de nuevo, a asomarse a mi camilla, veía sus rostros sobre mí... uno a derecha y otro a la izquierda, desde aquella posición, aquel paquete sugerente que marcaba el doctor en esos pantalones de tela tan fina que usa el personal médico, parecía que se cernía sobre mí... empecé a sentir una sensación conocida y entonces, nuevamente, abrí mi bocaza, con la conciencia de que estaba indefenso, es verdad, pero si no, no sería yo mismo....
- Doctor, no tengo el gusto de conocerle... cariño... puedo demostrar que no miento, si se toman ustedes la molestia de mirar hacia abajo, verán mi polla, preciosa, turgente, sonrosada... más tiesa que el mástil de un velero... y no has sido tú cariño, la que lo ha provocado... que llevo ya un rato aguantándote ¡so, petarda!, sino la irrupción de este doctor tan guapo...
La pelota estaba en su tejado.... yo era un jugador atado de pies y manos...

CAPITULO V

Tanto el médico como la mujer extraña me miraban como si de un bicho en pruebas se tratase, los dos a dúo observaban mi creciente verga empalmada, y mi mueca risueña y picara en la boca. Tras un largo silencio en el que yo intentaba desatarme lo suficiente una de las manos, para llegar a tocar el paquete del doctor y que así vieran que no iba de farol, se marcharon del quirófano donde estábamos.
Frustrado, así me encontraba, con la sensación de engaño recorriéndome el cuerpo ¿Sería verdad toda aquella película que me acababan de contar? Lo que estaba claro era que pruebas había, las fotos, el otro yo, mi clon, o yo su clon, o yo que sé. Ahora lo más importante era liberarme y salir de allí por patas.
Tardaron más de cinco horas, que contabilicé gracias al enorme reloj de pared de la sala, en volver a por mí, aunque esta vez era solo el médico el que hacía acto de presencia.
— Mira Chad, Tomás o como quieras llamarte, te ayudaré a salir de aquí si tú me prometes una cosa — dijo el atractivo hombre de bata casi transparente y evidente desnudez bajo ella.
— ¿Qué quiere de mí doctor? — Le contesté señalando con los ojos las correas de mis manos y pies.
— Simple, si tú me dejas acompañarte a donde vayas, te ayudaré a salir de estas instalaciones— hizo una pausa mientras miraba hacia la puerta de entrada— sino, te dejaré aquí y me marcharé solo, pero, será mejor que luego no me engañes y me dejes tirado en cualquier sitio intentando darme esquinazo, porque tengo medios para que te encuentren en cuestión de segundos.
Pensé durante un momento a qué se debía este tipo de proposición, ¿para qué querría este hombre hecho y derecho mi ayuda para desaparecer? Era ilógica su petición, pero como estaba muy bueno y yo no tenía nada que perder…
— Está bien, vendrás conmigo, nos esconderemos en un lugar seguro que tengo y ya decidiremos después qué hacer.
Desató mis correas rápidamente, me ofreció otra de esas batas blancas tan sexys y los dos por el conducto de refrigeración llegamos a las habitaciones traseras de lo que parecían un almacén. Tras varios minutos escondido entre cajas que contenían amoniaco vino a buscarme, y los dos montamos en su BMW negro, yo en el maletero y él, lógicamente, conduciendo.
Una vez fuera del vehiculo, comprobé que mis indicaciones habían dado resultado, estábamos en la entrada del bosque de Arbuth, donde una cabaña muy coqueta nos esperaba a una distancia de tres horas de caminata.
Le miré lujuriosamente al poco de entrar a mi antiguo y escondido nidito de amor, o “picadero”.
— Antes de arrepentirte por lo que puedas hacer o decir, deberías saber algo— dijo mientras le acorralaba contra la pared de madera entre mis brazos extendidos, rozando sutilmente nuestras batas— Tomás, soy tu hijo.


PARA CONOCER A LOS AUTORES


CAPÍTULO I FRANTASMA
CAPÍTULO II GARY RIVERA
CAPÍTULO III ZOWI
CAPÍTULO IV OBSERVATORIO GAY GRANATENSE
CAPÍTULO V IRENE COMENDADOR

Muchas gracias a mi chico Observatorio, que siempre me mete en estos líos jajaja, pero encantadísima tanto de cooperar como de que se acuerde de mi, eres un solete guapo; y como esto es un relato encadenado, yo le paso el testigo a mi querido Julio G. Martín, que estoy segura hará con él un trabajo magnifico y nos sorprenderá de la mejor manera. (Pinchad en su nombre para ver su web y por lo tanto su continuación)

Besos para todos y espero lo hayáis disfrutado: DDDD

jueves, 17 de noviembre de 2011

Nuestro primer contacto



Nuestro primer contacto (Microrrelato)



El repartidor de correo de la quinta planta de la Pacific Unión State, conectado a Paramode desde su MP3 pasó arrastrando su carrito de reparto por el pasillo de nuestro departamento, arrancando de cuajo de nuestras clavijas el cable conector USB, el que en esos momentos nos unía en el intercambio de datos; llevándose por delante ese enlace del que ambos estábamos disfrutando.
Y allí estaba yo, un Hp pavilion 7865 de sobremesa que, triste y abatido rezaba por una próxima vez; aunque el proceso de copia de datos ya hubiese terminado, quién sabe si mas adelante podríamos volver a estar conectados. Yo mientras tanto seguiría observando a aquella espectacular maquina modelo Apple MC915Y/A que cada mañana, risueña despertaba en el inicio de sesión.

miércoles, 22 de junio de 2011

Nueva droga





Nueva droga  (Microrelato)




Estudios científicos dicen que la nueva, criticada y controvertida droga legal que ha sacado al mercado la cosmopolita empresa de medicamentos Metic Comb, esta siendo un éxito de ventas, a pesar de la prohibición de toda publicidad que se ha implantado en diversos países. Los consumidores la compran. De reducido tamaño y suministrada a través de Internet, millones de hogares ya la tienen como un medicamento más dentro de su botiquín.
Unos dicen que es la cura de todas las curas, otros por el contrario la llaman la nueva dictadura del siglo XXI. Científicos de todo el mundo catalogan la sustancia como el invento de los inventos y los gobiernos se frotan las manos con las ganancias de los impuestos, al tiempo que tiemblan por las futuras posibles consecuencias. ¿Será verdad que la era de la mentira ha comenzado su término?
Mientras esperamos los resultados que a largo plazo este logro científico nos ha traído, mediremos con cuentagotas las dosis suministradas en nuestros oídos.
Inventada en su origen como cura para el alcoholismo, tenemos entre manos el suero de la verdad, el polígrafo del evangelio y la abrupta sinceridad. Y que Dios nos pille confesados.

miércoles, 15 de junio de 2011

Antigua Colt (Steampunk)






Antigua Colt



Billy dio un puntapié a su hermana para que se levantara. Empezaba a tener prisas, debía ir por las demás armas si quería que su plan saliese a la perfección.

Miró aquella belleza, su Colt predilecta de doscientos años de antigüedad, del mismísimo Anson Chase; le sonrió de lado cómo el que mira devoto a la mujer amada.

_Quédate aquí y prepárala, ponle pólvora suficiente y no olvides limpiar el cañón antes, la última vez casi me explota en la cara_

Los vehículos pasaban deformes ante sus ojos siseando sobre el asfalto de la gran ciudad. Montó en su Aston Martín y pisó el acelerador a fondo al tiempo que retiraba con extremo cuidado la gabardina de cuero marrón de la palanca de cambios.

El ilegal vendedor de artillería le entregó su pedido sin mirarle a los ojos, anhelaba los dólares de la transacción y ya eran suyos, no era necesario marrullar más al cliente. Billy agradeció la presteza del trato y regresó a casa con la nueva carga.

El tren de vapor haría su parada en Carlton Wich sobre las siete, y él cómo siempre dominaría la situación, no en vano era el gran Billy.



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Hola a todos mis chicos, pues aquí os presento un microrelato que hice para el concurso "Steampunk" de "Castillos en el aire"
Aquí os dejo el enlace de todos los relatos participantes y por supuesto del ganador AQUI
Tenía que tratar sobre ese genero, para mi hasta ahora desconocido, espero que os haya gustado.
Un beso para cada uno de vosotros y pasad un dia maravilloso

viernes, 13 de mayo de 2011

El árbol del zombi ahorcado



Despues de los problemas con blogger, y que esta entrada se fuese a la m... os la vuelvo a postear, para que la disfruteis:
Aqui os traigo un relato corto que hice para el 2º concurso de relatos zombis de mi querido blog Infectados, del que soy colaboradora, y donde sus administradores Infectado 0 e Infectada X, son mis chicos y los quiero un montón, ale, ya lo he dicho, jejeje
Espero que os guste mi aportación para el concurso y disfrutéis leyendo esta pequeña historia, un beso para todos.



El árbol del zombi ahorcado



Es curioso cómo un lugar toma protagonismo en la vida de las personas, cómo un paisaje se aferra a nuestras retinas y nos hace recordar buenos y malos momentos.
Para Cler ese lugar carismático era aquella pradera, aquel paradisiaco montecillo de verde y mullida hierba, coronado por un gran sauce de ramas gruesas y adorno putrefacto.
Hacía ya más de cinco años que por el pueblo de Wennitown corría la historia del árbol del zombi ahorcado. Salió en los periódicos aquel suceso, un hombre joven se ahorcó después (dicen) de una mordedura de dichos seres; se puso una soga al cuello, pero antes de morir su cuerpo se transformó quedando colgado de por vida como vulgar manzana podrida. En varias ocasiones había intentado bajarse, pero su escasa fuerza e inteligencia habían obrado en su contra. Las autoridades pensaron en un primer momento bajarle y terminar con su no-vida, pero el pobre muerto viviente no hacía daño a nadie allí subido, así que seguía colgado a espera de un mejor destino, quizás una cura para tal enfermedad.
En un macabro juego Cler y su nuevo amigo Eugene fueron a visitar al zombi ahorcado, pero el paisaje alrededor de aquel ser era realmente sobrecogedor y de una belleza abrumadora, por lo tanto como si de un ritual se tratara, los dos jóvenes terminaron por hacer de aquella pradera y de la sombra de aquel árbol su lugar de encuentro. Con el tiempo la amistad se transformó, dando paso al amor y posterior unión entre los dos muchachos. Quedaban todas las tardes bajo el zombi colgado, leían libros en voz alta y los dos amantes compartían suculentos picnic. Llegó el momento de formalizar su relación y qué mejor lugar para hacerlo que aquel sitio que había visto tanto de ellos.
La boda fue intima, el altar se sitúo a los pies del balanceante no-muerto, y los escasos invitados se fueron acostumbrando a la visión de aquel cuerpo desecho poco a poco.
La vida sigue, continua, la feliz pareja el día de su tercer aniversario quedó bajo su árbol para tomar la merienda como era costumbre, pero ese día Cler llegó antes y tras saludar a su amigo zombi, esté empezó a moverse violentamente, no era la primera vez que lo hacía, pero tal eran los envites y latigazos del pobre, que sus mugrientas ropas empezaron a ceder, y pequeños trozos de tela desgarrada, briznas de carne putrefacta y alguna que otra baba, llovieron sobre la sorprendida Cler que, miraba extrañada el comportamiento exagerado del engendro.
Entre todo aquello que le había caído encima, algo llamó su atención, una especie de papel amarillento y doblado cuidadosamente, que se había deslizado del precario bolsillo del bicho en cuestión.
Era una carta de amor, un pequeño retazo de sentimientos que el anterior hombre que habitaba en el cuerpo del ahora zombi, había plasmado con evidente dolor y lagrimas. En aquel pedazo de corazón de tinta, las palabras vertidas estremecieron a la dulce Cler, que sin poder evitarlo empezó a llorar por la empatía que ahora le causaba el infortunado zombi. Nunca se había planteado el por qué de su decisión para colgarse, suponía fuese por la infección, pero al parecer no había sido así.
Eugene no supo de la carta, Cler la guardó dentro de su abrigo e intento disimular el estado de tristeza que el hombre antes del zombi la había despertado.
Eugene hacía tiempo que notaba algo extraño en Cler, las visitas al sauce se habían multiplicado, mencionaba aquel zombi demasiadas veces en sus conversaciones e incoherentes celos amenazaban con rellenar su sesera.
¿Cómo tener celos de un maldito y condenado monstruo? Se preguntaba Eugene sintiéndose estupido. Pero cada vez lo veía más claro, Cler sentía algún tipo de simpatía por él. Aquel en principio insignificante recelo fue creciendo, enraizándose dentro de sus tripas y turbando su mente, hasta el punto de creer necesario tomar cartas en el asunto. Se desharía de aquella aberración lo antes posible. La noche en la que Eugene tomó la decisión, Cler pronunció en sueños al desecho ahorcado. Sacado de sus casillas el celoso marido agarró un buen cuchillo y fue en busca del desgraciado para terminar con el asunto de una buena vez.
Estando frente a él, comprobó que no podría hacer que su mujer volviera a quererle de la misma manera aunque terminara con la “vida” de aquel ser, puesto que ella sentía algo intenso. Así que acercó su cuello a la visceral y podrida boca del colgado y dejó que lo mordiera fuertemente.
Eugene cayó al suelo, tras varias horas de convulsiones y espasmos, su cuerpo había sido totalmente infectado por el virus, transformándole en uno de ellos.
Encaminó sus pasos hacía su casa, para por fin ver a su querida Cler y ofrecerla su alma. Conforme pasaban los minutos, la necesidad de comerse un cuerpo humano aumentó, decidiendo atacar a varias personas que tuvieron la mala fortuna de cruzarse con él en el camino.
Se desató un gran revuelo a su alrededor y después de varios intentos fallidos por escapar de la muchedumbre, Eugene terminó muerto a manos de las autoridades, unos policías que le desmembraron con hachas y mazas.

_ Tienes que aprenderte primero la letra “a”, no quieras avanzar tan rápido, cariño así no llegaremos a ningún sitio_ decía Cler mirando al zombi colgado con la cartilla de preescolar que sujetaba abierta entre sus manos_ Venga, deja de emitir esos alaridos y empecemos de nuevo, después de tres meses ya deberías saber pronunciar al menos las vocales correctamente_
Y dejando el vaso de leche junto a las galletas de chocolate (su merienda), se dio la vuelta sobre el tapete de cuadros rojos y blancos en el que estaba tumbada, para seguir con la lección logopeda.

domingo, 20 de marzo de 2011

Maldito hechizo y castigo





Maldito hechizo y castigo




Los gritos eran ensordecedores, mientras mis plegarias surtían efecto y mis días pasaban entre dolor y sufrimiento, una sonrisa macabra cruzaba mi rostro, como daba gracias por vivir en esta mi casa, llena de la mayor ira, miedo y terror. Mi infierno, mi delirio y locura. Aquí era feliz.

Mi padre había mandado llamarme a su presencia hacia ya varias horas, pero hoy no tenia ganas de cumplir sus normas, la verdad es que no tenia intención de cumplirlas casi nunca, decidí hacerle esperar un poco más, sabia que podía obligarme, pero seguía siendo su niña consentida y de eso me valía, podía hacer y deshacer a mi antojo.

Y os preguntareis quien soy…


“Yo soy el Jekyll de todos los Hyde,
soy la cal de vuestra arena
y la voz de Caín sobre Abel,
soy yo el mal sobre el bien,
porque de eso me alimento,
hasta que encuentre a la persona
que hará que mi cuerpo sucumba,
que me despliegue y rinda,
allí será cuando mi infierno
por fin venza sobre el mar de dudas
que profesan los dioses faroleros,
que a la gente envenenan.
Yo, de nombre Verenice
dueña de todas las dobles personalidades,
coronel de las tempestades
y maestra de asesinos en serie
que devengan mis propios placeres.
Yo, unitaria y demente,
mujer carroñera de despojos y carne valiente,
que postrados ante mis pies pierden la fuerza
y se dejan vencer por mis manos hirientes.
Hija de mil padres, esa soy yo,
la hija del Diablo, Satán y Lucifer,
de todos a la vez,
todos mis padres dueños del infierno, todos en uno,
los que me vieron nacer de una mujer,
de una virgen despojada de ropas y dignidad,
para que al darme a luz,
perecer bajo las manos y lágrimas
de un ser digno de temer.
Mi primera comida no fue leche materna,
fue la sangre que corría por el torrente de sus venas.
Allí nací como diosa de la maldad y empecé a ser perversa.
Pronto destronaré a mi progenitor,
y en el mundo y tinieblas solo reinara una.
Esa seré yo, la que sembrará el terror en la tierra.”


Y aquí estaba, entretenida en las cloacas del averno, contemplando como sufrían los pueriles humanos condenados a este mi infierno; no sentí los pasos que se me acercaban, Jasadell, uno de los siervos de mi padre, venia a cumplir sus órdenes, llevarme hasta su presencia, ya que habían pasado más de cinco horas de su primer llamado, mi forma de esconderme estaba resultando un éxito. A este desgraciado siempre se lo hacia pasar mal.

_ Su majestad_ reverencio_ Señorita Verenice, su padre la espera en la sala principal y esta vez parece que la cosa va en serio_ dijo intentando recuperar la voz, ya que de seguro había estado correteando por todo el maldito infierno para encontrarme

_ Decidle que no pienso ir todavía _ hable sin siquiera mirarlo

_ De verdad le digo que esta vez tiene que ser algo importante, esta echo una furia… mi dama_ insistió

_ Yo no soy tu dama, y menos aún te atrevas a decirme lo que debo hacer, si te dije que no voy es que no voy, así pues ve a darle las gracias a mi padre por la invitación….. Ah, y le dices además unas palabras en mi nombre por favor. “Que se meta el ofrecimiento de ir a su presencia por el culo” ¿Te importaría decírselo exactamente con esas mismas palabras, querido Jasadell?_

El pobre muchacho tras de mi no sabia que hacer, si desobedecía a su amo, rodaría seguro su cabeza.

_ Será mejor que dejes de incordiar a mis súbditos, ya conozco todas tus pataletas y esta vez vendrás lo quieras o no, y pagarás doblemente por hacerme venir a buscarte_ resonó la fuerte y enérgica voz de mi padre a nuestras espaldas.

Los despojos sangrantes que había estado contemplando hacia pocos minutos, ya no se movían despacio en las rueda de tortura y despellejo, ahora danzaban a una velocidad pasmosa, al parecer la sola presencia de mi progenitor hacia que todo funcionase con más soltura y profesionalidad. Los gritos y voces eran más sonoros y al tiempo más ahogados, bien sabían esos seres torturados que hacer enfadar al mismísimo Lucifer traía sus consecuencias, mucho más peligroso y doloroso que lo que ahora estaban sufriendo en sus huesos y carnes desechas.

Me volví despacio para encararle, hoy además de tener ganas de bronca, no estaba por la labor de ceder, seria divertido ver hasta donde podíamos llegar los dos.

Pero cuando estaba apunto de soltar uno de mis magistrales improperios contra mi padre, este me elevo en el aire como si de una débil pavesa se tratara y me lanzó por los aires, contra los portones de piedra que presidían las cloacas en las que nos encontrábamos.

Estaba aturdida, no solo por el golpe fuerte y atroz que había recibido, si no porque era la primera vez que mi padre ejercía fuerza bruta contra mí. El desconcierto me despojo de todas las ganas de lucha que pudiera tener, y sin mirarle a esos intensos y amarillos ojos que poseía, salí del lugar con la cabeza lo más erguida que pude, ignorando un tenue dolor en mi brazo derecho, ya que mi codo se había dado la vuelta del todo, formando una silueta extraña y anormal. Me agarré la mano, intentando por todos los medios no poner cara de dolor, yo no sentía dolor, yo era el infierno mismo y esto solo era una raspadura en mi inmensa grandeza.

Jasadell ando a paso ligero para darme alcance y me ofreció su ayuda para ponerme en su sitio de nuevo la articulación, soy obstinada, así que le empuje con todas mis fuerzas dejándole caer al suelo, mandándole a unos diez metros de distancia, ese gesto solo hizo que el dislocado codo me doliera aún más. Intente ponerle en su lugar, y otro grito emergió a través de mi garganta.

El siervo de mi padre volvió de nuevo a mi lado y cogiendo con firmeza mi brazo lo estiro, con fuerza, en un movimiento seco que hizo que el dolor se intensificara hasta el infinito y el brazo volviera a su estado natural. Pero había sido tal el punzamiento que, mi cabeza perdió el sentido y deje de ver la tenue luz roja y mortecina que siempre adornaba mi hogar, para caer desmayada contra el suelo de alabastro y piedra.

***

Completamente repuesta, ya que mi cuerpo no tardaba en regenerarse, me encontraba en vilo sobre los brazos de Jasadell y en la sala principal frente al trono de mi padre, desde donde este me miraba fijamente.

Salte de los brazos del chaval y de di un fuerte golpe en la cara, uno que inmediatamente hizo de su nariz un grifo de sangre borgoña.

_A mi nadie me toca, ¡¡despojo!!_ grite mientras me volvía para encarar al hombre que hoy había perdido el nombre y titulo de padre para mí

El muchacho de la nariz rota, se puso ambas manos sobre ella y con un gesto rápido la coloco, agachando la cabeza en forma de reverencia a mi persona y andando de espaldas se fue de la sala, no sin antes preguntar con la voz obviamente torturada por el dolor, si necesitábamos alguna cosa más de él, y por supuesto pidiéndome disculpas por la osadía de haberme tocado. Lo tenía claro, yo terminaría con su existencia al salir de aquí.

_ Esta bien, ¿Qué cojones quieres de mi? y explícame porque debo hacerte caso después de lo que acabas de hacer, querido padre_ dije sarcástica y con sorna

_ ¡¡¡Tú!!! Mal nacida ¿Qué hiciste cuando subiste por ultima vez a la tierra?_ pregunto Lucifer

_ Nada, divertirme como siempre, los humanos son de los más entretenidos, nunca sabes cuando parar de torturarles….._

_ ¡¡¡¡Basta, ingrata!!!!! ¿Acaso no te das cuenta que hasta para nosotros hay normas? ¿Que si hay un equilibrio en la tierra es por el cumplimiento de dichas leyes? Y tú has incumplido una regla muy importante, una que jamás se debe pasar por alto, una que hace mucho te enseñé y has vulnerado sin darle mayor importancia, así que ahora deberás pagar por tu insensatez. Te dejare a manos de la justicia para que te de el castigo que te has ganado a pulso. Esta vez tus pataletas y berrinches, tu genio del demonio no te ayudarán en nada, ya no eres bien recibida en este lugar y hasta que no cumplas con tu condena, no dejare que vuelvas a mi casa. ¡¡¡Estas desterrada!!!_ grito mi padre mientras babas de ira salían despedidas de su boca de cloaca, acompañadas con tamañas perversas palabras.

Sabia muy bien a que se refería, como también que algún día se enteraría, pero nunca pensé que este pequeño desliz que cometí, terminara de una forma tan dramática. Y tampoco me importaba, subiría a la tierra e iría a verla, le ofrecería mis servicios y si no me gustaba lo que me imponía para cumplir mi pena, la mataría. De una forma fácil, rápida y seguramente muy muy dolorosa.

Y sin contestar a mi padre me fui, salí de su vista como me había pedido con la cabeza alta, sin mostrar mi frustración, mi ira, yo ante todo era la reina y dueña de todo su reino, yo era la heredera y pronto ocuparía mi lugar, su trono, suprimiéndole y terminando con su vida, si se le podía llamar así. Mi padre tenía los días contados como dueño del inframundo.

***

La hechicera estaba esperándome, una anciana que se hacia pasar por sordomuda a ojos de humanos ignorantes, pero que yo podía oír en mi cabeza si ella así lo deseaba.

Me hizo pasar a su casa, un mini apartamento con olor a humanidad y vejez ¿Cómo podían vivir así ciertos seres?

“Has incumplido una norma muy básica, todavía no se como el supremo no te ha mandado un castigo aún mayor que yo” me dijo dentro de mi cabeza, llevándose una taza de té humeante a los labios, mientras me contemplaba por encima de sus gafas de pasta, sentada al otro lado de la mesa del comedor.

_ Si crees que te tengo miedo a ti, a mi padre o ese supremo del que me hablas, estas muy equivocada vieja decrepita_

”A mi no tienes porque tenerme miedo, yo solo soy un medio, un arbitro que esta entre la línea de los de arriba y los de abajo, nada más. Aunque ese cargo me da ciertas ventajas muy convenientes y sustanciales la verdad” contesto de nuevo dentro de mi cerebro

_ Dime de una vez cual es mi castigo por cargarme aquel insignificante humano, y terminemos con esto_

” ¡¿Insignificante?! “ resoplo sorprendida “Insignificante es el que me vende la fruta los sábados, insignificante es al que han puesto a dirigir este país, por ejemplo. Pero yo no diría que el Hijo de Dios sea insignificante, eso es algo que no se puede quedar así, querida princesa del mal” reverencio irónicamente

_ No tengo porque defenderme, pero él empezó antes, yo solo respondí a su ataque. Si no se hubiese metido donde no le llamaban, ahora estaría jugando al parchís con sus asquerosos Ángeles gilipollas. Además en un principio yo no supe de quien se trataba, esa manía de ir vestidos con harapos como simples mendigos es…_

“No discutiré contigo si lo hiciste conscientemente o fue sin querer, yo no estoy aquí para juzgarte, solo para imponer justicia, y ahora deberás pagar por lo que has hecho, si no quieres…”

_ ¿Qué? ¿Terminarás con mi vida? ¿Acabarás con mi existencia? ¿torturarme? No puedes hacer nada que me pueda desagradar, lo siento, cualquier cosa que tú hayas pensado hacerme, yo ya la tengo como insignificante. Así que déjate de rodeos y dime cual es el precio por la muerte del apestoso ese, el tal Hijo de Dios, valiente miserable e infeliz. Dar su vida por salvar de un atropello a una mujer embrazada, como si eso no pasara todos los días. Solo me estaba divirtiendo, quería ver a al niño antes de tiempo, solo eso _

La vieja puso cara de asco, se catalogaba como arbitro imparcial, pero se le podía ver el plumero a kilómetros de distancia, de hacia donde se decantaban sus preferencias. Ella estaba más cómoda con el sentido de humanidad, gracia y bondad de los de arriba, pero al fin y al cabo, el hechizo que me impusiera seria un placer para mí, cuanto mas doloroso y retorcido, mas divertido seria cumplirlo.

“Se lo que piensas, crees que te torturaré, pero no es así, solo te daré tiempo, una fecha, y por cierto muy cortita”

_ ¿Una fecha? ¿Una fecha para que?_ ahora si estaba intrigada

“Tienes hasta media noche para encontrarlo, ya sabes, tu destino. Si no lo encuentras, justamente a esa hora, el ser que más cerca tengas será el elegido y tú estarás atada a él. Así que te aconsejo que te des prisa en elegir y elegir bien, porque ya sabes lo que pone en las Sagradas Escrituras ¿verdad?”

_ No puedes hacerme esto, en menos de un día no puedo encontrar al apropiado, si no lo hice en cientos de años, no podré hacerlo en unas horas. Además creo que eres consciente de lo que eso significaría con respecto a mi padre_ dije sin creer que ese fuese mi castigo

“Exacto, la profecía dice que una vez lo encuentres, tu padre será aniquilado y tu subirás al poder, así que míralo desde ese punto de vista, te estoy haciendo un favor, adelantando tu coronación. Siempre y cuando elijas bien claro”

_ ¿Y si no lo hago, y si no lo encuentro, que harás?_

“Lo encontrarás, porque a las doce en punto, tus ojos se fijaran en alguien y ese será el designado, tu otra mitad, tu compañero y consorte. No tienes opción de escape, así que busca bien y no dejes que el azar lo escoja por ti, porque quizás no te guste lo que te ofrezca. Y ya me explique con bastante claridad, puedes irte, no creo que debas perder más tiempo hablando conmigo, tienes menos de doce horas querida”

Y cogiendo un ajado libro de la mesa, se subió las gafas con el dedo y empezó a leer, ignorando mi salida de su casa.

La cosa pintaba mal. Las Sagradas Escrituras, el Libro de Todo Mal, decía claramente que el dueño de mi corazón y cuerpo, el “Amor” que me acompañaría el resto de la eternidad, dictaminaría mi futuro. En el momento en el que consumara esa unión, mi padre desaparecería, y yo heredaría el trono del inframundo. Había un pequeño detalle, la persona que escogiese debía ser la idónea, así que solo debía elegir el menos malo de los compañeros de mi padre y (seguro que con poco esfuerzo) seducirlo; al llegar la media noche este hechizo jugaría a mi favor, perpetrando nuestra unión, en menos de un día, el sueño de ser la dueña del mundo se haría realidad. Pensándolo bien, este no era un castigo, era un premio muy sustancioso.

No podía bajar a los infiernos, me habían desterrado, así que tendría que mandar a alguien allí abajo, con un mensaje para hacer subir al susodicho. Todos los altos cargos de mi padre eran escoria, seres de la peor calaña e indignos de mi, pero debía elegir, en definitiva la elección seria mi esposo de por vida.

***

Andando por la calle buscaba la manera de mandar un mensaje y así hacer subir a uno de los demonios siervos de mi padre, mientras cribaba en mi cabeza cual de ellos seria el idóneo para compartir el trono conmigo. No podía emparejarme con los mal nacidos sicópatas más cercanos a mi progenitor, puesto que me harían la vida imposible, después de todo el mandato y reinado era a partes iguales; y entonces pensé en el único que seria sumiso y complaciente conmigo… exacto, Jasadell. El seria mi compañero y al tiempo esclavo para toda la eternidad, con la ventaja añadida de que estaba segura me amaba desde hacia ya tiempo. Solo faltaba llamarle a mi presencia para consumar nuestra unión antes de la media noche.

El plan era sencillo, encontraría una victima, la obligaría a cometer un asesinato para después convencerlo de que su única salvación, la solución a su atroz acto, seria el suicidio. En cuanto uno de los míos, un demonio portador viniera a levárselo, le mandaría bajar con un claro mensaje para Jasadell y así este aparecería de inmediato junto a mí.
Fácil, seguro y brillante, toda la pantomima terminaría en cuestión de minutos, al final me sobrarían más de once horas del plazo que la hechicera me había impuesto.

Pero algo pasó mientras me acercaba al humano que había escogido como victima y futuro condenado a los infiernos, alguien a quien no esperaba ver se cruzó en mi camino. Allí frente a mi se encontraba aquella mujer de tripa hinchada y melena rubia, la embarazada culpable de que todo esto empezara, el detonante a que yo aniquilara al Hijo de Dios.

Una ira incontrolable se desato dentro de mi, mis ojos dejaron de ver el camino y el plan trazado en mi cabeza dejo de tener sentido. Solo podía pensar en una cosa, terminar con el trabajo que yo misma me había impuesto, hacer que la sangre y entrañas de aquella mujer en proceso de gestación, terminara hoy adornando el suelo.

Ya me acercaba peligrosamente a ella cuando sentí otra presencia, alguien la acechaba al igual que lo hacia yo. Su perseguidor era una esbelta mujer de movimientos gráciles. Por su forma sigilosa de moverse, vi que no se trataba de un vulgar y corriente humano. Era otro demonio, que la perseguía seguro cumpliendo ordenes de mi progenitor. Tenía sentido, evitar nuevos enfrentamientos con respecto al Supremo Dios de los cielos, quitándose el problema de encima.

Y vi que podía matar dos pájaros de un tiro, esta nueva y preciosa demonio seria mi elegida, ella seria mi compañera en el trono.

La perseguí durante todo el día, observando como se movía, como miraba al objetivo, sabia que estaba esperando el mejor momento, en el que su muerte fuese lo más dolorosa posible, porque es lo que yo habría echo, y llegado ese momento la ayudaría. Con cada minuto que pasaba me sentía más atraída por ella, más me gustaba su esencia, sus gestos y el halo de perseverancia que emanaba su cuerpo. Si, había elegido bien, mejor que Jasadell, esta nueva demonio seria sin duda la perfecta compañera de la Gran Verenice, la reina de los infiernos.

Ya se aproximaba la hora, solo unos minutos para las doce y con un rápido movimiento me materialice frente a ella. Al principio se sorprendió, pero pronto vi que no estaba asustada, eso solo significaba una cosa, era el destino, nuestra unión era lo correcto. Ella seria la afortunada de acompañarme en el trono del inframundo para toda la eternidad.

Acerque mi cara a la suya y con mis poderes hice que no pudiera escapar, hasta que pose mis labios sobre los suyos, sabia exquisito, mezcla de jazmín y azaleas, sabor extraño para un demonio, pero al ser la futura reina no le di mayor importancia. El reloj marco el tiempo finalizado y nuestros ojos se encontraron, sumidos en un sopor y letargo enfermizo, mientras un haz de luz brotaba de nuestros cuerpos.

Nos declaramos amor eterno, mientras nuestros labios, brazos y manos jugaban a despojar a la otra de todo su miedo. Ella me miraba algo confundida, pero no temía, solo acariciaba lujuriosamente mi piel mientras yo me dejaba hacer.
Culminamos nuestra unión en aquel frío suelo, mientras literalmente consumíamos nuestra carne con deseo ardiente, ambas nos profesábamos caricias y besos, jurábamos ante el mundo que nos pertenecíamos la una a la otra. El amor que se despertó en mi fue instantáneo, arrollador, ahora sabia que había echo bien mi elección.

Una vez terminada nuestra noche de lujuria y pasión, por fin entre suspiros le pregunte cual era su nombre, el de ahora la dueña de mi vida.

_ Me llamo Eva_ dijo en susurros cerca de mi oído

_ ¡¡¿Eva?!! Pero eso no es posible, ningún demonio, ningún hijo del infierno podría tener ese nombre_

_ Yo no soy un demonio_

Y mientras sentía como brotaban a mis espaldas dos alas blancas, vi a mi padre junto a una luz blanca, una brillante que emanaba esperanza, con la cual mantenía una conversación, donde por fin entendí el porque de mi dolor, eran las ramificaciones que esos apéndices alados hacían en mis huesos:

_ Al parecer no solo es tradición de algunos humanos eso de pactar matrimonios concertados con sus crías, ¿verdad enemigo mío? Para ser la primera y por supuesto última vez que mantenemos relaciones comerciales, no se nos ha dado nada mal. Por cierto, siento mucho la perdida de tu hijo_ se dirigió mi padre hacia la intensa luz que lo acompañaba

_ No me gusta tenerte de consuegro, pero creo que prefiero tenerte a ti de enemigo, que a ese ser que tienes por hija. Si, será nuestro último negocio juntos, y no te preocupes por mi estirpe, ellos cuando perecen van al reino de los cielos, al igual que ahora Verenice_



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Aquí mi relato participante en el concurso de Karol Scandiu, "Relatos hechizados"
Espero que os haya gustado
Feliz inicio de semana a todos
Un beso mis chicos

Irene Comendador